¿Para quién son las Primarias?

Alfredo Yánez Mondragón

ALFREDO YÁNEZ MONDRAGÓN

Muchos surfean en la ola de las elecciones Primarias como método para la selección del candidato presidencial que representará los anhelos y esperanzas de dos de los sectores en que el actual estilo de gobierno ha dividido al país opositor; es decir, los convencidos de que cualquiera que enfrente al candidato oficialista merece el voto; y los que reclaman, en cambio, un análisis profundo, una visión amplia, una oferta creíble; de un personaje que sea mucho más que un “anti”.

Precisamente por eso, porque existe un vasto sector de venezolanos que no comulga con versiones mejoradas de populismo; de ofrecimientos vacíos, de misiones que amplían en paralelo la corrupción y la ineficiencia; es que se hace necesario -más que eso, urgente- aclarar para cuál de esos dos sectores son esas Primarias, sobre todo cuando enfrentamos una inevitable etapa de transición.

Si las entendemos como un método de selección, puro y simple, que permita a las direcciones políticas, dirimir entre un universo casi comparable con una muestra estadística -y a un costo muy elevado- las Primarias pueden desarrollarse, mientras a un tiempo encomendaremos a los más piadosos para que recen; porque al conceptualizar ese importante evento bajo ese criterio; estaremos andando por el camino de la lógica, de la normalidad, del librito. El mismo que antes demostró carencias.

Ahora; si nos asimos de las Primarias como una estrategia concebida para motivar, impulsar y llenar de principios y contenidos una propuesta factible de gobierno; en la que la sociedad no sea invitada sino anfitriona; entonces; coincidiremos en que lo que al comienzo se pensó como método efectivo, puede llegar a convertirse en un instrumento contundente de valoración popular, de apoyo, de aval.

Las Primarias entonces, no serían sólo para escoger un candidato; serían el primer escalón para impulsar una auténtica iniciativa popular; un espaldarazo que se sale del lugar común, una herramienta indestructible de confianza en un personaje; el que se amolde al perfil de la inmensa crisis que tenemos a la vista, y la aún mayor que está oculta; pero sobre todo una herramienta para demostrar que existe convicción de que para enfrentar esos retos, el personaje ganador no está solo, sino que cuenta con millones de hombres y mujeres que fueron capaces de entender que las primarias no son para rubricar el compromiso de uno (quien resulte abanderado); sino para testimoniar la responsabilidad de todos.

Hacen falta multiplicadores de esta tesis. Muchos, por las razones que sean; aspiran a convertir el proceso de Primarias en un trámite electoral más; en un desfile de candidatos, en una comparsa de eslóganes y jingles. Otros, aspiramos a algo más. Con el respeto que se merecen quienes sustentan esta tesis, alzo la voz para advertir que ese proceso, de trascendencia impostergable, debe convertirse en el acto de decisión nacional más importante de nuestra historia contemporánea; y por tanto; tiene la misión de investir, por aclamación, a quien o quienes tendrán la responsabilidad de liderar el período de transición que ha de venir.

 

Así las cosas, a mi entender; las Primarias deben ser para todos.

 

Versión ligeramente editada

 

@eluniversal

 
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