FRANCIA Y LA EXTREMA DERECHA

Elizabeth Burgos

Elizabeth Burgos
eburgos@orange.fr

El partido francés llamado “Frente Nacional” que fue durante años dirigido por Jean-Marie Le Pen, es conceptuado como la extrema derecha y se la ha acusado de renovar la ideología nazi. Reaparece actualmente como un serio adversario político, que amenaza superar la centro-derecha de Sarkozy y crea alarma en la centro izquierda Socialista.

Nicolás Sarkozy

La jubilación del líder de la extrema derecha, Jean-Marie Le Pen, de la jefatura de su partido, el Frente Nacional (FN), y la elección de su hija, Marine Le Pen, a ocupar ese mismo cargo, ha incorporado un nuevo actor en el panorama político francés, bastante conmocionado últimamente, tanto en el frente de la derecha, mayoría que gobierna en la actualidad, como también en el de la izquierda.  El dilema que preocupa a ambos campos es la proximidad de las  elecciones presidenciales (mayo 2012) y la ausencia de un líder capaz de ganarlas.

 

La derecha tiene un líder indiscutible, Nicolás Sarkozy, actual presidente de la República. Aunque todavía no ha presentado su candidatura, es obvio para todos que su deseo es permanecer en el Palacio del Eliseo.  El problema es que en toda la historia de la V República, nunca un presidente había caído tan bajo en las encuestas, y persiste en ese purgatorio pese a todos los malabarismos que ha emprendido para cambiar esa fatalidad. Al punto de que el Primer Ministro, en quien por lo general suelen recaer los reproches de la opinión pública, goza de un índice de simpatías resueltamente más elevado que el de su Presidente.

 

Varios candidatos centristas, que colaboran o han colaborado en el gobierno de Sarkozy ya han señalado su deseo de presentar su candidatura, pero ninguno se vislumbra como un posible futuro ganador.  En la derecha, más concretamente en la UMP, partido de gobierno, les llegará el momento de tomar una decisión, si el bajo nivel de simpatías por Sarkozy persiste, demostrando la imposibilidad de su reelección, lo que no será tarea fácil, dados los evidentes rasgos narcisista de su personalidad.

 

Por lo pronto, todavía es temprano para predecir los resultados y la opinión pública puede cambiar a la luz de acontecimientos inesperados, como los que hoy ocurren en el mundo.

Marine Le Pen

Lo cierto es que las críticas y los desacuerdos con la línea política del Presidente, no provienen sólo del lado de la oposición, sino también de su propio campo, incluyendo tendencias centristas o más derechistas.  Las críticas tienen por objeto las diferentes campañas  emprendidas por el Presidente con el objeto de reconquistar las simpatías de los franceses, en particular aquellos que se muestran seducidos por el Frente Nacional, partido que sensiblemente ha subido y está subiendo en las encuestas.  De allí que Sarkozy haya lanzados varios debates, todos centrados en los temas que defiende el FN: la identidad nacional – en el Islam, en el problema del velo musulmán, en la diabolización de los extranjeros, y últimamente en la religión y en la laicidad. Está claro que son temas dirigidos a la conquista de los electores del FN, pero que aparecen como una cruzada anti musulmana, lo que hiere el sentimiento de muchos franceses, tanto de derecha como de izquierda.  Por el lado de la opinión pública, a la que están destinados los debates, el fiasco ha sido evidente, pues la preocupación de la mayoría de los franceses es resolver el problema del desempleo y el poder de compra.

 

En el campo del partido socialista, principal partido de oposición, la situación no es mejor, y tal vez sea peor. Alejado del poder desde la última presidencia de François Mitterrand, su muerte lo dejó en la orfandad de liderazgo. El PS es dueño del poder regional pues ganó en las elecciones regionales pasadas la mayoría absoluta de éstas, pero no ha podido hasta ahora presentar un líder a nivel nacional, susceptible de llevarlo de nuevo al Palacio del Elíseo.  Enfrascado en luchas intestinas, cada día surge un nuevo pequeño líder que anuncia su deseo de presentar su candidatura a las primarias que determinarán quien será el candidato.  Pues el PS, contrariamente a la derecha, recurre a elecciones primarias para elegir el posible futuro presidente.

 

Existe una personalidad con grandes posibilidades de ser elegido, pues hasta cuenta con simparías en sectores de la derecha, que es el actual Presidente del Fondo Monetario Internacional, Dominique Strauss-Kahn.  El dilema para él es que deberá renunciar a ese cargo para enfrentarse a las primarias.  Si no es elegido, perderá su puesto, y renunciar a un cargo en donde se ocupa del mundo, no es un paso fácil de dar.  Por otro lado, la izquierda radical, tanto del PS, como la de los grupos de extrema izquierda, votos con los que deberá contar el PS en la segunda vuelta si desea ganar, ya han manifestado de que no votarían por DSK, pues lo consideran un “agente del capital y de la mundialización”.

 

Llegamos entonces a las dos encuestas realizadas, una el domingo, la otra este martes, que dan a Marine Le Pen ganadora, con más votos que Nicolás Sarkozy para ir a la segunda vuelta.  Tanto el PS como la derecha pusieron el grito en el cierto pues adujeron que Dominique Strauss Dahn no había formado parte de la encuesta.  Se repitió la encuesta y de nuevo Marine Le Pen, se adelanta, tanto a DSK, como a Sarkozy y a Martine Aubry, actual secretaria general del PS, posible candidata a las primarias.

Dominique Strauss Kahn

Las alarmas se han disparado en Francia, pues surge el fantasma de que se repita la situación que enfrentó el electorado francés en 2002, cuando Jean Marie Le Pen participó en la segunda vuelta junto a Jacques Chirac, y la izquierda se volcó a votar por éste último, ante la posibilidad de que resultara elegido presidente de Francia, el líder del Frente Nacional.

 

La situación se presenta más delicada aún, pues Marine Le Pen es una bella y joven mujer, abogada, lo que le da el don de la palabra, no tiene los defectos ni el historial de su padre, dice no ser anti-semita, ni estar contra los extranjeros, sino que es una “patriota que defiende la cultura francesa, que está  en contra del velo musulmán porque es denigrante para la mujer, y defiende resueltamente los principios de la laicidad”. Ideas que forman parte de la sensibilidad de la mayoría de los franceses.  Y lo más importante: en la televisión pasa admirablemente bien.

 

La pre campaña electoral en Francia se presenta muy ardua….

 
Elizabeth BurgosElizabeth Burgos
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