Vacuna experimental frena el avance del Sida

La investigación abre una alternativa a los antivirales, caros y con efectos adversos

MÓNICA L. FERRADO – Barcelona

Mantener a raya al virus del VIH gracias a los antivirales modernos ha sido un gran avance, pero hay que tomarlos toda la vida, lo que desgasta la salud del paciente y, además, supone un importante gasto, unos 8.000 euros anuales. Por eso es clave encontrar una vacuna terapéutica que evite la proliferación del virus.

En ello trabajan los investigadores del programa catalán Hivacat, que acaban de anunciar los mejores resultados obtenidos hasta el momento en humanos con una vacuna diseñada a partir de células dendríticas de los pacientes. Se trata de una vacuna personalizada. Para obtenerla, se extrae sangre al paciente, que se procesa para obtener las células dendríticas. Estas se reeducan en contacto con virus del VIH inactivados con calor que también se han extraído al paciente, según explica Josep María Gatell, investigador del IDIBAPS-Hospital Clínic que encabeza el trabajo.

Las células dendríticas se encargan de informar a los linfocitos CD4 para que aniquilen al virus, explica Felipe García, del servicio de Enfermedades Infecciosas del mismo centro. Si la información que reciben no es correcta, los linfocitos no atacan al virus. Reeducándolas e inyectándoselas de nuevo al paciente se logra que lo aniquilen. “Las defensas inducidas son las responsables del descenso”, apunta García.

En el ensayo en fase I -hay cuatro fases y esta es la primera- han participado 24 personas que, por motivos diversos, no tomaban antirretrovirales. A una mitad se les administró la vacuna en tres dosis espaciadas, y a la otra se le dio placebo. Pasado un año, la carga viral de casi todos los vacunados era tres veces menor que la del segundo grupo. La actividad de su sistema inmune también mejoró considerablemente. No se logró bajar la presencia del virus en dos pacientes, por causas ajenas al ensayo, precisa Gatell.

Actualmente, se trabaja con prototipos de vacunas similares en las que se utilizan proteínas del VIH o el virus de la viruela. Sin embargo, “ninguna vacuna terapéutica ha logrado hasta ahora los niveles de respuesta alcanzados en este estudio”, afirman los mismos investigadores. Aunque en ningún paciente se logró que el virus fuese indetectable, se trata de una mejora muy importante respecto a iniciativas anteriores con vacunas similares, en las que lo máximo que se consiguió fue una modesta respuesta en una tercera parte de los pacientes.

Los investigadores del Hivacat obtuvieron sus primeros resultados en 2005. Ahora, han aumentado la eficacia porque han sido capaces de obtener una profilaxis mucho más potente. “Hemos multiplicado por 1.000 la cantidad de virus por vacuna”, explica García.

Aunque no son concluyentes, los buenos resultados invitan al optimismo ante la nueva investigación en marcha: la estrategia que se seguiría si se llegase a aplicar rutinariamente, administrar primero antirretrovirales para bajar los niveles del virus y luego la vacuna, para que no vuelvan a aumentar. Se les ha administrado ya a 36 pacientes. Los investigadores creen que a fin de año tendrán resultados.

La vacuna sería mucho más barata que el tratamiento, explica García. Costaría entre 2.000 y 3.000 euros y, aunque no se sabe aún cuándo sería necesario administrar una dosis de recuerdo, no sería anual. En el caso del Hospital Clínic, el presupuesto anual de antirretrovirales ronda los 30 millones. La vacuna terapéutica se dirige a los 30 millones de personas infectadas que hay en el mundo. El 80% vive en países en vías de desarrollo con escasos medios sanitarios y, por lo tanto, sin acceso a los antirretrovirales.

El ensayo está codirigido por Bonaventura Clotet, de IrsiCaixa, y Josep María Gatell, del Hospital Clínic, y cuenta con el apoyo de la Obra Social Fundación La Caixa, laboratorios Esteve y la Generalitat de Cataluña. En el proyecto participan científicos de Reino Unido, Francia y EE UU. Entre ellos, de la Universidad de Harvard, del Instituto Pasteur de París y del Royal Free Hospital de Londres. Los resultados de su último trabajo se publican en el Journal of Infectious Diseases. Según Gatell, la vacuna podría estar en el mercado en unos tres años.

Remedios parciales

En junio de este año se cumplirán 30 desde que el Centro de Control de Enfermedades de EE UU alertó sobre una extraña abundancia de casos de neumonía que afectaban a gais de San Francisco. Fue el descubrimiento del sida. Desde entonces el VIH, el virus que produce la enfermedad, ha causado 30 millones de muertes. Otros 33 millones de personas están infectadas. Y no hay una solución a la vuelta de la esquina.

Antivirales. El descubrimiento de que los cócteles de antivirales conseguían reducir la presencia del virus en la sangre de los infectados llegó en 1996. La idea es combinar tres fármacos. Es caro, tiene importantes efectos secundarios y no cura, pero es lo que ha conseguido mejores resultados, y lo que ha llevado a hablar -en países ricos- de cronificación de la enfermedad.

Vacunas preventivas. Es la gran esperanza. Un fármaco que, como en la viruela o la polio, enseñe al sistema inmunitario a defenderse del virus. Pero las características del VIH han hecho que hasta ahora no se haya conseguido una eficaz. La que más cerca ha estado es una, anunciada en 2009, con una protección del 31%.

Microbicidas. Son cremas o geles para impedir la transmisión durante una relación sexual. Aún no hay ninguno totalmente eficaz. En 2010 se anunció uno que protegía en un 39% de los casos.

Pastilla preventiva. Consiste en una combinación de fármacos que se toma antes de la relación de riesgo. La protección es del 44%.

 
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