¡Viva la Operación Libertad!

JESÚS HERAS –

Mientras las Mesa de la Unidad, a dos años de distancia, se dedica a determinar la forma y momento de escoger el candidato opositor para las elecciones presidenciales de 2012, los jóvenes del mundo, en apenas 40 días, se han cubierto de gloria luchando por el respeto a la dignidad de la persona humana y por derechos universalmente consagrados. A su paso, han caído dos dictaduras, otras se tambalean, y grandes concesiones han sido concedidas por quienes no quieren correr la misma suerte.

En Túnez, la revuelta tuvo olor a porvenir y, denotando su carácter no violento, recibió el nombre de una flor. Así llegó a Egipto y se ha extendido al resto de la Región. Mientras escribo este editorial, la Revolución del Jazmín sacude a Libia. Y el fenómeno se está haciendo sentir como torbellino en Jordania, Siria, Yemen y Bahréin, ha reaparecido en Irán, y en Venezuela, nuestro país, (cuyo Presidente ha cultivado estrechísimas amistades allí: “Gadafi es para Libia lo que Bolívar es para nosotros”… Ahmadinejad es un “gladiador de las luchas antiimperialistas, ejemplo de firmeza, de constancia, de batalla por la libertad de su pueblo…”) ha surgido la Operación Libertad, una manifestación cuantitativa y cualitativamente diferente pero igualmente promisoria, igualmente juvenil.

Tal como en el mundo árabe, el fenómeno venezolano se ha producido no en contra pero si al margen del establishment político. Su carácter no violento también ha sido similar.  Pero a diferencia de aquella, los jóvenes de aquí no recurrieron a las redes, aunque bien saben manejarlas, o buscaron una manifestación multitudinaria para lograr su objetivo.

Sin embargo, luego de tres semanas de una huelga de hambre iniciada por apenas una docena de estudiantes, y en la que muy pocos creyeron, sus líderes, Julio Cesar Rivas y Lorent Saleh, anunciaron que el gobierno nacional aceptaba sus condiciones, comprometiéndose a liberar media docena de presos políticos y a reubicar a los demás, mejorando las condiciones de su reclusión y dándoles acceso a médicos de su preferencia. Los jóvenes ahora en vigilia, esperan que la promesa se cumpla.

¿Qué pudo llevar a al Régimen venezolano a reconsiderar su posición? Por su mente pasaron los acontecimientos de Túnez, Egipto, Libia e Irán. No hay duda. Pero quedarse allí sería desconocer el temple de estos jóvenes, el riesgo que corrió su salud y los daños físicos irreparables que algunos de ellos pueden haber sufrido. También sería soslayar la reacción en cadena que venía produciendo su ayuno, las presiones internacionales que en su favor se produjeron, y la realidad orgánica y estructural de un Régimen que está profundamente debilitado.

También seria obviar la inmensa autoridad moral que asistía a los huelguistas o su plena sintonía con los tiempos por venir.

Terrible contraste éste, con la actuación de la Mesa de la Unidad, porque dibuja una dirigencia política que se mueve en un tiempo y espacio distinto al de la sociedad, combatiendo a un Régimen aún más atrasado en su praxis y en su razón de ser.

Trágico observar estos dos trenes marchando aceleradamente hacia un mundo que ya no existe. ¿Corregirá la MUD a tiempo su orientación?

¡Viva la Operación Libertad!

 
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