EMERGENCIA

JESÚS HERAS –

Nueve once, 9.1.1, es al clásico número telefónico de los servicios de emergencia en Estados Unidos. Nadie llama al 9.1.1 que no sea que exista una situación de emergencia.

Fue, por cierto, un 11 de septiembre, un 9-11, según la forma inglesa de abreviar las fechas, cuando se produjo la mayor emergencia de la historia en suelo norteamericano. Ese día en 2001, se produjo el ataque y destrucción de las Torres Gemelas de Nueva York.

También fue un 9-11, éste sí, de acuerdo a nuestra forma vernácula de expresar fechas, o sea el 9 de noviembre, pero de 1989, cuando cayó el Muro de Berlín, provocando por efecto dominó, la desaparición formal de la Unión Soviética. Para el Kremlin había sido, sin duda, una clara señal de emergencia.

Traemos el numerito a colación, porque se acaban de cumplir 9 años de aquel 11 de abril, cuando rayando la media noche, el General Lucas Rincón, entonces Ministro de la Defensa, anunció, en rueda de prensa televisada, que al Presidente le había sido exigida la renuncia de su cargo, “la cual aceptó”.

Media  Venezuela, quizás mucho más, celebró la noticia. Durante la noche, casas cambiaron de color y como por arte de magia, avisos del MVR desaparecieron. La más grande manifestación de protesta que se haya producido en toda América, al marchar sobre Miraflores y ser atacada por francotiradores, había provocado la acción de altos oficiales de la Fuerza Armada que, luego de negarse a poner en marcha el Plan Ávila para contener por la fuerza el avance de la multitud, decidieron exigirle al Presidente la renuncia.

Pugnas a lo interior de las mismas Fuerzas provocarían, 48 horas después, el retorno – crucifijo en mano- del Presidente, luego de acciones emprendidas para rescatarlo por la Brigada de Paracaidistas de Maracay, comandada entonces por el General Raúl Isaías Baduel, después Ministro de la Defensa y, ya retirado, sometido a prisión donde aún permanece, por rebelarse ante arremetidas a su juicio inconstitucionales del Presidente de la República.

Lo demás es historia. Pero el ominoso numerito sabemos lo que anuncia.

 
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