Mentiras mediáticas

REPIQUE

Mélida Qüenza Ponte
mq0105@hotmail.com

 

Presenciamos cómo se armó la gran mentira, hoy cuando cualquier ciudadano posee tecnologías para estar informado de lo que acontece en lo más remoto del universo. Vimos cómo se fue construyendo la versión sobre lo que acontece en Libia, sacudida por el huracán de protestas que recorre el norte de África y el Medio Oriente.

Pero las palabras no se correspondían con las imágenes, se narraba una escena catastrófica, con miles de muertos por el supuesto bombardeo a la población civil. Un corresponsal de una cadena norteamericana decía a cada rato, con las cansonas escenitas de incendios como fondo, que eso ocurría en toda Libia, agregando que “se decía” que en Trípoli, la capital, la cosa era espantosa.

Por su importante producción petrolera, Libia es el país de esa región con mayor ingreso per cápita. Aun cuando hay zonas con marcada pobreza, gran parte de la población, especialmente en Trípoli, tiene acceso a las nuevas tecnologías de la comunicación como la telefonía celular, cámaras de video, etc. Si había una protesta generalizada, por qué a ninguno de los manifestantes se le ocurrió tomar fotos de aviones bombardeando a la población, de los destrozos causados, de los muertos, los heridos, etc.

Esas eran las escenas que debían acompañar las noticias sobre la “masacre” que ocurría en Libia para hacer creíbles las noticias. Con menos recursos tecnológicos y condiciones extremadamente difíciles, siempre hemos visto imágenes de las atroces incursiones del ejército israelí en territorios palestinos.

¿Por qué Libia? El huracán de protestas comenzó en Túnez, pasó a Egipto, Yemen, etc., sin embargo la cobertura mediática de estos hechos no tuvo el mismo despliegue. El plan fue crear condiciones para que organismos internacionales tomaran acción contra el gobierno de Libia, montando un escenario propicio para justificar la invasión del país africano.

Recordemos las mentiras esgrimidas por Estados Unidos para invadir a Irak. Libia es un gobierno incómodo para Estados Unidos, con un líder carismático, que ha sabido utilizar la riqueza petrolera para negociar con Europa, principalmente.

Mientras las grandes cadenas de noticias seguían repitiendo sus mentiras vimos las imágenes que llegaban de periodistas de Telesur en Trípoli. Todo quedó al descubierto.

En absoluto justificamos las dictaduras, los regímenes monárquicos, absolutistas, que mantienen sometidos a muchos países de Africa y Medio Oriente, allí tarde o temprano tienen que darse cambios. Pero eso nunca puede ser justificación para mentir. O se cumple con los postulados de la información o se actúa como instrumento de los mecanismos de poder, simplemente.

 
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