El “Hermano” rico en apuros

Luis Cisneros Cróquer

Tiempo  Confidencial.

Luis Cisneros Cróquer
nirguayork48@hotmail.com

El “Hermano” es un genocida, sin duda alguna, y solamente los “hermanos” de acá, pueden ofrecerle solidaridad, sin pensar en la libertad y la justicia para quienes han sido víctimas de un régimen de 42 años de existencia. “El Hermano” ha acumulado riquezas que no son auditables, así será el “mono” que han ocultado en bancos de muchos países, en la adquisición de equipos de fútbol y en cuanto se le haya antojado a la familia del “Hermano”. Entretanto la juventud libia ha sufrido la ignorancia de un régimen feudal, monárquico, que asesina sin medida.

Pero está en apuros “El Hermano” y no es para menos; creyó engañar a las potencias y burlar las medidas del organismo internacional, y ahora pedir paz, con ramos de olivo, mientras el odio se deslizaba por la baba y las palabras del sobrino que amenaza con destruir, cortar las cabezas de las “ratas” y buscarlos casa a casa. Ha sido lo más sangriento de este conflicto, más de nueve mil víctimas del grupo opositor que clama por libertad y el fin de una oligarquía del odio y el atraso.

No existe medida posible en este conflicto. Ha sido sancionada la masacre, el enriquecimiento a costa del destino de generaciones de libios, y da pena ajena escuchar al supuesto canciller de esta patria, proponiendo la modificación de las Naciones Unidas. Lo que se lamenta es que seamos títeres del decrépito dictador del Caribe y que estamos dando la cómica ante el mundo desarrollado y tecnológicamente superior, sin cuyos dólares no duraríamos ni una semana.

“El Hermano” de allá no tiene vida y “los Hermanos de acá” deberían mirarse en ese espejo, especialmente cuando cuenten los depósitos que en dólares han colocado en el exterior, como producto de esta fiesta que no termina porque el petróleo sigue dándoles la oportunidad de convertir a la corrupción en un solemne modo de vida.

Salir aquí a defender a criminales de guerra, que serán juzgados y sancionados como ocurrió con los despojos del nazismo en Núremberg, es darle una nueva patada a la historia de este país, y echarse encima a una población que ya no engañan, y especialmente a la juventud de la globalización, para la cual no hay mañana si siguen predominando las condiciones políticas instauradas entre gallos y medianoche, con el asalto a los poderes públicos y la participación de mercenarios extranjeros.

Unidad, sensatez, desprendimiento, cero al egoísmo y la desconfianza, y claridad en el objetivo es lo que pide Venezuela a su liderazgo. Ya sabemos que piensan de las masacres y de la imposición de las armas contra civiles en actitud pacífica. Por eso están en la calle los universitarios y los obreros, porque tanto el pensamiento como la conducta es uniforme y es común, la inflación golpea de abajo hacia arriba y la esperanza se robustece en lugar de perderse.

 


 
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