Chávez acorralado por Chávez

Carlos Ochoa


Carlos Ochoa
ochocarlos@gmail.com

La decisión de la MUD de fijar la fecha de las primarias entre noviembre de este año y marzo del 2012, se debe en parte a la presión de distintos sectores y aspirantes  que exigen de la oposición un rostro y una voz que enfrente de una vez por todas a Chávez.

Es cierto que el campo tiene un solo contendor que vocifera a diestra y siniestra que le lancen un competidor para exterminarlo, volverlo polvo cósmico, pero hay en ese griterío de guapo de barrio unos signos de desesperación y ansiedad, que deben ser considerados por la MUD y el resto de los sectores opositores, comprometidos en la selección de un candidato por el mecanismo de las primarias.

Debo confesar que hasta hace pocos días,  militaba en la idea de escoger el abanderado presidencial y los candidatos a gobernadores a más tardar en enero de 2012, por las mismas razones que muchos venezolanos con amplísima experiencia y sabiduría política han argumentado. Pero como en política nada es inmutable salvo los principios,  creo que es oportuno tomar en cuenta otras opiniones como la expresada por Henrique Salas Romer, que propone la fecha de las primarias para el mes de julio, aduciendo para ello que la campaña debe ser corta y rematadora como las batallas.

El tema es de una importancia vital para la alternativa democrática,  pienso que el desgaste de la gestión, explica la ansiedad que muestra el Presidente por confrontar electoralmente lo más pronto posible al representante que resulte electo de las filas de la oposición. Si lo pensamos bien, imaginemos un escenario el año próximo en donde Chávez está acorralado por la sombra de Chávez, recibiendo el castigo  de sus propios errores y promesas incumplidas, mientras los distintos campeones opositores recorren el país con sus propuestas democráticas de gobierno de unidad nacional hasta mediados de año. Es cierto que  la apuesta es alta, pues supone que los actores involucrados se tienen que comprometer a respetar la estrategia, y más allá, explicarla ampliamente a sus correligionarios, pero obtendríamos el beneficio de posicionar en el electorado y en la opinión pública, una diversidad ideológica que contribuiría notablemente con el fortalecimiento de la concepción plural del modelo democrático que el candidato de la unidad está obligado a defender.

Claro está, suponiendo que la campaña de denuncias que se hace desde la calle y  la Asamblea Nacional de la desastrosa gestión  del gobierno, se articule a un discurso político que exprese en su contenido la esperanza autentica que reclaman los venezolanos.

De quedarnos en la denuncia sin una propuesta clara y contundente del país que queremos rescatar y construir, corremos el riesgo que los conflictos los resuelva el comandante presidente a billetazo limpio.

Recordemos aquel dicho popular: “chequera mata galán”.

 
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