Makled, el presunto narco que Chávez le puede arrebatar a EE.UU.

Nota de la redacción: según los reporteros del WSJ, un alto funcionario del gobierno estadounidense les habría comunicado que Makled sería extraditado a Venezuela. Sin embargo, el encuentro entre los dos presidentes fue diferido a última hora, alegándose desperfectos del avión que traería al Presidente Chávez a Colombia al finalizar su gira por el Cono Sur. No se descarta que la postergación del encuentro obedezca a la posición fijada por el Senador Richard Lugar que reproducimos en estas mismas páginas.

 

José de Córdoba y Darcy Crowe

BOGOTÁ—Estados Unidos y Venezuela están inmersos en una agria disputa por la extradición de Walid “el Turco” Makled, un presunto capo de la cocaína encarcelado en Colombia. Por desgracia para Washington, Venezuela parece tener las de ganar.

Makled, detenido a finales del año pasado en Colombia por una orden de arresto de EE.UU., es uno de los narcotraficantes más importantes del mundo, pese a no ser muy conocido. Es el “cabecilla entre los narcotraficantes”, dice Preet Bharara, el fiscal federal de Manhattan.

El presunto narcotraficante Walid Makled es custodiado por la policía colombiana.

Durante el apogeo de su poder, Makled, ciudadano venezolano de origen sirio, introducía de contrabando 10 toneladas de cocaína al mes en EE.UU. desde Venezuela, según autoridades estadounidenses. Controlaba el mayor puerto venezolano y se le acusa de expandir su imperio del transporte robando, en efecto, una aerolínea entera, según una demanda judicial entablada en Venezuela por el ex dueño de la empresa.

El jueves, un alto funcionario del gobierno estadounidense indicó que el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, le informó que Makled sería extraditado a Venezuela.

EE.UU. está deseoso de escuchar los secretos de Makled. Venezuela se ha convertido en un enorme centro de reembarque de la cocaína colombiana. Fuentes del gobierno de EE.UU. dicen que el presunto traficante tiene vínculos estrechos con personeros del gobierno venezolano que están implicados a fondo en el tráfico.

El propio Makled ha dicho a una persona, con quien mantiene contacto desde la prisión, que tenía en su nómina hasta 40 generales y altos funcionarios venezolanos.

Al acusar a altos funcionarios venezolanos de estar activos en el tráfico de drogas, “Makled es como la espada de Damocles que pende sobre la cabeza de Chávez”, dice Bruce Bagley, experto en Latinoamérica de la Universidad de Miami.

Venezuela, por su parte, quiere que Makled regrese al país para enfrentar cargos de narcotráfico y asesinato. Durante largo tiempo, Chávez ha dicho que las acusaciones de EE.UU. de corrupción vinculada a las drogas en Venezuela son un complot de Washington para desestabilizar su gobierno.

Santos, a su vez, ha priorizado una mejoría de las relaciones con Venezuela al cabo de varios años de serias desavenencias, en las que incluso se llegó a hablar de una guerra fronteriza. Santos es el anfitrión del presidente Chávez en una visita de un día.

“Esperamos el anuncio de que será extraditado a Venezuela cuando se reúnan Santos y Chávez”, dice el abogado de Makled en Colombia, Miguel Ángel Ramírez. Makled niega todos los cargos contra él tanto de Venezuela como de EE.UU., según Ramírez.

A EE.UU. le preocupa que si Makled es extraditado a Venezuela, su información sobre la presunta corrupción en las altas esferas del gobierno venezolano nunca salga a la luz. Una posibilidad es que llegue a un acuerdo con las autoridades que asegure su mutismo.

Makled dice haber tenido conversaciones con funcionarios estadounidenses en prisión. Si Makled es enviado de vuelta a Venezuela, “la DEA y el DOJ van a estar muy molestos. Ya están molestos”, dice un funcionario estadounidense en alusión a la Administración de Control de Drogas y el Departamento de Justicia. La fuente agrega, sin embargo, que “Colombia es un aliado y conversaremos para hallar una solución”. El Departamento de Justicia, la DEA y la oficina del fiscal del Distrito Sur de Nueva York, donde Makled fue acusado de tráfico de drogas, declinaron referirse al tema.

Santos ha trabajado arduamente desde que fuera electo el año pasado para mejorar las relaciones con su vecino. En noviembre, prometió entregar a Makled. Chávez alabó la decisión y, semanas después, sacó la chequera y pagó US$500 millones de una deuda estimada en US$900 millones que Venezuela tenía con empresas colombianas.

La mitad de los envíos marítimos de cocaína a Europa entre 2006 y 2008 se originaron en Venezuela, según el Informe Mundial sobre las Drogas de Naciones Unidas.

En 2008, EE.UU. colocó a tres militares venezolanos de alto rango, incluyendo al jefe de inteligencia Hugo Carvajal, en una lista negra por supuesto tráfico de cocaína y armas con la guerrilla colombiana.

Un documento de la DEA dice que Makled compró unos 7.000 kilos de cocaína que militares y funcionarios de la policía venezolana le habían robado a grandes narcotraficantes. Otro documento de inteligencia de EE.UU. dice que Makled estaba involucrado en actividades de narcotráfico con el general Hugo Carvajal, el director de la Dirección General de Inteligencia Militar de Venezuela.

“La información recibida… indicaba que Walid Makled García tenía fuertes lazos con miembros de alto nivel del gobierno venezolano”, señala el documento de la DEA. Calcula que Makled introdujo hasta 10.000 kilos mensuales de cocaína en EE.UU.

Aunque Makled niega los cargos en su contra, ha dado una serie de entrevistas incendiarias a medios venezolanos y colombianos, en las que ha dicho haber pagado a funcionarios de máximo rango del gobierno venezolano.

“Si yo soy narcotraficante, toda esa gente del gobierno que trabaja conmigo son narcotraficantes” dijo el año pasado en una entrevista desde la cárcel con un canal de la televisión colombiana.

El ministro del interior venezolano, Tareck El Aissami, desestimó la acusación de Makled y la calificó como injurias políticas y un intento por sabotear la lucha del país contra el narcotráfico.

Andrés Izarra, ministro de comunicación e información de Venezuela, se negó a hacer declaraciones sobre las acusaciones de Makled de corrupción generalizada en el gobierno y las fuerzas armadas. El Ministerio del Interior y las fuerzas armadas de Venezuela no respondieron a las llamadas telefónicas, mensajes de correo electrónico y faxes con pedidos de comentarios.

Makled, hijo de inmigrantes sirios que vendían electrodomésticos, inició una carrera como secuestrador de camiones, robando cargamento que salía de Puerto Cabello, para luego vender el botín en la zona franca de Maicao en Colombia, al otro lado de la frontera, según varios testimonios.

“Yo dirigí las bandas más poderosas del país por 10 años”, le habría dicho Makled a una persona con la cual tiene contacto. “Asaltábamos 30 gandolas semanales”.

Durante esa conversación, Makled dijo que su actividad criminal era protegida por la policía y el ejército venezolanos. “Fue una gran alianza entre el gobierno y el crimen organizado”, dijo Makled, según una fuente con la cual se comunica desde la cárcel.

Consultado acerca de los comentarios de Makled sobre secuestros y otros delitos, su abogado respondió que “no tengo información que me permita confirmar o desmentir tal aseveración”.

Makled y su familia crearon una red de compañías de transporte de carga y exportación entre 2000 y 2004, según documentos de la Corte Suprema de Venezuela vinculados a su posible extradición. Las compañías incluían una flota de camiones y nueve depósitos en Puerto Cabello, el más importante de Venezuela. Makled también tenía una concesión del gobierno para operar el aeropuerto de Valencia, la tercera ciudad y centro industrial de Venezuela.

La prominencia de Makled cobró ímpetu en una huelga general de 2002 contra Chávez. Al paralizarse la economía, Makled puso sus camiones de combustible a disposición del general Luis Felipe Acosta Carlez, quien entonces estaba a cargo de la región militar de Valencia. “Cuando hubo el paro, yo puse mis gandolas a disposición de ellos. Ahí solucionaron su problema de transporte de combustible y de ahí fuimos haciendo muy buenas relaciones”, dijo Makled a Casto Ocando, periodista de la cadena hispana estadounidense Univisión el mes pasado.

Documentos oficiales y legales de EE.UU. dicen que Makled apareció en el radar de las autoridades de control de drogas en torno a 2004. “Era un principiante. No formaba parte de la élite narco”, dice un funcionario estadounidense. “Se abrió un gran espacio para operar, y lo llenó. Era muy importante en el reembarque de drogas que salían de Puerto Cabello”, dice.

En 2004, funcionarios venezolanos con la colaboración de la DEA confiscaron toneladas urea, cloruro de potasio y sulfato de amonio, sustancias químicas utilizadas para procesar cocaína y fabricar explosivos, en un depósito perteneciente a una de las empresas de Makled.

En 2005, las relaciones entre Washington y Caracas se deterioraron a tal punto que Chávez suspendió la mayor parte de la colaboración entre Venezuela y la DEA.

En 2005, la principal fuente de cocaína de Makled era un traficante colombiano llamado José Corredor, conocido como el boyaco, según el documento de la DEA. Corredor también era uno de los principales proveedores de armas de las FARC, quien suministraba “armas de tipo de asalto AK-47 y AR-15 y municiones” a los guerrilleros colombianos a cambio de cocaína, que luego era transportada en vuelos que salían de aeródromos en Colombia y Venezuela, según el procesamiento de Corredor en un tribunal de distrito en Washington.

Corredor permanece detenido en EE.UU. mientras aguarda su juicio, según su abogado, quien dice que Corredor no tiene conexión con Makled.

En 2006, el imperio del transporte de Makled siguió creciendo. En entrevistas con medios locales, dijo que hizo pagos al general Acosta Carlez, al general Carvajal, y al almirante Carlos Aniasi Turchio, jefe de la armada venezolano, para obtener la concesión para comprar y operar aproximadamente la mitad de los depósitos y muelles de embarque en Puerto Cabello.

El ejército y la armada de Venezuela no respondieron a mensajes de correo electrónico, faxes y llamados telefónicos en busca de comentarios. Acosta Carlez no respondió a mensajes en busca de reacciones dejados en el contestador de su celular. En una entrevista con una radioemisora venezolana la semana pasada, Acosta Carlez negó haber aceptado pagos de Makled a cambio de las concesiones.

En 2008, Makled adquirió una participación mayoritaria en Aeropostal SA, entonces la mayor aerolínea privada del país, por US$23 millones. Nelson Ramiz, un empresario de origen cubano radicado en Miami que vendió la aerolínea, dice que Makled no le pagó. Ramiz interpuso una querella contra Makled ante la justicia venezolana, en la que pide la devolución de la aerolínea.

El abogado de Makled señaló que desconoce si su cliente “hizo un pago o no para obtener el control de la aerolínea”.

Fuente: Wall Street Journal Americas

 

 

EL SENADOR LUGAR PIDE AL PRESIDENTE COLOMBIANO EXTRADITAR A MAKLED A EEUU, HONRANDO LAS GARANTIAS OFRECIDAS AL MOMENTO DE SU CAPTURA.

Jueves, 31 de marzo, 2011

El Senador Richard G. Lugar, el republicano de más alto rango en el Comité de Política Exterior del Senado norteamericano, entregó hoy a los medios la siguiente declaración:

Richard Lugar

“En el mes de agosto del año pasado, actuando de conformidad con una orden de arresto emitida por la Corte Federal de Manhattan, y actuando con el apoyo de la DEA,  autoridades policiales colombianas arrestaron a Walid Makled en la población de Cúcuta, próxima a la frontera colombo-venezolana.

Makled, ciudadano venezolano, había sido colocado por el Departamento del Tesoro (de EE.UU.) en la lista de los más buscados narcotraficantes del mundo.

Makled tiene en su poder información importante que podría ayudar a los EE.UU. y otros países en su lucha contra el tráfico de drogas. Él mismo ha expresado su intención de colaborar con las autoridades de este país en caso de ser extraditado a EE.UU. También ha denunciado públicamente a funcionarios venezolanos de muy alto nivel, tanto civiles como militares, señalando que están profundamente vinculados al comercio de narcóticos.

Es de conocimiento público que Venezuela se ha convertido en una nación de creciente importancia para las operaciones de los carteles de narcotráfico, y que de ese país fluye droga en cantidades alarmantes a través de Centroamérica hacia México y EEUU, y a Europa, a través de países del occidente africano. La participación de funcionarios gubernamentales venezolanos en el tráfico ilegal de narcóticos también ha sido confirmado por el Departamento del Tesoro. En el año 2008, la Oficina de Control de Activos (OFAC), Office of Foreign Asset Control (“OFAC”) colocó a tres funcionarios venezolanos del más alto rango en la lista de los más comprometidos.

En la medida en que las redes del narcotráfico, cobijadas en Venezuela, con amplio apoyo de funcionarios civiles y oficiales militares, utilizan a ese país como base de sus actividades ilegales en el hemisferio y en el mundo entero, nos encontramos frente a una creciente amenaza a la seguridad.

Por esta razón, estoy sumamente preocupado al conocer que el Presidente Santos de Colombia está considerando extraditar a Makled de regreso a Venezuela. Tengo la convicción que, de ser enviado a su país de origen, el gobierno venezolano no podría garantizar un juicio justo y libre.

Finalmente, de ser extraditado a Venezuela, el Departamento de Justicia (de EEUU) y la DEA no podrían hacer uso de  información que Makled les ha adelantado para desmantelar legalmente algunas de las más importantes redes mundiales del narcotráfico. Por esta razón, le pido al Presidente Santos que honre las garantías bajo las cuales Makled fue inicialmente arrestado, y proceda a extraditarlo a EEUU.

El combate a las drogas ha sido por décadas una lucha compartida entre EEUU y Colombia.  Durante los últimos 11 años, bajo el Plan Colombia, EEUU ha brindado apoyo a diversas iniciativas conjuntas contra el narcotráfico. Muchas extradiciones de ciudadanos colombianos a EEUU han producido largas condenas de prisión. El caso Makled no es una excepción. De manera que, con el debido respeto a la decisión del Presidente Santos pueda tomar, para nosotros sería una gran decepción si la misma supone alterar la naturaleza de nuestra relación.”

Nota de la Redacción: El declaración del Senador Lugar cobra relevancia adicional porque el voto de su partido es indispensable para la admisión de Colombia en el Tratado de Libre Comercio.

 
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