Hacia una política de vivienda

Yván Serra Díaz

Periscopio
Yván Serra Díaz
*
yvanserra@gmail.com

Resumo lo planteado en el artículo anterior: el estado debe intervenir en el mercado inmobiliario básicamente para corregir asimetrías en la información y para promover que los sectores sociales más desfavorecidos puedan adquirir una vivienda con unas mínimas condiciones sanitarias y de confort. Dejemos el problema de la regulación para abordar el segundo problema y en este sentido se puede replantear el tema: en realidad no existe un déficit de viviendas, lo que hay en realidad es insuficiencia de ingresos, es decir no solo es que faltan casas, faltan también familias con suficiente dinero para adquirirlas.

Existen dos maneras en las que el estado interviene en la provisión de bienes y servicios, por el lado de  la oferta asumiendo por su cuenta la construcción de desarrollos habitacionales y luego colocarlas en el mercado en condiciones más favorables a los que ofrece el mercado; o financiando la demanda,  a través de transferencias directas de fondos a los potenciales compradores de viviendas (subsidio directo) o financiando a los proveedores para que oferten las viviendas en condiciones más favorables (subsidio indirecto).

La primera forma ha sido generalmente la preferida por el Estado y en Venezuela existe desde la creación del Banco Obrero. Pero está manera ha demostrado a la larga ser más ineficaz puesto que la capacidad de producción del Estado es poca. Pero igual es más ineficiente, puesto que requiere para el control de los recursos, del montaje de un aparato burocrático, que termina encareciendo de manera injustificada el valor social de la vivienda y más lenta su ejecución.

Por tanto lo que mejor resulta es atender el mercado de la vivienda a través del estimulo de la demanda y dejar que sea el sector privado el que se ocupe de la construcción de la vivienda.  En Venezuela esto significa abandonar la desconfianza entre los sectores y asumir un constructivo dialogo.

Desde el punto de vista integral,  la solución al déficit de vivienda se encontraría en primer lugar mejorando las condiciones económicas del país: el crecimiento económico mejoraría la situación laboral y permitiría a las familias ahorrar y disponer de recursos para la adquisición de viviendas; el control de la inflación favorecería las condiciones de los créditos y por último una real concertación entre el sector público y el sector privado, porque los países que se han desarrollado lo han hecho por el aumento de un tipo especia


*Politólogo

 
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