Un tema ineludible

Bernardo Kliksberg

Bernardo Kliksberg
kliksberg@aol.com

La mayor desigualdad lleva a más criminalidad, más mortalidad infantil, más obesidad…

El siglo XXI tiene un gran tema pendiente, fuente fundamental de inestabilidades, denunciado permanentemente por la ONU, las principales religiones, las ONG líderes, Premios Nobel, y muchos otros sectores, lo que la Encíclica Caritas in Veritate, llama “el escándalo de las disparidades hirientes”.

En un agudo trabajo sobre ellas, The Economist informa sobre los datos actuales. El 1% más rico de la población mundial controla el 43% de los activos del mundo. El 10% más rico tiene el 83%. Del otro lado, el 50% solo tiene el 2%. En la cumbre de la pirámide hay 1.000 personas, que son billonarios, superando los 1.000 millones de dólares. En los últimos años se ha afirmado la tendencia al establecimiento y preservación de grandes fortunas. Para figurar en la lista de los 400 americanos más ricos de Forbes se necesitaba en 1995, 418 millones, ahora 1.000 millones. El coeficiente Gini que mide la desigualdad en la distribución de ingresos, desmejoró en las principales economías. En EEUU pasó de 0.34 en los 80, a 0.38 a mediados de los 2000. En Alemania de 0.26 a 0.30 y en China de 0.28 a 0.40.

La encíclica destaca: “La riqueza mundial crece en términos absolutos pero aumentan también las desigualdades. En los países ricos, nuevas categorías sociales se empobrecen y nacen nuevas pobrezas. En las zonas más pobres algunos grupos gozan de un tipo de súper desarrollo derrochador y consumista que contrasta de modo inaceptable con situaciones persistentes de miseria deshumanizadora”.

Las consecuencias son graves. Según los análisis comparados de Wilkinson y Pickert en una difundida obra, la mayor desigualdad lleva a más criminalidad, más mortalidad infantil, más obesidad, vidas más cortas, más discriminación de género, y otras. Es un problema tan irritante que incide sobre la salud pública, generando más estrés en todos. Ya la escuela de salud pública de Harvard mostró que a mayor desigualdad, menor es la confianza en las relaciones interpersonales afectando la salud. Strauss-Kahn, director del FMI, señala que “los países más desiguales tienen indicadores sociales peores, un desarrollo humano más pobre, y grados más altos de inseguridad económica y ansiedad’.

El presidente Obama ha resaltado que la crisis financiera reciente, así como la de 1929 fueron precedidas por un salto importante en las desigualdades en EEUU. El 10% más rico ganaba 10 veces más que el otro 90% en 1980. En el 2006, el 10% más rico era 20 veces más. El 0.1% más rico 20 veces más en 1980, y 80 veces más en el 2006.

En América Latina ha habido progresos, como en Brasil donde el coeficiente Gini se redujo significativamente pero sigue siendo la región más desigual de todas. Los altos niveles de disparidad golpean especialmente a las mujeres, los jóvenes, los indígenas, y la población afrodescendiente, según lo documenta un reciente informe del PNUD sobre el tema. Entre otras consecuencias, es la segunda región del orbe con mayor embarazo adolescente.

El mundo, y la región tienen un largo camino a recorrer para hacer vigente la proclamada igualdad de oportunidades, y superar las “disparidades hirientes”.

@ELUNIVERSAL


 
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