Tiempos de violencia y rebelión


JESÚS HERAS –

 

Los acontecimientos se aceleran. La muerte no se detiene. Primero Túnez, luego Egipto, después Japón. El planeta también está molesto. Son tiempos de violencia y rebelión.

La semana pasada vaticinamos la desaparición de las dictaduras de Yemen, Libia y Siria. El proceso anticipado avanza. El régimen de Saleh está en su fase terminal; las presiones militares de la OTAN contra Gaddafi van en trágico crescendo, y el régimen de Assad en Siria, cercado por la protesta y cuestionado por Europa y EEUU por violaciones flagrantes a los derechos humanos, está al borde del colapso. Son tiempos de violencia y rebelión.

En Pakistán, el día domingo, los Navy Seals mataron de un tiro en la cabeza al terrorista más temido del mundo.  Son tiempos de violencia y rebelión.

Días antes, Barack Obama había anunciado el nombramiento de Leon Panetta, actual Director de  la CIA, como Secretario de Defensa, y al General David Petraeus, bajo cuyo mandó se logró desarticular el Al Qaeda en Iraq, como su sustituto. La decisión subraya la importancia que a futuro se le dará a los servicios de Inteligencia, a la contrainsurgencia y, en general, a la guerra no convencional, cuya efectividad ha quedado demostrada en la guerra contra el terrorismo, la insurgencia y, en Colombia, contra el narcotráfico.  Al producirse el anuncio, Bin Laden había sido localizado, y el Presidente sabía de los preparativos que se adelantaban.

Los acontecimientos se aceleran. Quizás nunca antes se habían registrado en menos de 24 horas eventos tan distintos y de tanta resonancia como los ocurridos entre el sábado 30, cuando se produce el bombardeo nocturno de la OTAN sobre Trípoli (matando accidentalmente a un hijo de Muamar Gaddafi y a tres de sus nietos) y la noche del primero de Mayo, cuando el comando norteamericano penetra el enclave de Bin Laden y cumple su misión.

En medio de estos hechos, un ancho rayo de luz invadió la escena, cuando el Papa Bueno fue elevado a los altares, agigantando su impronta como mensajero de la vida y peregrino de la paz.

 
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