Cayapa contra la inseguridad en el transporte público

REPIQUE

Mélida Qüenza Ponte
mq0105@hotmail.com

El tema de la inseguridad es inagotable, sin duda alguna ese es el más grave problema que enfrentamos los venezolanos y lo exasperante es que en lo inmediato no se ven ni se sienten las medidas de parte del gobierno nacional, ni de gobiernos regionales y locales, para combatir esa situación. Todo entorno se ha vuelto inseguro, lo que obliga a ser cautelosos cuando salimos de la casa, cuando transitamos por las calles, etc., pero eso no basta cuando el delincuente te apunta con un arma de fuego, te atemoriza con un arma blanca o te somete a la fuerza, muchas veces actuando en grupos.

Uno de los espacios donde los malandros actúan a sus anchas es el transporte público, ese es un servicio que utiliza la mayoría de la población, los sectores con menos recursos, trabajadores, estudiantes, empleados públicos, gente de la tercera edad, en fín, es una gran masa que a diario está a merced de la delincuencia. Tan frecuentes son los atracos en paradas, autobuses y camionetas del transporte público que la gente ya lo toma como parte de la rutina diaria y lo más que hace es pedirle a Dios por su vida.

¿Qué más puede hacer?, seguir las recomendaciones de siempre, no llevar prendas de valor, ni teléfono celular en la mano, preferir un taxi cuando se cargan sumas importantes de dinero, entre otras cosas. Sin embargo, cuando los delincuentes secuestran una camioneta o autobús se apoderan de todo, hasta despojan a la gente de su ropa en busca de dinero u objetos de valor en los zapatos y ropa íntima.

Así que es poco lo que los usuarios del transporte público pueden hacer por su seguridad. Y es mucho lo que las autoridades pueden ayudar en un plan conjunto con los cuerpos policiales y de seguridad pública, organismos del transporte, asociaciones de transportistas y agrupaciones vecinales y comunitarias, para poner en práctica una gran cayapa contra el hampa.

No se trata de hacer una inversión millonaria para tal plan, lo fundamental es tener la voluntad, convocar a todos los sectores e involucrarlos por igual en esta lucha y apelar a toda la creatividad posible para que las mejores y más efectivas ideas se incorporen y den fuerza a un movimiento colectivo de todos contra el hampa.

Por ejemplo, no cuesta nada que la Policía Nacional y las regionales conformen una brigada especial para combatir los atracos en el transporte público, que las alcaldías pongan a funcionar verdaderas escuelas (no simples charlas) para conductores y colectores, para formar profesionales con conciencia ciudadana, que se establezca el monitoreo de las unidades del transporte con cámaras de video e igualmente con luces de emergencia para cualquier eventualidad y además, que se coloquen puntos de control fijos o itinerantes para el chequeo constante de camionetas y autobuses. Estas y otras ideas podrían ayudar a bajar el índice de las incursiones hamponiles en este servicio y devolverle un poco la tranquilidad a millones de venezolanos.

 
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