La restauración revolucionaria y la alternativa *

Nelson Acosta

La política es así

Nelson Acosta Espinoza
acostnelson@gmail.com


El documento del PSUV pone en evidencia el agotamiento discursivo que padece la revolución. -Lo que demanda la hora actual es la elaboración de un relato alternativo que posea capacidad de seducir a la población

En diversas ocasiones he señalado que la Bolivariana es una restauración revolucionaria. ¿En qué sentido? En la idea que este movimiento lejos de ahorcar los hábitos y romper  con los viejos vicios de la política los ha restaurado y profundizado. Actividad que ha asumido con estridencia y vehemencia alborotadora. En sus inicios, se esperaba con cierto optimismo, que esta opción encarnara una alternativa que marcara una diferencia en relación a las opciones políticas que habían prevalecido en el país. Sin embargo, al PSUV no le ha sido posible romper con la cultura de la política que se entronizó en las últimas décadas de la IV República. Así, por ejemplo, en un reciente informe denominado “Líneas estratégicas de acción política”, esta organización reconoce ser tributaria de esa dimensión de la política. En este documento, su dirigencia reconoce estar atrapada por “el burocratismo, el oportunismo el sectarismo, el nepotismo”. Esta cultura, prosigue el escrito, es reproducida en lo interno del partido, y  se expresa en que algunos sectores lo conciben como medio de ascenso social. En una de sus conclusiones, con tono autocrítico, advierten, “podría terminar convertido en un partido iglesia, una suerte de “guía  de   las masas incultas”, que considere a sus militantes y a las diversas formas de organización  popular como simples correas de transmisión de la línea indiscutible de los nuevos sacerdotes”. Este documento, si bien diagnostica correctamente la situación prevaleciente en esta agrupación, escamotea la conclusión lógica que se derivaría de su análisis: el agotamiento exuberante de esta experiencia restauradora.  Para dar cuenta de  esta circunstancia se acogen al manido recurso de responsabilizar a la “cultura capitalista”: expediente autocomplaciente que explica todo y no explica nada.

El problema de fondo lo constituye esta cultura de la política. Tramado que se ha tejido a contrapelo del que ha prevalecido en nuestras comunidades. La consecuencia ha sido obvia: alejamiento o ruptura con el mundo de vida y apegos que caracterizan la forma de existencia de nuestros ciudadanos. En este documento el PSUV da cuenta de esta ruptura y pone en evidencia el agotamiento discursivo que padece la revolución.

A esta altura pareciera válido preguntarse ¿se encuentra la oposición libre de estas costumbres caciquiles que ostenta el oficialismo? ¿Juega aún el patronazgo un papel relevante? Esperemos que no. Lo cierto es que la actual coyuntura demanda de la  dirigencia de la oposición experimentar  nuevas formas de relacionarse con el país. Ir al encuentro de la sociedad civil y sus conflictos. Desprenderse de los apremios tácticos y proporcionar contenido político a los innumerables conflictos que se suceden en el país.

Recordemos que una propuesta política es exitosa si logra transformar a su destinatario en interlocutor.  En otras palabras, más que candidatos, lo que demanda la hora actual es la elaboración de un  relato alternativo que posea capacidad de seducir a la población.

Por ahora, dejémosle al PSUV el rol  restaurador de la vieja política.


*  Título original: PSUV: La restauración revolucionaria

 
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