Sin arepa no hay paraíso

Nicomedes Boada

El recuerdo de un compañero de clases en la educación primaria, allá en el pueblo petrolero donde nací, me rondaba en la mente desde el año pasado, y me empujaba a escribir este trabajo, en agradecimiento y en reconocimiento, a quienes impactaron a Venezuela con ese gran invento en el ramo de alimentos y que hace 50 años multiplicó el consumo de arepas por la facilidad de su preparación. Me refiero a la Harina PAN.

 

Tampoco puedo olvidar el trabajo de mi madre- bastante engorroso por cierto- para elaborarlas, pilando el maíz o pelándolo con cal, luego moler en una maquinita Corona o enviar al molino más cercano, que en aquellos tiempos abundaban.  Luego abrieron los pilones industriales que arrimaban el maíz al comercio ya listo para sancochar. En la mayoría de los molinos se pagaba una locha por moler un kilo o medio por dos kilogramos. Lo desagradable de ello, es que los “muchachos de mandado”, que éramos los menores en nuestras casas, debíamos madrugar para cumplir a diario, religiosamente, con esas labores.

 

Por eso en mis recuerdos coloqué de primero a mi amiguito Luis  que a mi mamá, debido al mal humor que le producía el abandono intempestivo de su lecho tibio a las 5 de la mañana. Ese reloj no fallaba en los hogares tranquilos de los últimos años de la década de los 50: “Vamos…a levantarse…es la hora de ir a moler el maíz”. Y no es que a mí me gustaba el asunto, pero lo soportaba. En cambio Luis…”.

 

Rezongaba desde que abría la puerta de su casa para encontrarse conmigo. Nunca daba los buenos días, como un ritornelo de palabras diarias lo escuchaba decir, como una especie de disco rayado: “estoy cansado de esta vaina, cuando será el día que pueda dormir completo”. A ambos nos parecía que nunca, pues obligatoriamente teníamos que ir al molino estudiando en el turno de la mañana y en vacaciones también. La verdad es que en esos años, en la casa fácilmente podían comer arepas tres veces al día, ya que a la mañana siguiente nuevamente saldría- este humilde servidor- con el envase al lomo rumbo a la molienda del grano.

 

La imagen de RCTV llegó al pueblo en 1963, pero por la radio – Continente o Rumbos- ya nos habíamos enterado de la salida al mercado en 1960 de una harina precocida de maíz anunciando “se acabó la piladera”. Ese invento que se atribuye al ingeniero mecánico Luis Caballero Mejías, director de la Escuela Técnica de Los Chaguaramos, fue catapultado por el ingeniero químico Juan Lorenzo Mendoza Quintero- se dice que el fue el inventor- apoyado por su padre Lorenzo Mendoza, a lo que es hoy, un alimento icono de la gastronomía venezolana. Y punta de lanza de Alimentos Polar.

 

Nunca podré olvidar cuando llegó el primer paquete a la casa, lo tomé en mis manos y observé con dedicación cada una de las palabras escritas en el envoltorio amarillo con la figura de una mujer criolla con una pañoleta blanca y círculos rojos. Y cuando mi mamá amasó, entonces supe que estábamos entrando a la modernidad de los años 60 que nos trajo la conquista del espacio, los movimientos de igualdad de razas, a Los Beatles, el Mayo Francés, la mini falda y a Brigitte Bardot, inolvidable en nuestros sueños de púberes comenzando a despertar. Y por supuesto, el fin de las penurias mías y de Luis de amanecer en el molino, haciendo la cola con nuestros envases a cuestas. Y mi familia, al igual que miles en el país, cuando comió esa masa redonda y doradita con carne desmechada o queso llanero rayado, para siempre se enganchó con PAN.

 

¡Por fin voy a dormir un poco más¡ Me dijo el amigo luego de probar su primera arepa hecha con Harina PAN. Esa harina precocida significó nuestra emancipación, ya que sabíamos o intuíamos que después de nosotros no habría otra generación de niños rumbo al molino sino rumbo a la escuela bien descansados. Y por supuesto, con una o dos arepas en el estómago para enfrentar las clases del día. ¡Carajo, no lo puedo creer¡ Casi lo grito Luis rumbo a lo que fue nuestra última molienda.

 

“Arepa pa’ to el mundo”

 

Uno lee articulistas ubicados en el oficialismo que todavía sueñan con pilar el maíz, sancocharlo y hacer las arepas en brasas de leña, como renegando del invento de la Harina PAN, pero aquellas mujeres que así las preparaban cada vez son más escasas. Lo cierto es que la vida del venezolano no arranca sin ese condumio cada mañana, así sea socialista o capitalista. De allí que la empresa fabricante esté utilizando ese eslogan… Y es que con la arepa también surge historia.

 

Fíjense que a Caracas llegaron unos trujillanos conocidos como los Hermanos Álvarez, y a ellos se les reconoce haber propagado la palabra “tostada” para identificar a la hasta entonces vulgar, arepa rellena.

Uno de ellos, Heriberto, narró a sus 83 años, que llegaron con su mamá a Caracas a bordo de un camión de estacas, poco después de la muerte de su padre. A la entrada de El Guarataro- barriada tranquila para la época- iniciaron una venta de empanadas. El éxito los llevó a abrir su primera arepera de Maderero a Bucare cerca de la Plaza Miranda. El primer día de venta al público llegó un jovencito y les preguntó ¿qué es eso de tostadas? Le dieron la respuesta y pidió una con queso de mano, que devoró con gusto.

 

– Ese muchacho, aficionado al canto, era vecino y en ese entonces se llamaba Alfredo Sánchez Luna. Después fue famoso como Alfredo Sadel. Fue nuestro primer cliente  y nos dio mucha suerte, tanto que de allí nos mudamos a la Gran Avenida que unía la Plaza Venezuela con Sabana Grande. Las tostadas fueron un éxito y entre nuestros clientes estaban Renny Ottolina, Aquiles Nazoa, Oscar Yánez, Billo Frómeta, Abelardo Raidi. Renny nos ayudó muchísimo.

 

Una reina…y pepiada

 

Otra de las anécdotas que contaba y que giraba alrededor de nuestra protagonista de hoy- la arepa- ocurrió en el año 1955 cuando Susana Duijm conquistó el cetro de Miss Mundo. Aquella hazaña convulsionó positivamente a Caracas y su gente. Los Hermanos Álvarez vistieron de reina a una sobrina de 12 años y la sentaron en una especie de altar, para que fuera admirada por los clientes. En verdad, de esa manera rendían homenaje a la bella Susana, lo que le hicieron saber a un señor que por allí transitaba. Era el padre de Susana.

 

Para agradecer el gesto, el buen hombre llevó a su hija a la arepera. Heriberto corrió a la cocina, le pidió algo especial a su madre y de allí surgió la tostada que bautizaron como La Reina, la que disfrutó Susana con deleite. Los Hermanos Álvarez apreciaron las “buenas curvas” de nuestra Miss Mundo, y como en esos años, a esas mujeres esculturales las llamaban “pepiadas” le agregaron la palabra a La Reina. Así surgió la Reina Pepiada, a la que después sus inventores le agregaron aguacate, guisantes y mayonesa. Hasta el día de hoy es una de las más solicitadas por los clientes en todo el país.

Aquí en Valencia, Juan Morales conocido como “Juan el eléctrico”, una vez atendió a un cliente regordete que con  acento mexicano pidió probar “una gorda”- en el negocio era una voladora-, y él lo complació. El hombre terminó comiéndose 14 voladoras con dos tarros de picante, cuando devoró la última, Juan ya lo había identificado.

 

¿Qué le debo? Preguntó. Y Juan “el eléctrico” con su carga de emoción le contestó: “Usted no me debe nada”.

 

– Muy agradecido…muy agradecido…muy agradecido.

Quien había comido era el “tenor de las Américas”, Don Pedro Vargas, una leyenda de la canción y del cine azteca.

 

 

 

La otra historia

 

Fue en ese negocio donde por primera vez se usó harina precocida, una de marca La Arepera que llevó el ingeniero Luis Caballero Mejías, para ver como quedaban las arepas y como las recibía la clientela. El propio Caballero Mejías- contó Heriberto- enseñó a las cocineras a preparar la masa “y nos fue muy bien con el producto”.

 

De su testimonio extraemos lo siguiente: “después vino un señor Mendoza  y se sentó a conversar con Caballero Mejías y le compró el invento”. Otros señalan que ya desde el año 1954, el ingeniero Mendoza Quintero venía trabajando con hojuelas de maíz para la industria cervecera y en la harina precocida en la planta Remavenca, de donde salió Harina PAN en 1960 para apoderarse del gusto de los venezolanos. Hoy día, a 50 años de su lanzamiento al mercado, es uno de los productos más emblemáticos de Venezuela.

 

Para los detractores, lo cierto es que los hermanos Kellogs inventaron las hojuelas de maíz tostadas ( Corn Flakes), pero ello no ha impedido el surgimiento de otras empresas fabricando el mismo  producto. Pero indubitablemente, Kellogs es el líder en ese mercado. El segmento de harinas de maíz precocidas es variado y más bien hace falta producción para satisfacer la demanda nacional.  Pero, PAN, es la preferida de las amas de casa.

 

Que no quepa duda…sin arepa no hay paraíso. Esa harina es un gran invento.

 
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