¡Diosdado, tiene razón!

José Mayora

José Mayora
mayora.j@gmail.com

En una arenga agotada, cargada de lugares comunes, y carente de la emoción que solía caracterizarlo, el líder del proceso confirmó una noticia calichosa al declararse candidato del PSUV para el 2012.

Los argumentos para tan unánime decisión no quedaron totalmente claros, textualmente dijo: “todo indica que yo debo seguir al frente de esta batalla”. Confesándose un amante de las ciencias exactas, en esta oportunidad el líder no le pudo dar precisión a su discurso pues no especificó cuáles eran los indicadores que permitirían llegar a esa conclusión. A los venezolanos de buena voluntad les hubiese gustado conocer los méritos del líder como para considerar que debe seguir siendo el capitán del barco.

Afortunadamente, desde las entrañas del proceso emergió Diosdado Cabello, quien aportó claves para entender la anterior afirmación. En efecto, este enigmático líder militar, en una reunión del partido de gobierno, afirmo que si Chávez pierde las elecciones, se acaba la revolución. Por vez primera le oigo a este personaje una declaración sensata. Finalmente Diosdado le hizo entender a sus copartidarios por qué no puede haber otras candidaturas. El proceso que lidera Chávez es único e inédito, el único que lo entiende es él y, de hecho, el único que lo gobierna es él. Chávez no menciona los indicadores no porque no existan, sino porque los que existen miden sus logros que, lamentablemente, no son los del país: el proyecto es personalista y el gobierno es autocrático.

¿Cuáles pudieran ser las razones para que todavía haya gente que lo siga? Pienso que Chávez tiene dos tipos de seguidores. Los primeros, una población con carencias materiales y cada vez más depauperada, pero alimentada con la falsa idea de que gobierna, que seguirá siendo poder en la medida que se acabe con los culpables de sus desventuras, montados en una tarima mediática muy bien estructurada y mejor difundida, que todavía se siente protagonista de un proceso donde su rol fundamental es el de acusar a todo aquel que tenga bienes necesarios para el proceso: terrenos baldíos, apartamentos en alquiler, empresas construidas con esfuerzo, así sean pequeñas.

Los otros seguidores de Chávez son aquellos que ocupan posiciones de poder cercanas al líder, que cuentan con un espacio de poder utilizado en beneficio propio. Aquéllos que saben que con Chávez tendrán poder, como el panel insólito que asistió esta semana al Parlamento a defender al comandante, ya que es muy difícil defender su obra de gobierno.

Pienso que en el discurso de Diosdado hay otras lecturas no desdeñables. Las palabras de este sinuoso líder también pueden ser una invitación para salir del comandante, para darles paso a otros que ambicionan llegar a Miraflores, como es su caso. Pareciera que Diosdado ha hecho una interpretación correcta de las encuestas, las cuales reflejan la poca popularidad que tiene la revolución, la aversión que se siente hacia el socialismo o el comunismo, como lo calificó el camarada Fidel con senil ingenuidad. Diosdado sabe que no es fácil defender a esta revolución, que recomponer unas fuerzas de izquierda sin Chávez requiere retirarse de la escena para intentar el regreso con una nueva propuesta deslastrada de personalismos malsanos.

Diosdado le habló al chavismo y a la oposición también. Envió un mensaje muy útil que no debe desecharse. Posiblemente los electores no tienen la palabra, pero sí tienen el voto: ¡Diosdado tiene razón!

@ELUNIVERSAL

 
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