PODER Y DELIRIO

Manuel Felipe Sierra

FABULA COTIDIANA
MANUEL FELIPE SIERRA
manuelfsierra@yahoo.com

 

Dos recientes libros escritos por mujeres periodistas han merecido el interés de los lectores y registrado inusuales niveles de venta en tiempo récord ¿Cómo se explica el hecho cuando el mercado editorial venezolano es afectado por la recesión? Los títulos  La rebelión de los náufragos de Mirtha Rivero y Sangre en el diván de Ibèyise Pacheco, tienen mucho en común. Se trata de dos reporteras con experiencia, vinculadas a las fuentes  objeto de sus respectivas investigaciones; y que abordan además, temas altamente polémicos y en relación a los cuales no se había investigado con rigor y profundidad.

En La rebelión de los náufragos se indaga y profundiza  sobre las circunstancias que rodearon el segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez y los pormenores del episodio que condujo a su derrocamiento constitucional en 1993. Sin poner la lupa en esos acontecimientos no es posible descifrar las claves que permitan  entender las etapas posteriores, en especial los doce años del mandato de Hugo Chávez. Siendo un espacio cercano en el tiempo y teniendo preeminencia en aquellos sucesos muchos de los actores del presente, ¿cómo se explica que  hasta ahora no existiera interés en su pleno esclarecimiento? ¿fue casual que la conjura contra Pérez reuniera tal suma de factores incluso beneficiarios de su gobierno  y que  éstos de manera irreflexiva facilitaran la  caída del país  en un ámbito desconocido?

 

¿Lideres históricos , partidos políticos incluyendo el que lo llevó al poder, elites económicas y culturales y medios de comunicación, no repararon  en que entonces no se trataba de la salida solamente de Pérez sino que ello suponía el “puntillazo” al consenso político y social, que servia de base al modelo democrático? . “La sociedad es un crimen cometido en común” pensaba Antonin Artaud y mucho de ello estuvo presente en los hechos que reconstruye Mirtha Rivero con un acertado manejo de las herramientas periodísticas.

 

La rebelión de los  náufragos (frase tomada del documento leído por Pérez para abandonar la Presidencia), es un excelente reportaje  que renuncia al panfleto, a la  requisitoria política y a la pretensión del análisis y la interpretación puramente académica. Sobre la base de entrevistas, buceo en hemerotecas y testimonios directos e indirectos, Rivero  extrae los elementos necesarios  para darle forma al libro.

 

Sangre en el diván de Ibèyise Pacheco aborda el caso del psiquiatra Edmundo Chirinos sentenciado por la supuesta autoría del asesinato de la joven Roxana Vargas, una paciente seducida mediante técnicas compulsivas y criminales.

En un país donde la violencia cobra las formas más aberrantes y donde el delito campea sin límites, el crimen no hubiese trascendido de las diligencias policiales y tribunalicias. Pero en este caso ello no era posible. El inculpado es un personaje que tiene  reconocimiento público por haber alcanzado altas responsabilidades en la vida política y académica. Chirinos se destacó en su juventud como luchador contra el perezjimenismo y asumió responsabilidades en la etapa de instauración de la democracia. Al mismo tiempo, desarrolló su carrera como docente de la psiquiatría agotando todos los escalafones del ascenso hasta llegar a rector de la UCV.

 

El balance de su gestión  y las circunstancias políticas lo impulsaron como candidato presidencial en 1988. Su candidatura no obedeció a un mero capricho. En esa ocasión Chirinos fue el abanderado de una suma de partidos de izquierda incluyendo al PCV, para los cuales la valoración de un aspirante presidencial pasa también por consideraciones de índole moral.

 

¿Es posible que durante esos años no afloraran sospechas y reservas sobre alteraciones psiquiatricas en el profesor e investigador de la psiquiatría? Como confiesa en el libro, Chirinos tuvo entre sus pacientes a varios ex presidentes de la republica, e incluso Hugo Chávez y su ex esposa Marisabel merecieron su atención  en algún momento. Todo ello hace del extraordinario caso Chirinos un excelente material para el best seller y la  taquilla del cine.

 

En Sangre en el diván Pacheco aplica también modernas técnicas del mejor reporterismo. En sus paginas está la investigación en los expedientes, largas conversaciones con el procesado, los testimonios de los familiares más cercanos de la victima, el juicio de conocidos psiquiatras y como anexo un capitulo inédito de la entrevista que en 1991 le hiciera a Chirinos la escritora Miyó Vestrini. En estas preguntas y respuestas es posible establecer una dramática diferencia entre el Chirinos que reflexiona sobre temas trascendentes y el reo que con palabras delirantes e inconexas conversa ahora con Pacheco.

Mirtha Rivero

Ambos libros tienen una virtud adicional: las periodistas se han mantenido al margen de las opiniones sesgadas y de cierta tendencia a la fabulación para sorprender a los lectores con el recurso de las  medias verdades. Rivero y Pacheco dejan en cambio, que los elementos aportados  y las investigaciones permitan a los lectores formarse  su propio criterio. No es menor el mérito de escapar en sus trabajos a la  polarizaciòn política que contamina en muchos casos la crónica periodística, haciendo que ésta violente los requisitos de la objetividad y la obediencia ética. Seguramente estas razones, entre muchas otras, explican el éxito editorial de los dos libros.

 
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