El Herpes simple labial es un huésped habitual

Ni las famosas se salvan de este tipo de herpes, Paris Hilton y Katie Holmes han sido fotografiadas en varias ocasiones con estas lesiones labiales.

Dr. Daniel Candelas Prieto

El virus del herpes simple (VHS) produce infecciones que afectan a las superficies cutáneo-mucosas, el sistema nervioso central y, en ocasiones, a otros órganos. Aquí nos referiremos a la afectación cutánea exclusivamente y más en concreto al herpes simple labial.

El herpes simple tiene una distribución mundial. Un 80% de la población tiene anticuerpos específicos frente a este tipo de herpes, es decir, ha entrado en contacto en alguna ocasión con el virus. El ser humano es el único lugar donde vive; es su huésped natural. La transmisión se realiza por contacto directo e íntimo de una mucosa o piel traumatizada. La fuente del virus puede ser una lesión aparente, (primitiva o recurrente), o un portador asintomático (persona portadora del virus pero que no presenta la enfermedad) en la saliva o en las secreciones genitales.

El período de incubación (período entre el contacto y la aparición de los síntomas) oscila entre 1 y 26 días siendo el promedio de 7 días. La mayoría de las personas entran en contacto con el virus en la infancia, generalmente entre los tres y los cinco años de edad. En un 99% de los casos el primer contacto (primoinfección) con el virus no produce ningún síntoma y el contacto sólo se puede demostrar por la aparición de anticuerpos en la sangre (defensas creadas ante la infección por parte del organismo).

Durante la primoinfección, los virus se multiplican en las células de la epidermis en el punto de inoculación y, además, infectan las terminaciones nerviosas de la zona. Desde allí, a través de los nervios, los virus viajan hasta las raíces de éstos donde permanecen en un estado de latencia -dormidos pero no muertos- sin provocar la muerte de las células donde se asientan. Posteriormente, al producirse un “debilitamiento” del sistema inmune -defensas del organismo-, el virus se reactiva -“despierta”-, comienza de nuevo a multiplicarse y viaja de vuelta por los nervios hasta la piel donde produce una recidiva, apareciendo las lesiones típicas.

Los síntomas

La primera infección puede progresar de distintas formas. La mayoría de las personas no tienen síntomas o éstos son muy leves.

En los que desarrollan síntomas durante la primoinfección, la forma más frecuente de presentación es la gingivoestomatitis -afectación de encías y boca-. Se suele producir en niños de uno a cinco años. Tras un período de incubación de alrededor de una semana se inicia el cuadro de forma brusca. Aparecen múltiples vesículas -vejigas llenas de líquido claro-, que se rompen rápidamente, dejando erosiones localizadas en la boca, encías, lengua y labios. El niño suele presentar abundante secreción de saliva, dolor al tragar, mal aliento y síntomas generales como fiebre, irritabilidad, cansancio, etc. Son frecuentes las adenopatías -ganglios aumentados de tamaño- en el cuello. Sin realizar tratamiento, cura entre dos y seis semanas. Más tarde, si el virus se reactiva, las vesículas vuelven a aparecer.

Las recidivas -nuevas apariciones- son más leves y sin síntomas generales, con tendencia a presentar los nuevos brotes siempre en la misma localización. El primer síntoma suele ser una sensación de picor y ardor en la piel. Rápidamente aparece una pequeña zona enrojecida que se cubre de vesículas en ramillete. Las vesículas se rompen y se cubren de costras. Suele afectar preferentemente a la zona de alrededor de la boca y al borde de los labios. Cura espontáneamente entre siete y diez días.

Los desencadenantes de las recidivas son múltiples: estrés, traumatismos, luz solar, fiebre, menstruación, etc.

Alrededor del 20% de las personas con anticuerpos del VHS sufren ataques recurrentes de herpes labial durante toda la vida.

Qué hacer para prevenir el herpes labial

  • Evitar un contacto directo con las lesiones ya que pueden extenderse por cualquier parte del cuerpo, incluyendo los dedos y los genitales.
  • Evitar tocar las lesiones ya que éstas se pueden volver a infectar.
  • Lavarse las manos tras tocarse los labios.
  • Reforzar las defensas del cuerpo con un estilo de vida sano: lleve una dieta variada, haga ejercicio de forma regular y duerma lo suficiente.
  • No exponerse por tiempo prolongado a la luz solar, sobre todo al ir a la playa.
  • Intentar evitar los factores desencadenantes (estrés, infecciones por otros virus, ayuno prolongado, privación de sueño, etc.) que hayan producido herpes con anterioridad. Los factores desencadenantes varían de unas personas a otras.

Posibles complicaciones

  • Las erosiones pueden resultar sobre infectadas por bacterias.
  • Si se extiende a los ojos, puede producir lesiones oculares que alteran la visión normal.
  • En personas que sufren dermatitis atópica, una infección por herpes simple puede, en algunas ocasiones, propagarse a extensiones mayores del cuerpo.
  • En ocasiones un herpes simple puede indicarnos el padecimiento de otras enfermedades (neumonía, deficiencias del sistema inmune, etc.).

Tratamiento del herpes simple

El tratamiento puede ser sintomático, intentando disminuir las molestias que se producen, o bien se puede iniciar tratamiento con diversos medicamentos vía tópica u oral (preferiblemente oral ya que la vía tópica es poco efectiva). Algunos de estos medicamentos son: aciclovir, valaciclovir, famciclovir, etc.

Si se decide comenzar tratamiento farmacológico, debe comenzarse tan pronto como aparezcan los primeros síntomas (picor, ardor o sensación de tirantez) ya que si se demora la administración el tratamiento será menos efectivo.

Previsiones

El desarrollo de la enfermedad es distinto según la persona. Algunas personas sufrirán pocas reactivaciones o ninguna, mientras que otras padecerán infecciones recurrentes de modo bastante continuo. Las recidivas suelen ser menos frecuentes con la edad.

Fuente: www.hola.com/salud

 

 

 
Top