Los avances del método Chaz

Elides J. Rojas L.

Elides J. Rojas L.

El Comandante cada día perfecciona más sus mecanismos de diálogo democrático

 

 

Hace algunos años, cuando Chávez desató el comunismo que tenía medio amarrado por dentro y de la mano del padre Fidel Castro comenzó a confiscar haciendas, fincas, terrenos, edificios, empresas; es decir, todo lo que fuera productivo y generara ganancias y empleo, instauró para llenar un poco más su gigantesco ego, el llamado método Chaz.

El mecanismo no es otra cosa que, de acuerdo a los más avanzados tratados de combate militar, rodear al enemigo, sitiarlo, quitarle los suministros, apretarlo contra la pared, bloquearle las comunicaciones. Enviar jueces, escribientes, funcionarios o ministros para lanzar las más agudas amenazas, en contra de la Constitución y las leyes. Para redondear la faena con el método Chaz, sistema que le causa tanto orgullo a micomandantepresidente, la víctima del abuso tendrá la propiedad rodeada de militares gordos, tanques, cañones y hasta perros de caza. Mientras esta mesa de negociación avanza, el líder intergaláctico, con el disfraz de militar cubano dirá en su jornada de trabajo diaria, es decir en las cadenas, que está negociando, que éste es un gobierno democrático, que los medios tergiversan y que pagará hasta el último centavo. En realidad es un atraco, pues sólo pagan con sobreprecio a los amigotes argentinos o españoles, si acaso. Ese es el método Chaz.

Pero ese método chavista de confiscación con pinta democrática ha evolucionado hacia más avanzadas formas de negociación democrática. En los últimos tiempos se perfila un método Chaz II que obliga a la contraparte, si quiere salvar sus derechos constitucionales, a pasar por la otra cara del método inventado por Chávez.

El método tiene ahora otra parte. Antes era unilateral. Chávez ordenaba el despojo, las instituciones que controla hacían el resto del trabajo sucio y sus medios de comunicación lo limpiaban. Ahora, muy recientemente, le apareció una contraparte que, mal que bien, termina sacando algo o al menos detiene el despojo. Se trata de parársele firme al invasor, pero firme de verdad. No buscando unos reales o sacar unos centímetros en prensa. Ya lo hizo el productor del campo Jesús Meleán en Zulia, quien hasta donde se sabe ha logrado parar el atraco, aunque espera los reales. Y, últimamente, los estudiantes. Pero hay que ver lo que para el chavismo es negociación, diálogo y entendimiento.

A la otra parte, es decir al ciudadano, le toca si acaso se atreve, en una primera etapa: protestar, manifestar, hacer vigilias, declarar, marchar, denunciar. Y en la segunda, huelga de hambre, sabotajes, vigilia, coserse la boca, desmayarse, descrédito, escuchar a Nicolás Maduro y a Mario Silva a dúo. Le toca casi morir.

 

Cosas de la democracia chavista.

 

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