¡Terminó la huelga…! Por ahora


Orlando Viera-Blanco
vierablanco@cantv.net
twitter: @ovierablanco

No vale la pena una gota de vida perdida de nuestros jóvenes a causa de este modo de gobernar

 

 

Los estudiantes suspendieron la huelga de hambre. Varios son los aspectos que queremos rescatar de esta cruzada estudiantil que tiñó de vergüenza al Gobierno, a la oposición y a la sociedad toda. Un evento esencialmente civilista que si algo le distingue de lo político, es que no buscaba la salida del poder de Hugo Chávez, sino la salida a la calle de los presos políticos y de la sociedad, en momentos que unos y otros permanecemos tras las rejas, aquellos de una mazmorra y el resto de nuestras conciencias. Pero el objetivo se cumplió: los muchachos sacudieron a tirios y troyanos, a Insulza, a su versión de OEA y ¡al mundo entero!

Desde los eventos del 11-A-02, el paro cívico y el RR-2004, Venezuela no ha despertado de su letargo. La emocionalidad fue lanzada al cesto de la desesperanza por no cumplirse las expectativas políticas irresponsablemente sembradas por una dirigencia opositora desarticulada, famélica, sin dirección y sin objetivos claros. Nunca ha habido una alternativa país. Sólo un ¡Chávez vete ya! Y esta vaciedad de mensaje y agenda, no es, ni será capaz, de generar la repercusión social necesaria para forzar el giro de mirada del pueblo… Tenemos una población aletargada, confundida y cansada, que dejó de comprenderse y que tiene como garantes de tal incomprensión a Chávez y a la oposición. Una sociedad perpleja e indefensa ante la violencia que espera de un nuevo Mesías -sic- mientras desconfía de unos y otros. A nuestro juicio, la victoria de los muchachos es que derrotaron la obediencia sumisa y nuestros miedos mismos, que ahora vemos más en un Gobierno pretoriano, que en una ciudadanía exigente.

Lo mejor que ha ocurrido en los 5 años de la cuarta era, Chávez (reelegido cuatro veces), ha sido el movimiento estudiantil. Un movimiento que no traza objetivos a corto plazo y que a diferencia de los políticos, sabe lo que hace y cómo hacerlo. La huelga terminó… por ahora. Y lo celebro. Porque no vale la pena una gota de vida perdida de nuestros jóvenes a causa de este modo de gobernar. Pero quedó sembrada una nueva dosis de consciencia colectiva, una aptitud, un carácter, mismo que se nutrirá de algo simple, pero muy contundente: el mejor ejemplo.

 

Por lo pronto queda recordar la vergüenza que significó el silencio capón del Gobierno y su sibilina aproximación a los huelguistas; la hipocresía de Insulza y Chaderton; la inocuidad de la dirigencia opositora -cuyas “presencias y ausencias” son patéticas cuando están donde no deben estar o se encaraman tarde en sacrificio ajeno- y finalmente, nosotros, por inconsistencia ciudadana -como padres, y como venezolanos-, que poco o nada rendimos mérito al ejemplo, cuando la cosa era al revés: es a los padres a quienes nos correspondía darlo.

 

 

@ELUNIVERSAL

 

 

 
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