El Cóndor pasa

La Pequeña Política

Espantapájaros
Avizor.uno@gmail.com

“Lo que por estar yo siempre en el mismo sitio, no veo y otros ven, lo trato de compensar pensando en lo que otros, por andar de rama en rama, quizás no alcanzan a advertir.”

Escrito para gente inteligente

 

Apearse sólo, sin ayuda ajena

No es difícil escribirles hoy, desde aquí en el descampado, porque con el comienzo de las primeras garúas, la tierra húmeda trae de regreso los pájaros lombriceros, que ya hasta hablan inglés, yo presumo, porque mientras antes, por ejemplo, la paraulata solo comía lombriz, ahora las veo hasta comiendo cambur, como si fueran azulejos, cristofués o pájaros cambureros de cualquier tenor, todo lo cual hace mi tarea más difícil y a la vez más fácil, porque si bien debo esmerarme más en el cuido de mis cosechas, a la vez me inspira e invita a mi mente a viajar en busca de las travesuras de los pajarracos de aquí y los del mundo entero, cruzando creencias, lenguajes, mares y fronteras. Y todo eso en mi helicóptero virtual.

Me llega, por ejemplo, que el Cóndor del Caribe por fin dejará a otros comer carroña. Cógeme ese trompo en la uña, Águila Uno, aunque “con que uñas gavilán”. Pero es para que te des cuenta, number one, que los tiempos pasan y la vida se agota, pero también, la vida se agota, sobre todo la vida política, cuando los tiempos se aceleran al pasar y, sin quererlo, nos vamos quedando atrás.

O sea que el Cóndor, que no tiene un pelo de tonto, prefiere apearse sólo, por su propia cuenta y no arriesgarse a que lo apeen,  como ocurrió con el bueno de Mubarak, el bendecido Ben Ali y está a punto de ocurrirle a su predilecto Gaddafi, con todo y ser casi veinte años menor. Ojo con esto, Águila Uno, que las moscas andan cazando Águilas en las redes de internet.

El Congreso final

Fíjate tú, Águila Uno se anuncia que el nuevo Cóndor del Caribe definitivamente será el Condorte Raúl. Eso ocurrirá en abril, cuando el partido comunista se reúna para cambiar un modelo económico… que hace tiempo que cambió. ¿O es que ya se olvidó? ¿Acaso no recuerdan Uds., mis queridos pajarracos y pajaritas queridas, el millón de empleados públicos cubanos que ya mandaron de paticas a la calle?

Tu recordarás también, Águila Uno, que en ese mismo Congreso, el que sustituirá a Fidel, como Secretario General del Partido Comunista, y soy reiterativo para que hagas el “link”, se revisará precisamente la política económica que tú has intentado aplicar en Venezuela. O sea que mientras tú quieres menos empresas, ellos ahora quieren más empresas; mientras tu buscas aumentar el número de empleados públicos, para arruinar a los gobiernos regionales y municipales, porque arruinaste empresas a montón y la gente necesita comer, ellos quieren que sea la iniciativa privada la que proporcione nuevos empleos; y hay más, hay cosas que se comentan a sotto voce, pero que a mi me llegan también, y a lo mejor no son tan importantes, pero yo creo que si lo son. Me refiero que acabarán con la gratuidad de la educación, porque el Estado no la puede proporcionar gratuitamente, mientras tú quieres acabar hasta con la educación privada. Pero sígueme el hilo, Águila Uno, no me pongas esa cara de fastidiado, que no te queda nada bien, aunque estoy consciente de que estas cosas a lo mejor no te gustan.

Muerto el Rey, viva el Rey

Pero si bien Cóndor Uno se retira, ya en el ocaso de su vida, pero presto para entrar en le prehistoria heroica de nuestro continente, él mismo se ha ocupado de dejar su impronta en la nueva política. Esto sí que lo debes recordar porque casi que estabas allí cuando lo dijo. Fue cuando – revestido de una gran humildad, de esa humildad que nace de la sabiduría, o de saberse ya más de allá que de acá- le confió a aquel periodista gringo, judío para más señas, que el modelo cubano “ni para Cuba sirve”. ¿Lo recuerdas? Y después, cuando protestaste, privadamente te mandó a lavar el paltó. O al menos eso es lo que parecía estar haciendo si nos hemos de guiar por el lenguaje corporal de aquellas famosas fotos que él mismo dejó correr y este Semanario publicó, donde Cóndor Uno gesticula con autoridad – con un Martí gigantesco detrás y un escritorio adelante… y tú, del otro lado del escritorio, por supuesto, colocado allí para que todo el mundo supiera, sin necesidad de palabras, quien mandaba y quien no, lo escuchas calladitamente o sea, sin decir ni pío.

Total, Águila Uno, que te quedarás muy pronto sin tu se papá regañón y también sin su política económica, que ya ni siquiera es suya. Y te quedará de padrastro y dueño de tu guardia privada y del G2 y de los generales cubanos que están aquí, comandando nuestro ejército, nada más y nada menos que el estalinista Raúl, ese que no se anda con zoquetadas, o sueños revolucionarios, o jugando para la historia, y lo que quiere es asegurarse de que no colapses antes de tiempo, aunque pudieras estar jecho, como dicen por aquí los campesinos cuando ven los mangos maduros- no vaya a ser que te lleves en el pico a la propia Cuba, cubita, donde sin tu ayuda, Águila Uno, la que todavía le envías, también podría salir la gente a la calle y hacer zozobrar allá, antes de tiempo… su REVOLUCION.

Verde que te quiero verde

Pero no sólo está pasado de moda la política económica que antes era del Cóndor del Caribe y ya no lo es, porque no hizo sino arruinar la misma revolución que la proclamó, sino que también lo está el Librito Verde, ese que te regalo el pajarraco del Sahara, quien ya ni tan pajarraco es. Tanto, que lo único popular que vemos por estos días por esos lares, tan lejos y arenosos como están de nosotros, pero tan cerquitica que se ven por televisión, son las protestas de un pueblo que ya no lo quiere, claro, después de cuarenta años cualquiera se fastidia, enfrentándose al pajarraco de siempre, que solito pero desafiante, proclama que sólo es un símbolo, un sentimiento… y ahora, agrego yo, un fantasma de lo que antes fu, y nunca volverá. Pues bien, ese es el pajarraco, que ya no es pajarraco, que fue Jeque y ahora es fantasma, fue ese precisamente el que te dio las ideas para las leyes del Poder Popular que nos has querido encasquetar. O sea que te estás quedando con padrastro y a punto de quedar sin librito.

Así están las cosas, mi querido y entrañable Águila Uno. El Cóndor pasa, los pajarracos pasan… y con la caravana, los camellos también… y, cuando las Águilas llegan a su tiempo de muda, tienen que tener cuidado, ya te lo he dicho mil veces, no vaya a ser que te descubran el nido y el parecido, y lo que está ocurriendo en el Sahara y aquí mismo en el Caribe, con su arenoso viento salpicado de salitre, nos llegue también hasta aquí.

Romance Sonámbulo
“Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar
y el caballo en la montaña.
Con la sombra en la cintura
ella sueña en su baranda,
verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.
Verde que te quiero verde.
Bajo la luna gitana,
las cosas le están mirando
y ella no puede mirarlas.
*
“Verde que te quiero verde.
Grandes estrellas de escarcha,
vienen con el pez de sombra
que abre el camino del alba.
La higuera frota su viento
con la lija de sus ramas,
y el monte, gato garduño,
eriza sus pitas agrias.
¿Pero quién vendrá? ¿Y por dónde...?
Ella sigue en su baranda,
verde carne, pelo verde,
soñando en la mar amarga.”
(tomado de Romance Sonámbulo de Federico García Lorca)

 
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