EL ABC DE FROILÀN BARRIOS/ DIRIGENTE DE SOLIDARIDAD LABORAL

Froilán Barrios apuesta por un sindicalismo renovado.

La remuneración en el sector privado es seis veces superior a la del sector público. En diez años se han perdido un millón de empleos. Los trabajadores rechazan las milicias obreras. Se marcha hacia la  alianza con  el movimiento estudiantil. El sindicalismo venezolano vive un proceso de revisión, señala el directivo sindical.

 

Manuel Felipe Sierra

La conflictividad social se extiende en todo el país. En tres meses el número de protestas por diversas razones se ha multiplicado. Cobra fuerza el recurso de la huelga de hambre para demandar  reivindicaciones laborales. Las zonas petroleras y Guayana se convierten en  escenarios crónicos de  protesta. El movimiento Solidaridad Laboral surge como la respuesta de diversas estructuras sindicales  hasta ahora dispersas, que asumen la conflictividad laboral como un reto para la organización y la articulación de  estrategias. Uno de sus promotores es el sindicalista Froilán Barrios quien ofrece sus reflexiones a los lectores del ABC de la Semana.

Vienes  advirtiendo sobre el alto nivel de conflictividad social  que se según las últimas informaciones se ha agravado en los primeros meses de este año. ¿Es cierta esta tendencia?

Si, exactamente esa es la situación que se está viviendo. En tan sólo tres meses estamos hablando de 1.100 o 1.200 protestas y un 70% de ellas por razones laborales lo que demuestra que este problema no ha tenido respuesta por parte del Estado, bien sea por la vía del Ministerio del Trabajo o de los tribunales; y eso es lo que ha agudizado y estimulado el espíritu de lucha de los trabajadores porque no ven respuesta por ningún lado para sus condiciones de vida que siguen empeorando.

 

Estas protestas responden a temas reivindicativos, a la lucha contra el alto costo de la vida, pero muchas de ellas se refieren a la libertad sindical y a favor de  la democratización de los sindicatos.

La mayor parte de las protestas son por incumplimiento de contratos colectivos y por los altos niveles de inflación y otras contra el paralelismo sindical que ha dado pie al fenómeno del sicariato que es sumamente grave en la región de Guayana. Pero el 60% de las luchas se originan por los contratos colectivos, el desempleo y las condiciones de vida de los trabajadores. La falta de empleo obliga a los trabajadores a ir a los portones de Guayana, del Zulia o de cualquier otra región del país. Allí se agolpan ante los muelles porque no tienen trabajo, porque carecen de ingresos y porque no hay equidad en la oferta de empleo. Ello determina las confrontaciones y también, desde luego, la represión por parte de los organismos policiales.

 

¿Es una situación de caos social?

Estamos en un caos social porque no hay relación entre la oferta de trabajo para una población de mas de 13 millones de trabajadores y la capacidad que tiene el Estado para atenderla y además, por todos los problemas que afectan a la población en su conjunto; ya no estamos hablando del obrero solamente si no que estamos viendo la misma situación para los profesionales universitarios.

 

La conflictividad obedece al malestar social pero también hay mucho de rechazo a un modelo político que se propone liquidar espacios de libertad incluso el espacio necesario para la organización y el desenvolvimiento de los sindicatos. Pero al mismo tiempo pareciera que el movimiento sindical no tiene respuestas eficaces ante esta situación.

Exacto, no hay la articulación necesaria porque las centrales sindicales han perdido ese vínculo importante con la base trabajadora, se fueron diseminando a lo largo de estos años y ello hizo que la política del gobierno de dividir, frustrar y separar a los trabajadores pasara fácilmente. Todo esto está en el proceso de revisión por el sindicalismo venezolano, estamos creando nuevas bases de articulación y en eso estamos en Solidaridad Laboral que no pretende ser otra central laboral, si no un punto de encuentro de las diferentes centrales.

“Es irónico que los sindicatos logren conquistas mucho menores en el sector público que en el sector privado”.

EMBRIÒN DEL NUEVO SINDICALISMO

 

¿No se plantea una nueva versión de la CTV?

No, esta política la propusimos a la CTV y no la quiso aceptar, no les pareció que era viable y ahí está la muestra lamentable. Pero en torno a esta idea están confluyendo dirigentes de base de todas las corrientes sindicales que existen en el país. Esto ha hecho que seamos vistos como el embrión de recomposición del sindicalismo nacional y en eso estamos trabajando con fuerza. Como también estamos trabajando en vincular a otros sectores,  y puedo anunciar también que trabajamos en una alianza con los estudiantes para hablarle al país sobre los verdaderos alcances de la conflictividad social en su conjunto.

 

En este momento, ¿Cuál es el mapa de la conflictividad laboral y social?

El mapa se concentra en las zonas petroleras. Anzoátegui y Zulia tienen una gran conflictividad porque la actual gestión de PDVSA mantiene una política para el desmantelamiento de la estructura sindical. Intentan desmejorar por completo los términos de los contratos colectivos  y también desmoralizar a los sindicatos. Otra área de conflicto es el centro del país, sobre todo la capital de la Republica porque en ella está la vida de los ministerios y el trabajador piensa lógicamente que sus problemas no se resolverán si no viene a Caracas. Y por eso han proliferado las huelgas de hambre, las huelga de hambre en la Esquina de Pajaritos, la de los petroleros, la de los enfermeros, es decir de todos los sectores que necesitan plantear la gravedad de sus problemas.

 

Y por supuesto Guayana que presenta una conflictividad crónica.

Si, el otro polo es Guayana porque ahí están las empresas básicas y son más de cincuenta mil trabajadores que laboran directa o indirectamente en ellas y que se quejan de la incapacidad gerencial de quienes han colocado como presidentes de esas empresas. Ellos han estimulado la respuesta del trabajador no solamente para defender el empleo sino también para hacer propuestas concretas de cómo mejorar la productividad de las empresas básicas. Tenemos por ejemplo el caso de Ferromineras que teniendo el precio de 160 dólares la tonelada está paralizada en un 40% y eso ha generado entre los trabajadores la necesidad de defender sus empleos pero también atender a la productividad y el propio rumbo de las empresas.

 

DESTRUCCIÒN DEL APARATO PRODUCTIVO

 

Pero además esta el asunto de la destrucción del aparato productivo con una consecuencia del concepto de la economía socialista. ¿Cuál ha sido el costo hasta ahora en términos de desempleo?

Los datos que han presentado los organismos empresariales nos hablan de la desaparición de más de cinco mil industrias en diez años y nosotros registramos una cantidad cercana a un millón de puestos estables que han desaparecido. Es bueno advertir que en Venezuela el sindicalismo nunca fue fuerte en el sector privado salvo en algunas empresas, la militancia sindical siempre se concentró en el sector público, pero vemos un hecho curioso: los sindicatos que discuten la contratación con las empresas privadas logran conquistas mucho más importantes que en el sector público, es decir el gobierno que se define como obrero, socialista y revolucionario es el peor patrón que han tenido los trabajadores. Fíjate que en algunos casos en el sector privado se remunera seis veces más de lo que gana un trabajador en el sector público, entonces hay razones para el malestar, para las protestas, para las huelgas.

¿Puede renacer la CTV como la gran central de los trabajadores venezolanos?

Yo creo que puede renacer el sindicalismo venezolano y por supuesto la CTV. Recientemente se realizó un congreso sindical “fantoche” y lo digo así claramente porque los congresos de la central obrera no deben hacerse para satisfacer ambiciones menores si no para debatir asuntos de verdadera importancia. La CTV tiene una traición histórica que no puede ser echada a la basura.

 

Hay un asunto de fondo: para la visión ideológica del socialismo del siglo XXI los sindicatos no deben ser como los hemos conocido hasta ahora.

 

Exacto, por eso es que todas esas operaciones y organizaciones llamadas “consejos de trabajadores”, “milicias obreras”, “reservas militares”, etc. han resultado un fracaso. El trabajador no acepta ese contrabando y se mantiene mayoritariamente en su sindicato y desde él trata de recuperar o ganar mejores posiciones en la contratación colectiva. Los trabajadores ya tienen una ingrata experiencia del sector privado estatizado. Te cito el caso de SIDOR por ejemplo, sus trabajadores aplaudieron su privatización en el 2008 y hoy ellos son los primeros que rechazan lo que está pasando en la empresa; igualmente los trabajadores de CANTV y del sector eléctrico que ya se están movilizando preocupados por el destino de sus fuentes de trabajo.

 

A corto plazo ¿Cuáles son las expectativas del movimiento sindical?

Creemos que se debe convocar a un gran encuentro sindical. ¿Quiénes deben participar en esa gran reunión? No ponemos como condición previa que la CTV ejerza el control si no que deben participar voluntariamente todas las centrales que lo deseen. Será un gran congreso del movimiento sindical a tono con la nueva realidad del país. Para este año pensamos producir este evento que defina en líneas generales el nuevo sindicalismo y la forma cómo enfrentar a un régimen que se propone modificar radicalmente la relación entre el Estado y los sindicatos. Hay que rescatar la experiencia de España que bajo el franquismo generó las “Comisiones Obreras” para enfrentar a un Estado fascista, que como todo Estado fascista prohibía y reprimía todo tipo de acción sindical libre.

 
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