Juristas o porristas

Sammy Eppel

Sammy Eppel
sammyeppel@gmail.com

Se desata la persecución contra cualquiera que se le ocurra disentir

Chávez siempre tan original, nombró en los otros cuatro poderes a personas del sexo femenino en un verdadero toque diabólico que reafirmaba su absoluto poder sobre todo ser viviente. Claro, en el Poder Legislativo que ya dejó de existir, no hacía falta Cilia. Ahora bien, y en esto debemos estar todos claros, Chávez puede ser el artífice de la destrucción de la patria de Bolívar, pero semejante y gigantesca obra no la pudo hacer él solo, ha tenido la obediente ayuda de miles de aprendices que han engrosado la larga lista de nuevos ricos que se han alimentado de los despojos cuasi mortales de nuestra querida y sufrida Venezuela.

Pero como siempre debe haber una mención especial, y es para el inexistente Poder Judicial que dirigido desde el propio TSJ se ha dedicado con genuflexa diligencia a destruir el sistema de justicia y montar en su lugar un esperpento que por un lado se dedica a justificar legalmente todos los desafueros que ordena Miraflores y por otro desata la persecución contra cualquiera que se le ocurra disentir. Creo que todos recordamos cuando a la apertura de un nuevo periodo judicial, todos los jueces, incluyendo los del TSJ, se levantaron a corear consignas políticas a favor de Chávez, apenas éste entró en el recinto, y cómo la presidenta del más alto tribunal de la República anunció que la separación de los poderes debilitaba al Estado, y en los últimos tiempos ya se olvidaron hasta de las apariencias y directamente se dan discursos políticos desde el podio de oradores.

La única similitud que se me ocurre para tal arrodillamiento está descrita en el libro de Ing. Müller, traducida al castellano por Carlos Figueredo, “Los juristas del horror”, del régimen de Adolfo Hitler. ¡Será!

 
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