“LAS CLASES MEDIAS AHORA SON LAS PROTAGONISTAS DE LAS REVOLUCIONES”

“La democracia es la que permite el juego abierto del mercado en todo el sentido de la palabra, mercado de ideas, mercado de bienes, mercado de lo que sea y el hombre entonces se mueve libremente, soberanamente en ese terreno”.

La democracia es el único sistema que garantiza el ejercicio de la libertad. El apoyo de occidente al autoritarismo árabe procuraba contener al islamismo radical. Falta tiempo para definir si la situación de Egipto y Túnez seguirá con un diseño de sociedad laica, señala la profesora universitaria columnista de prensa y autora del libro “Petróleo, Cultura y Poder en Venezuela”, hoy residente en París.

Manuel Felipe Sierra

 

-Es ampliamente conocida por su labor académica y su presencia, con opiniones originales y certeras, en el debate nacional. Hace unos años su ensayo (ahora reeditado) sobre el famoso “Caracazo” de 1989 y la influencia decisiva del petróleo en la sociedad venezolana mereció un prestigioso premio, además del reconocimiento de los lectores. Con una visión directa y lúcida de los acontecimientos internacionales que refleja en sus análisis publicados en este semanario, María Sol Pérez Schael revisa para los lectores del ABC de la Semana,  los recientes sucesos del mundo árabe y la insurgencia de las clases medias y de las redes sociales.

La situación planteada en los países árabes con la emergencia de las clases medias, la activación de las redes sociales y la lucha por la democratización que repercusión tendrá en el corto plazo ¿Cuál es tu visión de lo que está ocurriendo en estos países?

 

Te voy a hablar un poco quizás desde la perspectiva que he logrado reconocer en estos dos meses  en los países europeos, que tienen una relación muy particular con los países árabes porque muchos de esos países fueron colonias, particularmente francesas. Francia tiene una visión muy particular de esas sociedades porque ha establecido estrechos vínculos con lo que llaman el Magreb, que es el extremo occidental del mundo árabe, y por lo tanto tienen una visión bastante actualizada de lo que allí sucede. En el caso de Túnez, que ellos diferencian claramente de Egipto, es un país con cierta excepcionalidad porque bajo la dictadura de Ben AlÍ conoció una prosperidad económica que no vivieron los otros países del norte de África. Esa prosperidad económica, que se tradujo en un crecimiento entre 5 y 3% todos estos años, significó  la conformación de una clase media, en un país además regido por un sistema laico, porque esa fue la garantía que le ofrecieron estos dictadores a los países que los apoyaron, los países europeos y Estados Unidos entre ellos.

El apoyo estaba condicionado a que actuara como muro de contención contra el islamismo extremista.

Si por supuesto, el apoyo a estos regímenes tenía que ver con la tesis postulada por   estos mismos autócratas según la cual si no eran ellos sería el islamismo radical el que ocuparía el puesto. Entonces el temor a que se impusieran regímenes de esta naturaleza, similares a los que hemos visto actuar en Irán y Afganistá  en la época de los talibanes, les llevaba a hacerse un poco la “vista gorda”, ante los problemas suscitados por la falta de democracia. Paralelamente, se desarrolló en los últimos 10 o 15 años la tesis, muy promovida mundialmente por las izquierdas, de que imperialismos que incluían tanto el dominio económico como el dominio colonial estaban de más argumentando que cada país debía autodeterminarse y las sociedades debían escoger su propio destino.

Se llego incluso a  decir que en los países árabes la situación era totalmente distinta, que ahí lo que se imponía era el califato o un modelo religioso como los que están desapareciendo en algunas de esas sociedades y no la democracia. Desde esa perspectiva, la democracia parecía se convertía en el privilegio del individualismo occidental moderno.

DEMOCRACIA Y LIBERTAD: PRINCIPIOS UNIVERSALES

 

Esta visión convertía esos países en la práctica en una especie de naciones de segunda clase, de un nivel inferior

Si, se les veía como países minusválidos en relación al mundo occidental, como países que les gustaba la esclavitud, donde a las mujeres aceptaban que les dieran palo y las cubrieran con velos para que nadie las viera etc., etc., etc. … Lo que están revelando estos movimientos es que eso no era así, que el tema de la libertad y la democracia es básicamente un principio universal y que las diferencias entre las culturas y los pueblos pasan por otras cosas pero no por la libertad.

 

Es la tendencia creciente hacia la universalización de la democracia como sistema basado en el concepto de la libertad.

Sin duda, hasta el presente la democracia es el sistema político que mejor garantiza el ejercicio de la libertad. En donde más claramente se puso en evidencia esto fue Túnez porque tenía las características de prosperidad económica, del desarrollo de las clases medias y de cierta equidad; pero Egipto es también dentro de los países árabes un país laico a nivel de la vida pública, la gente es religiosa en sus casas, pero la sociedad se rige por constituciones y leyes laicas como los países occidentales, y por supuesto también es un país abierto a la complejidad del mundo moderno, no con la misma intensidad que en Túnez, porque la clase media en El Cairo no estaba tan desarrollada, pero ellos tienen por ejemplo, una importante afluencia permanente de turismo que es una actividad que  trae la visión del mundo  hacia adentro de los países.

¿Y en el caso de Estados Unidos la propia influencia norteamericana, no?

Política y económicamente tenían apoyo de los Estados Unidos, pero por ejemplo la egiptología fue obra de los franceses, por lo que Francia tiene una presencia muy importante en Egipto desde un punto de vista cultural;  y Francia es un país alejadísimo de cualquier idea de religiosidad en la vida pública, porque es un país que además defiende con mucha fortaleza sus valores republicanos…

¿Sera fácil por esta vía en Túnez y en Egipto implantar los valores republicanos?

 

La cultura europea y norteamericana están presentes en Túnez. Esas influencias también están presentes en Egipto. La gente teme que Egipto no siga el caso de Túnez porque en Túnez se espera – una vez que el “bache económico” que se produjo con la crisis en ese país se resuelva – continuidad desde el punto de vista social, que cambie la política pero que la gente siga en sus actividades y más o menos con un diseño de sociedad laica. Al comienzo, la  opinión pública estaba un poco temerosa de que se impusieran las corrientes radicales de los “Hermanos Musulmanes”, que algunos pienan que ya no son tan radicales. Yo tuve oportunidad de visitar Egipto recientemente y de lo que si me hablaron de una forma demasiado espontánea – y por eso le doy importancia- es que en Egipto hay un problema de identidad interesante. Porque ellos tienen toda la memoria del periodo faraónico 4000a.c con los templos, las pirámides etc., y ese es un país de encrucijadas, de invasiones múltiples porque ahí llegaron los romanos, los cristianos, bizantinos y al final los musulmanes. Nadie se puede atribuir el derecho privilegiado de ser el representante de su identidad.

Habrá que esperar que se tranquilicen las aguas para tener una visión más clara del futuro de Egipto, que como se ha demostrado ahora, ejerce una influencia cultural y política demasiado importante en todo.

María Sol Pérez Schael

Si,es una situación bastante compleja. Los católicos, los cristianos de esa zona se consideran los auténticos descendientes de los faraones porque esa fue la primera conversión a la religiosidad moderna monoteísta que hubo en la Humanidad, entonces ellos piensan que son los representantes legítimos de esa herencia; pero por otro lado los musulmanes piensan que son ellos, aunque es difícil ver a Egipto con un régimen religioso como el de  Arabia Saudita. Entonces quizá habrá que dar un tiempo para que se resuelva la situación, pero lo que ocurre en este país irradia y ejerce mucha influencia en la región.

Argelia se asemeja más a Túnez para una salida política.

Sí, pero tiene quizás más problemas económicos y, desde un punto de vista político, movimientos musulmanes un poco más consolidados que Túnez.

Pero cuentan con el músculo energético a través de su riqueza petrolífera y gasifica.

Ese es un problema grave porque cuando los gobiernos tienen plata y  muchos recursos pueden contener las revueltas, por eso en este caso pueden contenerla, entonces ahí habría que esperar.

Irán también está agitado pero se trata de un caso con muchas variantes y en un contexto distinto.

Aparentemente sí, lo que pasa es que el rebote, el efecto-demostración que desatan estos movimientos no son fáciles de establecer. No sé si leíste un blog de la cubana Yoani Sánchez, donde dice haberse sentido como cubana interpelada por los países árabes y se  pregunta porque su pueblo no había sabido rebelarse, a pesar de que en Cuba, han existido siempre niveles de resistencia. En el caso de Irán, puede ocurrir mucho de esto aunque allí los sectores opositores han demostrado fortaleza en las calles incluso antes que en Túnez.

 

“A LOS MILITARES NO LES IMPORTA MATAR”

Si, fueron las grandes protestas del 2009 a raíz de las denuncias de fraude en las elecciones que reeligieron a Ahmadineyad, que por cierto probaron la eficacia de las nuevas redes sociales.

Si, exacto lo que pasa es que es un régimen que tiene fuerza porque a sus militares no les importa matar.

 

Además en Irán hay un juego de alternabilidad distinto  a las dictaduras mineralizadas aunque las elecciones son una simple fachada porque están concebidas para el continuismo de los gobernantes.

 

Eso es lo más peligroso y lo más grave porque en el caso de Egipto y de Túnez se trataba claramente de un par de dictadores y entonces era más fácil que a nivel internacional y a nivel interno se produjera la unidad contra el dictador. Pero en el caso de Irán no, porque allí hay el disfraz democrático y cuando existen formalidades democráticas aunque controladas autoritariamente, la tarea de los pueblos es más difícil. Fíjate, la gente vota, tu votas y te hacen fraude y entonces como peleas contra eso y dices que eso es una dictadura,  son dictaduras plagiadas y eso hace el fenómeno más difícil.

Pero esta el tema de los jóvenes y la emergencia de las clases medias, una materia que tú has profundizado desde el punto de vista académico

 

Sí, siempre me ha interesado el tema y está claramente presente en el caso Túnez pero también en Egipto, porque en Egipto fueron los jóvenes los que básicamente llevaron el protagonismo, y es quizás la primera vez que los sectores medios son los protagonistas de los sucesos revolucionarios porque normalmente ha sido o la burguesía o el proletariado, en este caso son las clases medias sin dirección alguna, simplemente porque tienen la capacidad de comunicarse hoy día a través de los nuevos medios tecnológicos.

 

Pero también está presente la revaloración de la democracia ya no sólo de la democracia en sus valores formales si no de la democracia del ciudadano que se basa en el ejercicio cotidiano de la libertad.

 

Sin duda, sin libertad y sin mercado la gente no puede consumir, porque le organizan tanto la vida esos regímenes autoritarios que al final el individuo se ve limitado. Entonces la democracia es la que permite el juego abierto del mercado en todo el sentido de la palabra, mercado de ideas, mercado de bienes, mercado de lo que sea y el hombre entonces se mueve libremente, soberanamente en ese terreno. A mí lo que me gusta de este procesó es que es algo que rescató, y es lo que he venido sosteniendo hace tiempo incluso en mi libro “Petróleo, cultura y poder en Venezuela”.

 

Por cierto que este libro fue reeditado por El Nacional y presentado en un momento más que oportuno.

Ese libro es el mismo título de mi primera publicación por Monteavila hace muchos años incluso gano un  premio en su momento y en él sostengo que el llamado “Caracazo” de febrero de 1989 no fue un fenómeno político e ideológico como se viene sosteniendo, ni tampoco la reacción de un pueblo que consideraba corrupto a un gobernante, si no que fue una revuelta consumista y que la gente no salió a la calle para tumbar un gobierno si no que la gente buscaba mejorar su calidad de vida.

 
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