EL HEROÍSMO DE LOS ANTIHÉROES

Elizabeth Burgos

Elizabeth Burgos
eburgos@orange.fr

“Egipto había entrado en su tercera semana de protestas.  Hosni Mubarak sabía que su poder había llegado a término, pero seguía aferrado al poder…. La situación permanecía en el ámbito de la indefinición.  Solo se sabía que el Ejército, una suerte de Estado dentro del Estado, constituía en último término la clave del desenlace….”

La oposición, a la imagen del modelo de la rebelión que ha suscitado, es un movimiento heterogéneo, fragmentado, sin liderazgo visible, que al igual que las revueltas de Túnez, tomó desprevenidos a todo el mundo, incluso en los medios de la oposición tradicional.

Movimientos espontáneos, que ya es un hecho admitido, han surgido y han logrado una suerte de cohesión, gracias a las nuevas tecnologías de comunicación; esa es su singularidad y la demostración de que se trata de un movimiento de modernización de la sociedad; prueba de ello, además de los métodos que emplean, son sus reivindicaciones, semejantes a las que se estilan en cualquier país occidental: abogan por la libertad, por la instauración de la democracia y por mejoras sociales.

Los temores de los países occidentales obnubilados por el peligro de un islamismo radical, -que les servía de pretexto para apoyar a los regímenes de Mubarak en Egipto y de Ben Alí en Túnez, – por cierto, miembros de la Internacional Socialista-, no es que sean infundadas, sino que les impidió percibir las transformaciones profundas que estaban erosionando el conformismo en el que parecían estar sumidas esas sociedades.

Los analistas sitúan este tipo de rebeliones a la zona geográfica del Medio Oriente.  Un exiliado iraní reivindicaba el hecho de que había sido el movimiento verde de Irán que tras el fraude electoral de Ajmadineyad, había inaugurado ese tipo de movilización mediante y gracias a las redes sociales.  Pero cabe recordar que ha sido en Venezuela en donde las nuevas tecnologías de comunicación jugaron un papel determinante en las grandes movilizaciones que han ocurrido en el país contra el poder autocrático de Hugo Chávez, hasta llegar al surgimiento del movimiento estudiantil venezolano en 2007.

Puente Llaguno

Las mismas características de movimientos que abogan por la libertad, la instauración de un régimen democrático, cuyo rasgo principal es la no violencia, las hemos percibido, al igual que en Venezuela, en los movimientos de los jóvenes tunecinos y egipcios que estallaron en diciembre 2010 en Túnez y en enero 2011 en Egipto.  Al igual que en Puente Llaguno, los jóvenes tunecinos y egipcios fueron asesinados por miembros de las milicias civiles, que actuaban bajo las órdenes de los regímenes a quienes servían.  Se debe mencionar también a los blogueros cubanos, en particular a Yoani Sánchez, verdaderos héroes que han logrado crear un espacio de expresión y de lucha, dejando perplejo a un régimen cuyos servicios de seguridad están concebidos para el ejercicio de la violencia, y no para enfrentar a jóvenes no violentos.

Entre las concesiones hechas por el régimen egipcio, en un esfuerzo de detener la protesta, se ubica la liberación del joven Wael Chonim, de 30 años, responsable de la difusión de Google para el Oriente Próximo y Norte de África, quien había permanecido en paradero desconocido durante 12 días, rehén de los terribles servicios de seguridad egipcios.  Al acudir de nuevo a la Plaza Tahir, al ser reconocido por los manifestantes, fue recibido con gritos de alegría.  Chonim dio el pésame a los padres de los que han sido asesinados durante las manifestaciones.

Todos somos Khaled Said

Chonim también realizó la versión árabe de la página de Facebook titulada We are all Khaled Said (Todos somos Khaled Said), para conmemorar al joven de 28 años que, según testigos, fue asesinado por la policía en Alejandría por intentar difundir un video en el que se veía cómo algunos agentes se repartían la droga que contenía un paquete que habían incautado. La policía lo mató a golpes, luego le pusieron una bola de droga en la boca para hacer creer que había muerto de una sobredosis.

La página de Khaled Said se convirtió en la plataforma de los manifestantes.  Se calcula que 400.000 jóvenes se sumaron a la campaña “Todos somos Khaled Said” organizada a través de Facebook.  Los jóvenes de Alejandría llevan su foto; un rostro ensangrentado por los golpes que le propinaron los agentes de policía que los sacaron del cibercafé en donde se encontraba. “La policía secreta golpea al pueblo” es el grito de los manifestantes que a diario se congregaban en Alejandría.

Al igual que en Túnez, los egipcios rompieron las barreras del miedo.  Coordinados por comunicaciones cibernéticas, los jóvenes generaron imprevistos escenarios políticos, cohesionando a una oposición fragmentada.

Nunca se sabe cuándo un pueblo decide que ha llegado el momento de rescatar su libertad.

Nota de la redacción: Está columna, escrita antes de la renuncia de Mubarak, ha sido actualizada por el valor permanente que su reflexión encierra.

 
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