LA VIEJITA DE LA PASTORA

Luis Cisneros Cróquer

Tiempo Confidencial.
Luis Cisneros Cróquer.
nirguayork48@hotmail.com

Todavía existen quienes no quieren advertir el peligro provocado por el gobierno del micrófono y de las violaciones a la Constitución Nacional y el desprecio a la propiedad privada, amenazada por invasores, saqueadores y delincuentes. El caso de una señora Marta Campos, habitante de la tradicional y respetable parroquia de La Pastora de Caracas, persona entrada en sus años, cuya casa fue invadida por supuestos damnificados, hay que analizarlo con profundidad y sentido de inquietud familiar.

La Pastora de Caracas no es un barrio, es una zona señorial de la capital de la república, y allí habitan familias que por generaciones han mantenido sus propiedades, vale decir tienen legitimidad bien documentada. A la señora de marras le invadieron su vivienda mientras iba a efectuar una diligencia, como adquirir unas medicinas en la farmacia más cercana.

Le invadieron su vivienda y no le permitieron entrar a lo que es suyo. Acudió a los militares y la enviaron para la Fiscalía. Fue a ese despacho, supuestamente dispuesto para darle apoyo al propietario y desalojar al invasor, pero cuando de la Fiscalía llamó a la Policía Metropolitana para que actuara, le dijeron que ellos no podían hacer nada porque el Presidente apoyaba a los invasores sin vivienda. De manera que, según la opinión de militares y policías, la señora Campos de La Pastora perdía su inmueble porque así había sido determinado en lo más alto del gobierno.

Pues los vecinos de la humilde mujer y unos sobrinos, mujeres ellas, se lanzaron a la defensa de la propiedad y recibieron lesiones de los que estaban adentro, pero los sacaron por la fuerza y el empeño de hacer verdadera justicia en un país en donde el TSJ está pisoteando las leyes y encubriendo las violaciones del Estado de Derecho.

Cuando finalmente entraron a la casa se encontraron con el resultado de la apropiación transitoria de la propiedad. Se habían robado el dinero de la alcancía, los pocos ahorros de la anciana, se llevaron hasta las almohadas y útiles de cocina. Un verdadero desastre que la pobre tendrá ahora, con la ayuda de sus vecinos, recobrar poco a poco.

Los habitantes de La Pastora, las amas de casa principalmente, no se atreven a dejar solas sus viviendas por temor a que, en cumplimiento de órdenes de Miraflores, les invadan y roben sus propiedades. Cuando mandaba el general Juan Vicente Gómez y existía la Ley de Vagos y Maleantes, los vecinos no tenían nada que temer. Ahora viven en vilo pensando que mañana no estarán vivos.

Cosas veredes.

 
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