El ABC de Gonzalo Marroquin – Presidente de la SIP

Gonzalo Marroquín: “La SIP garantiza el ejercicio periodístico”

 

 

Representamos el contrapeso necesario frente al poder político. Quedan pocos países cuyos gobiernos copian el modelo cubano-venezolano. En Washington se ha tratado de imponer controles al internet. Necesitamos como aliados a los ciudadanos de todos los países dice el editor y presidente de La Sociedad Interamericana de Prensa .

 

Macky Arenas

Desde el 9 de noviembre del 2010 es Presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa. Se había “fogueado” bien porque venía de ejercer como presidente de la compleja y combativa Comisión de Libertad de Prensa e Información del organismo, a le corresponde la vigilancia del estado de la libertad de expresión en cada uno de los países del hemisferio. Se trata de un monitoreo constante, al detalle, que muchas veces incluye visitar las regiones, enfrentarse a todo tipo de autócratas y hasta soportar vetos y  prohibiciones de entrada a las naciones en cuestión. Esas son las barreras que los enemigos de la prensa libre imponen a los defensores de la libertad de expresión, reunidos en la SIP.

 

Gonzalo Marroquín y sus compañeros de la Comisión llegaron a ser declarados “personas no gratas” con ocasión de su visita a Venezuela, días antes de ser defenestrado el canal de televisión RCTV. Estuvieron  a punto de ser expulsados del país por el sólo hecho de ofrecer una rueda de prensa solicitando reunirse con el gobierno para mediar en el conflicto. Gonzalo Marroquín es un periodista sagaz. Ha sido editor-director del diario Prensa Libre de Guatemala, enfrentando con valentía difíciles momentos durante las dictaduras y las luchas intestinas en su país. Desde hace unos meses, se encarga de un nuevo proyecto editorial, el diario Siglo XXI, en Ciudad de Guatemala. Gonzalo Marroquín tomó su elección al frente de la SIP como un reconocimiento especial a la labor de la prensa guatemalteca. Para él, particularmente, fue un honor convertirse en el primer presidente centroamericano electo en más de 20 años para conducir a la organización que más editores y publicaciones reúne en todo el hemisferio.

 

Desde la Reunión de Medio Año, en la ciudad de San Diego, California, Marroquín comentó la actualidad para ABC de la Semana…

¿Cuál es el panorama hemisférico para la libertad de expresión?

_ Un breve repaso de la situación muestra que el deterioro es muy grave y generalizado. Hemos escuchado testimonios y declaraciones que prueban con claridad los peligros que enfrenta la libertad de expresión y de prensa en toda la región. La lista de países que viven situaciones complicadas en materia de libertad de prensa es larga. Hay países realmente críticos como Venezuela, Ecuador, Nicaragua, Bolivia y el caso de Argentina que se ha enredado mucho con el tema de los bloqueos a la salida de los diarios. No se escapan tampoco Haití, El Salvador, Honduras, Colombia, Perú y Brasil.

 

¿Qué pasa en nuestros países que el enfermo no mejora?

_  La libertad de expresión de las personas, la libertad de prensa, el derecho a informar y ser informado, resulta incómodo para aquellos gobernantes o funcionarios públicos intolerantes y con tendencias autoritarias. A ellos no les gusta el libre flujo informativo porque no les gusta que la información esté en poder del público.

¿A través de cuáles mecanismos se impone esta política excluyente?

_  Las leyes restrictivas en materia de libertad de prensa y los ataques verbales desde el poder supremo. Continuamente escuchamos videos que se presentan en nuestras asambleas que denuncian claramente las embestidas de Rafael Correa, Hugo Chávez o Cristina Kirchner, por sólo citar los más recientes. Esta es una práctica que se repite, o más bien se copia, de un país a otro y parecen ser parte de un plan estratégico para ir terminando con la prensa independiente. El objetivo es acabar con la credibilidad del medio y el periodista la cual es el valor más preciado que sustenta nuestro trabajo. Esta es una manear eficaz para avanzar en sus esfuerzos por tener únicamente voces afines y disponer, en consecuencia, del monopolio de la información.

Pero… ¿no es la prensa el “Cuarto Poder”?

_ Algunos han llamado a la prensa de esa manera. Yo creo que no lo somos. Pienso, más bien, que representamos el contrapeso necesario frente al poder político. Somos los ojos y oídos de la sociedad y, para decirlo de alguna manera, la prensa, los periodistas, somos el instrumento fiscalizador del que dispone la sociedad  para conocer lo que sus gobernantes hacen o dejan de hacer.

“Nuestro mayor desafió es lograr que Latinoamérica entienda lo que es la Primera Enmienda para Estados Unidos” que textualmente “prohíbe que la legislatura… haga ley alguna que prohíba la libertad de culto, de expresión, de prensa, de reunión, o de petición.”

LA PERSECUCIÓN EN VENEZUELA

 


¿Cuál es el señalamiento más delicado en torno a Venezuela?

_   Chávez ha tejido una maraña de leyes restrictivas. En Venezuela, todos lo sabemos, los periodistas y medios son hostigados de manera permanente, la radio y la televisión acallados, molestados o simplemente cerrados, pero siempre bajo la pantalla de la legalidad. ¿Cómo no va a ser legal lo que haga ese gobierno, si las leyes las aprueba o desaprueba el propio Chávez a su conveniencia? Y como los resultados le han sido favorables hasta ahora, los Correa, Fernández,  Morales y Ortega recurren a las mismas mañas para controlar la información. Bien sabe que si la controlan, pueden
perpetuarse en el poder, como lo están haciendo.

¿Cuál es la realidad cubana?

 

_  En Cuba no hay voces disonantes, así de sencillo.

¿Y en los demás países?

 

_ Quedan o van quedando muy pocas en los países cuyos gobiernos copian casi al calco el modelo cubano-venezolano. Pero al menos podemos decir que son las voces de los valientes, de los amantes de la libertad, de aquellos que no doblan sus rodillas por dinero ni por presiones. La prensa de valor no ha claudicado.

Pero el poder y el dinero juntos hacen “entrar en razón” a mucha gente…

_   Cierto, esos gobiernos tienen poder y dinero. Constituyen la nueva oligarquía que manipula leyes y cuentan con capacidad de reseguir, asfixiar y cerrar medios. Como han concentrado medios oficialistas financiados con dinero de los pueblos que desvían para sus fines hegemónicos, tienen también recursos para desprestigiar, para enlodar reputaciones levantadas a base de trabajo honrado, para calumniar y desmoralizar.

 

¿Qué pueden oponer los medios a eso?

_  Nosotros tenemos algo que resulta mucho más valioso y que al final se impone: tenemos la razón, porque no estamos defendiendo intereses particulares, sino que estamos librando una batalla a favor de principios de libertad y valores democráticos.

 

¿Esta postura de los gobiernos contra la prensa lleva un contenido ideológico?

_  En absoluto. En Mérida  (Mexico, donde tuvo lugar la anterior reunión de la SIP, seis mese atrás) reiteramos que el problema no es ideológico. De ninguna manera. Actitudes como las de los regímenes autoritarios que he mencionado, tuvieron antes las dictaduras militares o gobiernos conservadores como el de Fujimori en Perú, por ejemplo. No es, pues, un batalla de ideologías. Simplemente, cuando  el poder político se siente amenazado, tiende a buscar el control de la información.

¿Y los países cuyos gobiernos no califican de autoritarios?

_  Fíjese, aquí en Estados Unidos, donde ahora nos encontramos reunidos, se han dado casos de jueces que ordenan investigar twiteros  que puedan estar vinculados con Wikileaks, una herramienta que ha sido utilizada para trasladar información a medios periodísticos alrededor del mundo. Hubo voces en Washington a favor de imponer controles al Internet. Menos mal que el respeto y peso de la Primera Enmienda todavía tiene una fuerza más allá de los intereses políticos.

 

Pareciera que se está perdiendo la batalla por el respeto a la libertad de expresión…

 

Me resisto a aceptar eso. De ninguna manera. Esta es una guerra que posiblemente nunca termine, pero que nosotros debemos librar día a día.

¿Desde las salas de redacción? Detrás de una cámara? Ante un micrófono?

_   Necesitamos como aliados a los ciudadanos de todos los países, a todas las personas que aman la libertad, que quieren para ellas y sus familias mejores países, construidos en base a esa libertad, al respeto y la tolerancia, con justicia y oportunidades para todos. La tarea que tenemos por delante demanda esfuerzos que sea, no solamente consistentes y enérgicos, sino también capaces de sensibilizar a la opinión pública. Porque el mayor daño que ocasiona la confiscación mediática no es para los medios y periodistas, sino es para el derecho del ciudadano común y corriente de recibir información y opinar. En la SIP hemos declarado este año el “Año de la Libertad de Expresión”, justamente con el propósito de redoblar las acciones en este sentido.

“Preferiría no hablar del cuarto poder”

Precise el mayor desafío en este declarado “Año de la Libertad de Expresión”?

 

_  Pienso que nuestro mayor desafío es lograr que en Latinoamérica se entienda igualmente, que lo que aquí en Estados Unidos se conoce como la  Primera Enmienda, el derecho a opinar e informarse, está igualmente  consignado en todas nuestras constituciones. Pero cuando no se respeta, cuando se borra a punta de abusivos manotazos legislativos, se está atentando contra las personas, no únicamente contra los periodistas.

 

“DEMOCRATIZAR” LA INFORMACION

Podemos enumerar a  los enemigos de la libertad de expresión?

_  Los hay visibles, como esos políticos intolerantes, autoritarios,
con sueños de poder ilimitado y perpetuo. No cuesta identificarlos.
Los conocemos con nombres y apellidos. Pero también los tenemos más peligrosos incluso que aquellos, porque actúan en la clandestinidad y ni siquiera necesitan cambiar o retorcer leyes para atacar a la prensa. Me refiero al crimen organizado. Curiosamente ambos enemigos pretenden lo mismo: controlar la información.

Estamos hablando de México?

 

_   México es la máxima expresión de esta problemática. Los periodistas allá buscan mecanismo de autodefensa porque no quieren callar. Hemos escuchado, incluso, testimonios desgarradores de lo que se vive a muy pocos kilómetros de aquí (San Diego), en el lado norte mexicano. Sobrevivientes que narran cómo han tenido que huir de su país para conservar la vida amenazada, pues ya amigos y colegas suyos han caído en el cumplimiento del deber.

Se ha logrado algo a partir de las gestiones con el gobierno del
Presidente Calderón?

 

_  El se ha comprometido con la SIP en que pronto garantizará el ejercicio periodístico pero, hasta hoy, los esfuerzos no han sido suficientes y es evidente que debe existir una voluntad política de todos los poderes del Estado para lograrlo.

 

Recapitulando, cómo definiría la tarea de la Prensa?

_  Es democratizar la información. Nosotros existimos porque tenemos la obligación de trasladar información y ponerla a disposición de la opinión pública. Debemos, eso sí, hacerlo apegados a los principios y valores propios del periodismo, porque no hacerlo de esta manera es abrir un flanco por el que puede atacarnos el enemigo con mayor efectividad.

 

Recordemos la misión de la SIP…

 

_  No está de más recordar que la SIP no es una institución que defiende intereses de empresas o asociados. Nuestra institución se fundó y existe con una misión principal: defender la esencia de la libertad. Y nuestras acciones e iniciativas se inspiran y rigen por la Declaración de Chapultepec, aprobada y firmada por políticos, pensadores, presidentes y dirigentes de todo el continente. Quizá el corazón de ese documento sea esta frase: “Una prensa libre es condición fundamental para que las sociedades resuelvan sus conflictos, promuevan el bienestar y protejan su libertad. No debe
existir ninguna ley o acto de poder que coarte la libertad de expresión o de prensa, cualquiera sea el medio de comunicación”.

Tantas dificultades para mantener este espíritu vigente, no son
motivos para el pesimismo?

_  No es suficiente para volvernos pesimistas. Al contrario, debe
servirnos de acicate, de motivador especial para que mantengamos la cabeza levantada y sigamos hablando a la gente de América para que piensen y mediten: puede haber democracia sin libertad? Un pueblo sin información, ¿puede elegir libremente? Sin medios independientes, ¿quién informará y fiscalizará a los gobiernos de turno?

 
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