¡Dictadores fuera!

Sammy Eppel

 

Sammy Eppel
sammyeppel@gmail.com

Para los dictadores, la vida y el bienestar de sus pueblos son secundarios

 

 

Es casi increíble pero esperanzador, que pueblos que jamás conocieron la democracia han logrado el grado de conciencia libertaria para saber que no quieren seguir siendo esclavos de monarcas, santones o gorilas militares. Los resultados de tales levantamientos populares que hasta la fecha han costado más de mil asesinados por sus propios gobernantes, todavía está por verse. Lo que sí es obvio es que para los dictadores, la vida y el bienestar de sus pueblos son secundarios a su deseo narcisista de permanecer indefinidamente en el poder.

Eso es precisamente lo que estamos sufriendo hoy los venezolanos pero en grado más peligroso, pues el autócrata que nos manda se ha dedicado a asegurarse su cargo de por vida a través de la diabólica estrategia de privilegiar una parte de la población con la única condición que se enfrenten con el resto, si es necesario a sangre y fuego. En otras palabras, no le importaría si en Venezuela hubiese una guerra, es más, considero que en actitud que solo pudiese ser calificada de criminal, se chantajea al país con el cuento que “o me quedo o nos matamos” y para convencernos de que su propósito es ese, se dedica a la predica del odio como base de su poder. Hoy en día es común escuchar a un chavista decirle a otro ciudadano “no me importa no tener nada, siempre que tú tampoco tengas nada”, eso en verdad es el resumen de la siembra del resentimiento como arma política.

Estoy claro que la corrupción, la falta de instituciones democráticas y la destrucción del país, llevarán algún día a los habitantes de la patria de Bolívar a rebelarse y exigir justicia. Ya hemos perdido una generación en manos del totalitarismo del siglo XXI. “Un hombre puede morir por su país, pero un país no puede morir por un hombre”. ¡Será!

 

 

 

@eluniversal

 
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