Corrupción con metástasis

Luis Cisneros Cróquer

Tiempo Confidencial

Luis Cisneros Cróquer.
nirguayork48@hotmail.com

 

En el afán de acabar con los hombres de trabajo y los productores del agro, el gobierno sigue trayendo pollos en saco, envoltorios que reciben más golpes que tambor prestado, y se endurecen con el tiempo de permanencia en el hielo. Cuando al fin el fulano saco es destapado en los Mercal para que el pueblo se lleve las piezas a precios, supuestamente económicos, aparecen las rodillas ennegrecidas y un raro olor, que al principio no es apreciado, pero que luego cuando le entra el calor en el cuerpo a los muslos y las pechugas, es preciso rodearlo de ají dulce para que sepa a algo y engañe al paladar.

¿Qué le cuesta a estos enemigos de la avicultura alentar a los productores venezolanos que con tanto esfuerzo han levantado sus granjas y están en capacidad de criar los pollitos bebé para que luego de unas cuantas semanas, sean llevados a los mataderos y, de allí, a los puntos de venta, bien frescos, y provenientes de manos venezolanas?

Lo que pasa con los pollos se repite con las carnes importadas que en algunos casos toman un color oscuro sospechoso. Pero eso poco importa a quienes han jugado con los fondos de pensiones de los trabajadores petroleros, le niegan el justo y lógico presupuesto a las universidades nacionales, y protegen a las policías corruptas que han ido a engrosar la lista de delincuentes bien armados y con la impunidad a su favor.

La corrupción que es avezada cómplice de la importación de “sacos de pollo” y de las carnes oscuras, se ha metido a fondo en la estructura judicial del país, en las fiscalía, extorsionando a honrados ciudadanos y derrumbando lo poco de ética y moralidad que quedaba por esos predios. No se percatan los dueños de la tienda que estas acciones, tan nocivas pero recurrentes conducen inexorablemente al precipicio y que, ya no hay tiempo para rectificar porque los errores se han acumulado y la corrupción ha hecho metástasis.

Agropatria no ha podido sustituir la eficiencia de Agroisleña y, después de desbancar a esa empresa, ya los recursos para los agricultores no llegan a tiempo o tienen la debida calidad por lo que ante la inevitable escasez, tendremos que pagar precios exorbitantes. Entonces el aullido de los paganos, de todas las clases sociales, retumbará y golpeará las esperanzas de quienes creen que este asunto es eterno.

Ahí está el asunto y así están las cosas cuando las condiciones climáticas se han convertido en variables impredecibles, difíciles de manejar, lloviendo en verano y castigando sin misericordia a los campesinos que del gobierno nacional tanto palo han llevado.

Los corruptos están metidos allí hasta los tuétanos… y se benefician.

 
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