El gobierno del 2013

Orlando Ochoa

Algunos sectores opositores comparten todavía los vicios que trajeron el declive socioeconómico. Sin grandes cambios acordados, alrededor de un duradero plan de reconstrucción, no habrá bases de progreso social y económico sostenible para Venezuela.

A medida que la oposición política compuesta por diversos partidos se organiza para el desafío electoral de enfrentar al presidente Chávez en diciembre de 2012 y su desastroso proyecto socialista, surgen diversas discusiones sobre cómo debe ser realizada esta tarea de importancia nacional, no solo partidista. Incluso reconociendo su énfasis social, los daños económicos y petroleros del actual Gobierno son tan grandes, previamente descritos en este espacio, que ineludiblemente están revertiendo los beneficios populares de mayores transferencias de recursos petroleros para fines sociales y sus dañinas consecuencias se prolongarán en años posteriores. ¿Qué se le debe decir al país sobre cómo se enfrentarán estos problemas? ¿Cómo elegir a un candidato dentro de diversos partidos para una vasta tarea fuera de lo normal? ¿El compromiso será alrededor de quien sea electo en una primaria o alrededor de un plan de reconstrucción con contenido de consenso amplio? Es difícil obviar las severas restricciones de todo orden que tendrá el nuevo gobernante elegido en diciembre 2012.

 

Una conducta de política electoral en un país en condiciones políticas normales, con instituciones funcionales y una administración pública organizada, permite elegir a un candidato capaz o mediocre que gane una primaria y a su vez restringir cualquier exceso. Esa es la gran ventaja de la democracia exitosa. En las circunstancias actuales de Venezuela, no sólo no existen estas ventajas de la democracia funcional, sino que algunos sectores opositores comparten todavía los vicios que trajeron al país al declive socio- económico y moral.

 

La percepción simplista que prevalece ya en algunos grupos políticos es que Chávez es derrotable con cualquier candidato en 2012 y luego se verá qué hacer con los serios problemas del país; quizás pensando que con el petróleo todo se arregla fácilmente. Esto sería un grave error de carácter nacional. Basta recordar que fue con el alza del precio del petróleo desde 1974 cuando la dirigencia del país tuvo sus peores decisiones y se perdió la estabilidad económica, el orden fiscal y se inició un proceso de deterioro sociopolítico. Sin grandes cambios acordados, alrededor de un duradero plan de reconstrucción, no habrá bases de progreso social y económico sostenible para Venezuela.

 

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