¿Qué hacer con la deuda venezolana?

Miguel Ángel Santos

Miguel Ángel Santos

 

El Fondo Chino no ha sido discutido, presentado, ni conocido de forma pública en Venezuela. ¿Cuáles son las condiciones?

 

Entiendo que mi referencia reciente al principio de “odious debt” ha causado alguna polémica, por decir lo menos, y me gustaría aclarar mi percepción y las recomendaciones de política se derivan de allí. En primer lugar, conviene recordar la definición de odious debt de Kenneth Rogoff: “Cuando los prestamistas le dan dinero a un gobierno conspicuamente cleptómano y corrupto, los gobiernos subsecuentes no tienen la obligación de honrar dichos compromisos”.

Resulta evidente que la ausencia de institucionalidad en Venezuela le ha permitido al Gobierno endeudarse de forma indiscriminada. Los fondos provenientes de esos compromisos en muchos casos no son utilizados en usos que favorezcan los intereses de la República y sus ciudadanos, o al menos eso cabe presumir, dado que el manejo es totalmente opaco, a espaldas de la nación.

Si, quizás Pdvsa antes era una caja negra. Pero es que esta gente se ha llevado la caja. Esta situación es conocida para todos los que deciden apostar sus fondos al Gobierno de Venezuela. Todo parece indicar que los nuestros están dispuestos a seguir endeudándonos al infinito, más allá de las tasas de interés que los mercados decidan imponer. Para engañarnos (a nivel internacional nadie se engaña) calculan el PIB venezolano a tasas de cambio muy sobrevaluadas: Nos presentan niveles de deuda/PIB de 30%-40% que en realidad son de 60-70%.

Hay deudas mucho más opacas que otras. Tómese por ejemplo el Fondo Chino. Por lo que sabemos de las cadenas presidenciales, el gobierno chino le abrió una línea de crédito al venezolano y cada vez que éste gira contra esos fondos se genera un compromiso de envío de petróleo. Este contrato no ha sido discutido, presentado, ni tan siquiera conocido de forma pública en Venezuela. No sabemos cuáles son las condiciones de descuento, la tasa de interés implícita, los plazos, o qué tanto compromete la venta futura de petróleo.

Ahora que la oposición tiene una probabilidad real de llegar a ser gobierno me parece inteligente que, a través de algún canal diplomático, se le haga saber a los chinos que existe una posibilidad de que no se cumplan esos compromisos. Los chinos, que no pierden una, seguro ya lo han descontado y están ganándole al trato actual cualquier cosa que puedan perder a futuro. Pero en cualquier caso, me parece una medida necesaria y entiendo que algunos partidos políticos en Venezuela la están considerando.

 

Luego está la deuda documentada. En este frente, tiendo a pensar que será necesario primero hacer un reordenamiento. Si en lugar de las “emisiones sorpresa” e indiscriminadas del gobierno, se hiciera un road-show y se explicara cuál es la estrategia y qué uso se le dará al dinero, dentro de un marco de sostenibilidad fiscal, la prima de riesgo de Venezuela caería unos 200-400 puntos básicos. Ahora bien, quienes le prestan hoy a Venezuela tienen que considerar que las enormes tasas de interés que están devengando compensan su temor de que Chávez no tenga disposición a pagar. Para el momento en que deje el poder, cuando quiera que eso ocurra, el problema de podría ser mucho más de capacidad de pago que de disposición. Y, ya en ese escenario, habría muy poco de que hablar.

 

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@ELUNIVERSAL

 
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