MILICIAS PARA UNA GUERRA ENTRE HERMANOS *

Elizabeth Burgos

Elizabeth Burgos
eburgos@orange.fr

Un vistazo a la Milicia cubana permite medir la profundidad y terribles consecuencias que tendrán las dos leyes que en materia militar acaba de emitir Chávez.  Igualmente, quienes conocen el sistema, se asombran de la inconsciencia de la oposición venezolana ante un zarpazo de tal magnitud.

Lo que más sorprende del anuncio de la configuración definitiva que tendrá la Milicia, – un cuerpo orgánico, dotado de armamento propio permanente, con oficialidad surgida de su seno, con estructura jerárquica y vertical, bajo el mando directo del presidente-comandante en jefe- es que todavía tome de sorpresa ese tipo de decisiones.  Es como si la relación mimética que ha establecido el régimen con el sistema castrista fuera una mera formalidad o una figura retórica sin contenido.

La resolución más grave que comporta la existencia de ese cuerpo militar, es el anunciado de incorporar a los niños y a la juventud a un plan integral de educación militar y en el cual se contempla la materia <<Educación para la defensa integral>> en los programas de educación básica y universitaria de la nación.  Retórica pura detrás de la cual se disimula el objetivo con el cual se formaron las milicias en Cuba: ir preparando desde la más  tierna edad a generaciones de incondicionales (“Patria o muerte, comandante en jefe ordene”) que combatirán al enemigo interno pues el régimen se sustenta en la idea de que una revolución que se da en espacio cerrado se basa en la exclusión; es decir en la guerra civil.

 

Preparar militarmente los cuerpos especiales que irán a combatir a los países que requieran “la solidaridad” revolucionaria bolivariana.  Este último aspecto forma parte de las “Líneas generales del Plan de Desarrollo Económico y Social de la Nación 2007-2010” que tiene como objetivo “neutralizar la acción del Imperio, acentuar los movimientos sociales organizados”, atendiendo al objetivo general de promover una estrategia mundial de movilización de masas en vistas a acelerar el proceso revolucionario.  Todavía falta por verse el surgimiento de la estructura de la integración militar bajo la autoridad del muy bolivariano presidente de Venezuela, que debía llamarse “Bloque Regional de Poder Latinoamericano”, que Lula sutilmente torpedeó adelantándose a crear el Consejo Suramericano de Defensa, por supuesto bajo liderazgo brasileño.

 

Opositores que desvarían

 

Más sorprendente aun son las reacciones de algunos voceros de la oposición que no cuestionan el abuso que significa que se le enseñe a matar a niños: decisión que constituye un delito semejante a cualquier otro abuso de gravedad cometido por adultos contra la infancia.

 

Los argumentos emitidos por voceros de la oposición al objetar que los instructores encargados de la formación militar de los niños no sean “ni siquiera bachilleres”, y estén “politizados a favor del régimen”, haría pensar que si fueran bachilleres y políticamente neutros, se admitiría la instrucción militar desde la cuna.  De igual manera, exigir como punto a discutir en el seno de la Asamblea Nacional el hecho de que la cátedra sea dictada por el Ministerio de la Defensa y esté a la orden de las milicias, da a pensar de que si no fuese dictada por el Ministerio de la Defensa y ejecutada a la orden de las milicias, sería una decisión aceptable…. ¿?

 

Poner en duda, como lo expresaron algunos, de que “la militarización de la sociedad a través de los niños no tenga un resultado favorable al régimen, porque los jóvenes de Cuba, Egipto, Libia y otros países se están rebelando contra los regímenes “bajo los cuales han nacido”, no toma en cuenta de que en Cuba el régimen tiene más de medio siglo de existencia, mucho más que Egipto y Tunez, lo que significa que hacer de los niños unos militares, sí puede dar resultado.

 

En Cuba cuando se creó la milicia y se impuso el entrenamiento militar en las escuelas, existía un movimiento armado de oposición anti-castrista, que al igual que el de Castro, operaba en las montañas, pues la mayoría procedía de las mismas filas y pronto conscientes de la orientación comunista del régimen, volvieron a las montañas.  Las milicias formadas por jóvenes recién entrenados fueron enviadas a combatir a los alzados.  Verdaderas tragedias golpearon a las familias.  Jóvenes muertos en combate, menores de edad fusilados, hermanos matando a hermanos.

 

Ante el temor de perder la patria potestad de sus hijos, o de verlos morir en combate o fusilados por rebelión, muchos padres decidieron sacar a sus hijos de la isla y enviarlos a Estados Unidos en donde luego iban a reunirse con ellos.  El cierre de las fronteras tras el estallido de la Crisis de los Misiles, impidió a los padres salir de Cuba.  Muchos de esos niños se crecieron sin sus padres, bajo el cuidado de orfelinatos y familias.  Más de 4.000 niños corrieron esa suerte.  Fue el mayor éxodo de niños que se conoció en el siglo XX.

 

El compromiso de Chávez

En el acto  de homenaje al teniente-coronel Hugo Chávez que se celebró en su primer viaje a Cuba el 14 de diciembre de 1994, en presencia de Fidel Castro, el entonces precandidato se dirigió a los cubanos tratándolos de “Queridos compatriotas cubanos, algún día vendremos a Cuba en condiciones de alimentarnos en un proyecto común. Cuba es un bastión de la dignidad de Latinoamérica y como tal hay que seguirla y como tal hay que alimentarla”. “Es un proyecto estratégico de largo plazo en el cual los cubanos tienen mucho que aportar.  Es un proyecto de 40 años”.  Axioma que se ha ido cumpliendo al pie de la letra.  La respuesta de Fidel Castro no fue menos premonitoria: “Admirado teniente-coronel, elevado de grado, pues ya ha sido elevado a un grado político, a comandante de una revolución.”

 

Algunos tienen la esperanza de que Raúl Castro, como no abriga deseos mesiánicos de exportar el socialismo del siglo XXI, sino que se limita a preservar el poder de la casta dirigente y a tratar de salir del callejón sin salida de la economía socialista, se operará un cambio de actitud menos intervencionista hacia Venezuela, hecho poco factible. Raúl Castro no puede cortar la presencia cubana en Venezuela, pues esta le significa un respiro en la difícil situación de penuria interna. A los militares los mantiene ocupados fuera de sus fronteras, percibiendo sueldo, igual a los profesionales que a la vez le permiten al estado devengar dólares, pues La Habana se queda con el 70% de la paga.  Aún con el 30%, formar parte de una misión en Venezuela es el mayor anhelo de muchos cubanos.

 

Las milicias no son revolucionarias

 

La institución de milicias de origen civil, es decir de cuerpos para-militares, no fue muy usual en los regímenes comunistas, pero si en el nazismo alemán y en el fascismo italiano.

Las características de la milicia que está poniendo en práctica el régimen de Hugo Chávez, militarmente tiene la impronta cubana, pero desde el punto de vista del contexto, su mayor semejanza es con La Milicia que surgió bajo el régimen colaboracionista del mariscal Philippe Petain durante la ocupación alemana de Francia, cuyo propósito fue el de prestar su colaboración a la GESTAPO en la persecución contra los judíos, pero también, y en particular, en la lucha contra los resistentes que combatían al invasor alemán.

 

* Texto editado por razones de espacio.


* TITULO ORIGINAL: Las Milicias y la clonación castrista – Subtítulos nuestros

 
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