Grandes premios de F-1 enfrentan crisis económica

MANEL SERRAS (BARCELONA)

Los organizadores de las carreras ven abusivo el canon que exige Ecclestone

 

Las especulaciones sobre la futura ubicación del Gran Premio de Bahréin han encendido las alarmas del automovilismo español. La revuelta social en el país hizo imposible que el príncipe heredero, consejero delegado del circuito de Sakhir, pudiera asumir la seguridad de los equipos y, en consecuencia, la carrera que abría el Campeonato del Mundo de fórmula 1 el 13 de marzo fue aplazada. Se barajaba en Londres la hipótesis de que podría sustituir a la de Valencia, el 26 de junio, aduciendo que los responsables de la prueba española no han pagado todavía el canon por su último gran premio, alrededor de 23 millones de euros.

La afirmación fue desmentida de forma categórica por responsables de la organización valenciana, que dijeron no tener noticias sobre el asunto. “Valencia ha pagado”, afirmó un portavoz.

Sinembargo, fuentes del entorno de la F-1 no quisieron pronunciarse sobre ello al ser consultadas, pero dejaron abiertas muchas dudas al respecto. “A mí me han comentado que Valencia no pagó el canon del año pasado”, dijo Salvador Serviá, director del circuito barcelonés de Montmeló en una emisora catalana de radio.

Sin embargo, el problema de los altísimos cánones impuestos por Bernie Ecclestone a los organizadores no

afecta solo a Valencia. La semana pasada en Barcelona, Artur Mas, el presidente de la Generalitat de Cataluña, afirmó que, si los números no se ajustaban, sólo podría asegurar el futuro de la carrera de Montmeló este año y el próximo.

La crisis económica ha agravado una situación que ya se había deteriorado en los últimos años. Hace ya dos que el GP de Francia y el de Estados Unidos no se celebran porque los organizadores se negaron a aceptar las cuotas de Ecclestone. Sólo la mitad de las 20 carreras del calendario de 2011 no plantean problemas. Australia, que abrirá ahora el campeonato el 27 de marzo, ya ha amenazado con abandonar porque no puede equilibrar el presupuesto. Y lo mismo ocurre con China, Gran Bretaña, Alemania, Bélgica e incluso Japón. El gran premio de Turquía se mantiene porque Ecclestone es propietario del circuito. El de Canadá ha vuelto por las exigencias de los equipos. Algunos países asiáticos emergentes están pagando hasta 35 millones de euros para albergar la F-1 y sólo pueden recuperar el dinero de las entradas.

La crisis afecta también a los contratos televisivos. Mediapro pagó alrededor de 200 millones de euros a Ecclestone por cinco años (de 2009 a 2013), más del doble que Tele 5, para obtener los derechos para España. TVE, que cedió la F-1 en 2003, perderá también el Mundial de MotoGP porque no puede afrontar los 20 millones que le exige Dorna.

www.elpais.com

 

 

 
Top