Milagro socialista: ¡Los chorros hablan!

José Mayora

José Mayora
mayora.j@gmail.com

 

La escena transmitida tenía un dejo de surrealismo. Un grifo abierto y frente al grifo un micrófono que nunca se supo si era para el grifo o para el tanque

El pasado día mundial del agua, el creativo líder del proceso, dando continuidad a su campaña electoral, encontró una nueva excusa para encadenarse. En el corazón de la populosa barriada de La Vega, le tenían preparado el escenario con todos los actores que, por riguroso orden de aparición, iban interactuando con el líder. Por supuesto que el comandante se encontraba cómodo pues todo se desarrollaba con arreglo a un guión preestablecido.

Al parecer, el objetivo era dar cuenta del trabajo de una mesa técnica de agua que había logrado un bien para la comunidad como era el de llevar agua potable mediante un sistema que el mismo comandante calificó de provisional, pues el sistema definitivo está, como muchas cosas, en construcción.

La escena transmitida por la televisión tenía un dejo de surrealismo. Un grifo abierto suministrando agua a un tanque de plástico y frente al grifo había un micrófono que nunca se supo si era para el grifo o para el tanque.

Esta escena, risible y escalofriante a la vez, me produjo una inevitable sensación de preocupación pues me imaginaba que así sería el estilo de vida que la revolución aspira para nosotros, percepción no exenta de asideros. Doce años de gobierno, lapso en el cual la revolución ha tenido bajo su responsabilidad la Alcaldía de Libertador, se están descubriendo problemas que aquejan a la comunidad como son el suministro de agua y el deterioro en el cual se encuentra la avenida principal del barrio representado por 106 huecos que el acucioso alcalde Rodríguez le informó a su jefe. Descubrimientos similares sobre deficiencias en comunidades se han hecho a lo largo y ancho de la geografía nacional sin conseguir una justificación para tan largo ausentismo operacional.

Sin embargo, los dos males mencionados, constituyen una segunda lectura que habla de los fundamentos de este proceso. Detrás de las actuaciones del líder y sus seguidores, se esconde una manera de hacer las cosas, una visión del mundo y de la vida. A pesar de todo lo que ha viajado y visto, Chávez continúa promoviendo un socialismo endógeno que se quiere deslindar de los procesos globales, que define un horizonte espacial que no supera al cajón del Arauca, que concibe los sancochos a la orilla de la playa como súmmum de la actividad turística, que va aislando al país en el concierto internacional y lo va circunscribiendo a una relación de iguales con el único igual que le queda: Cuba.

 

El socialismo chavista no construye obra propia. Se apropia de lo construido para gerenciarlo bajo las pautas de un modelo inviable, de corte supuestamente popular, con pocas probabilidades de éxito, que inexorablemente terminará dependiendo de la única expresión de autoridad que tiene este régimen.

Las sociedades que crecen y se desarrollan van adquiriendo autonomía e independencia de centros de poder monolíticos. No parece ser el caso de un país donde se fomenta la marginalidad por defecto. La revolución conducida por Chávez tiene una concepción de la vida depauperante y retrógrada.

La sociedad socialista que quiere Chávez, es un verdadero atavismo: ¡a comprar tanques de plástico!

 

@ELUNIVERSAL

 
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