El Presidente lo sabe

JESÚS HERAS –

Los acontecimientos en Egipto y el Magreb seguramente están gravitando en la mente de muchos electores que, consciente o inconscientemente, relacionan el colapso de Regímenes tan sólidos como los de Mubarak en Egipto y de Ben Ali en Túnez, con lo que pudiera ocurrir acá.

El Presidente Chávez, aunque jamás lo admitiría, es uno de esos electores. Y creo que anda preocupado. Tanto, que con motivo al nuevo aniversario del “Caracazo”, manifestó: “Por ahí andan diciendo que así como en Egipto, así como en el norte de África, también en Venezuela va a reventar, que ya está lista la rebelión del pueblo para sacar a Chávez”, tildando de “ignorantes”– dice la prensa- a quienes no se dan cuenta de que “la rebelión popular” en Egipto, Libia y otras naciones “ya ocurrió aquí hace 22 años”. Sirvan estas palabras de inspiración para las siguientes reflexiones.

Hace 22 años se produjo el “Caracazo”, es cierto, pero también en mayo, ocurrió la masacre de estudiantes chinos en la Plaza de Tiananmen, y el 9 de noviembre de ese mismo año, mes once del año nueve (los mismos números, aunque invertidos, del ataque a las Torres Gemelas), cayó el Muro de Berlín. Desde entonces, el mundo entero, incluyendo a China, ha recorrido el sendero de la descentralización y el empoderamiento ciudadano.

En Europa, renació la democracia en repúblicas otrora atrapadas tras la Cortina de Hierro, y se produjeron cambios geográficos de consideración, tanto en la antigua Yugoslavia que, sin Tito, se escindió en medio de la violencia, como en la antigua Checoslovaquia, que se dividió sin traumas en dos republicas independientes: Eslovaquia y la República Checa.

En China, a su vez, la concentración estadal del poder económico dio paso al desarrollo capitalista más impresionante que haya conocido la humanidad. Recordemos que respetar la propiedad, y estimular la iniciativa privada, son formas de promover ciudadanía y de descentralizar el poder.

En estos 22 años o, mejor, en los últimos 12, Venezuela, yendo a contramarcha del proceso histórico, ha tomado como guía el Libro Verde de Gaddafi y la teocracia iraní como fuente de inspiración. La consecuencia ha sido un gigantesco desorden, una concentración de poder de dimensiones jamás antes vista y un proceso de involución moral que ha generado un cúmulo de presiones que, aunadas a las que proceden de un mundo globalizado, más tarde o más temprano, dependiendo del sustento petrolero de nuestra pintoresca “Revolución”, reventarán como revientan los ríos al abrirse paso al Mar.

En las dos décadas largas transcurridas desde el “Caracazo” y la caída del Muro de Berlín, el planeta ha cambiado vertiginosamente y Venezuela, parcela que es de la aldea global, ya no es el mismo país. El  teléfono, por tomar un solo ejemplo, ha cambiado de forma y ha cambiado de uso: Si antes fue privilegio comunicativo de pocos, hoy es vehículo informativo de uso universal. Lo mismo en este lapso, ocurrió en Túnez, en Egipto, en Libia… en el mundo entero.

Y el Presidente lo sabe.

 
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