Una lucha sin medir riesgos *

Rubén Osorio Canales
roc1934cor@gmail.com

Vi declaraciones llenas de contenido verdadero: “la política tiene que hacerse con amor”,  palabras llenas de reciedumbre y claridad en los objetivos  como las del mismo Saleh, Julio César Rivas,  Roderick Navarro  y tantos otros en las que manifestaban las razones de su lucha… Las organizaciones políticas que hacen vida en la Mesa de la Unidad Democrática deberían seguir ese ejemplo a la hora de enfrentar  los duro retos que tienen por delante.

Personalmente me duele que en un país como el nuestro, haya ciudadanos que tengan que recurrir a la huelga de hambre para hacer valer sus derechos. Me duele que un hombre como Franklin Brito haya tenido que pagar con su vida en una huelga que no suspendió porque no fueron satisfechos sus derechos constitucionales. Me duele que hoy la sociedad civil  y democrática no le haya dado importancia a semejante sacrificio, así como me conmueve, por considerar un acto de justicia, que los jóvenes hayan  comenzado su huelga iluminados por el ejemplo de dignidad que Franklin Brito le dio a la Nación entera**

Si algo contenta a los que pertenecemos a una  tercera edad muy avanzada, es ver que hay una generación maravillosa producto de la democracia, que lucha sin medir riesgos por su país. Vi declaraciones llenas de contenido verdadero en los jóvenes, palabras llenas de poesía pronunciadas en cada intervención por esa suerte de poeta de la política representado en el joven Lorent Saleh quien vino en auxilio de la política cuando dijo que “la política tiene que hacerse con amor”,  palabras llenas de reciedumbre y claridad en los objetivos  como las del mismo Saleh, Julio César Rivas,  Roderick Navarro  y tantos otros en las que manifestaban las razones de su lucha que no eran otras que la defensa de los derechos de la gente, de los derechos humanos, y siempre a favor de la democracia la libertad y el pensamiento plural.

A lo largo de los larguísimos días en los que tuvieron que enfrentar para vencer los castigos del hambre,  pudimos ver gestos de solidaridad muy hermosos, pero también comportamientos indiferentes y algunos reveladores de la miseria humana como el de nuestro representante en la OEA y la de los jóvenes que en una expresión de bajeza humana fueron a hacer una parrilla frente a los huelguistas. Por fortuna  ambos comportamientos tuvieron el rechazo unánime de la población.

Con jóvenes como estos en nuestra Venezuela podemos asegurar que la democracia está viva y que no hay posibilidad de que se instale para siempre ningún régimen autocrático. Tienen razón cuando hablaron de una suspensión condicionada a que se cumplan las restantes peticiones. Tienen razón de desconfiar del gobierno que, en su afán de ganar tiempo y enfriar el clima,  los ha complacido en lo obvio.  Tienen razón si por sus mentes paso dudar de la palabra del gobierno, si así fue, tuvieron una prudente madurez.

Lo mejor del ejemplo estudiantil es su solidaridad, su desprendimiento, su sinceridad a la hora de ejecutar sus acciones, es el manejo de la unidad y de la estrategia, su manera de aprovechar las nuevas tecnologías. No actúan como partidos y tratan de  incluir a todos los sectores, son tan abiertos como sus propios espíritus.  Allí hay una lección de los jóvenes para los mayores y en especial para las agrupaciones que aquí hacen vida política. Pelean por causas definidas, se manejan con los consensos que se desprenden del sentido común.

Las organizaciones políticas que hacen vida en la Mesa de la Unidad Democrática deberían seguir ese ejemplo a la hora de enfrentar  los duro retos que tienen por delante como son el de abrir sus discusiones, vitales todas, con el Consejo Nacional Electoral para garantizar elecciones limpias, respaldar protestas de gremios, sindicatos, asociaciones,  presentar proyectos que la directiva de la Asamblea Nacional se niega a recibir, y a la hora de presentar recursos ante el Tribunal Supremo de Justicia.  Esa es la mejor manera de trasmitirle a la gente el sentimiento de unidad que la gente todavía no siente y  reclama con desesperación, para lograr un cambio de rumbo. El país pide lo que los jóvenes están dando: solidaridad, desprendimiento, sinceridad, en una campaña electoral que ya empezó con un contendor que enfrenta por ahora a un país que se cansó de ser gobernado por un solo hombre.

 


* Título original: Lorent Saleh, poeta

**Nota de la redacción: Aunque la inmolación de Franklin Brito ha sido y continúa siendo estímulo a la lucha no violenta, esta huelga es la última de una secuencia iniciada por jóvenes estudiantes en 2009, lucha que, en su momento, liderada por Julio Cesar Rivas, logró la liberación de algunos presos políticos. También le arrancó al Secretario General de la OEA, la promesa de venir a Venezuela en enero de 2010 para constatar la reiterada violación de los derechos humanos por parte del gobierno nacional. Los jóvenes, agrupados en JAVU, una organización de protesta cívica no violenta, esperaron un año, y al no producirse la visita del Secretario Insulza, iniciaron el primero de febrero de 2011 esta nueva huelga.

 
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