EL ABC de Germán Carrera Damas – Diplomático, Historiador y Académico

Germán Carrera Damas: “yo no me ocupo de mitologías”

Venezuela es un país rico no sólo por el petróleo sino por los propios venezolanos. Los regimenes totalitarios están condenados al fracaso. Como pueblo estamos todavía en una fase de liquidación de la conciencia monárquica, pero hemos avanzando mucho, dice el profesor universitario e investigador de la historia Germán Carrera Dama

 

José Luis Mijares

En el marco de la celebración del Bicentenario de vida independiente y soberana de los países latinoamericanos, la Universidad Monteávila organizó, entre el 3 y el 6 de mayo, las II Jornadas sobre las “Reflexiones de la Venezuela Histórica”; las cuales trataron temas acerca de Venezuela y sus orígenes republicanos, centrando su atención específicamente en los hechos ocurridos el 5 de julio de 1811. El historiador y reconocido académico Germán Carrera Dama habló para Noticias 24 y los lectores de ABC de la Semana, luego de presentar su ponencia.

¿Basado en los hechos históricos, Venezuela es un país que logrará alcanzar la estabilidad social, económica y política?

 

– No es que la alcanzará, Venezuela había logrado un alto nivel de estabilidad política, económica y social. Ha entrado en una fase crítica por una errónea conducción, tanto de la sociedad, como de la economía… Pero ya ha acumulado una experiencia y ha formado de tal manera una fuerza social, que a mí no me cabe la menor duda que prevalecerá pronto y yo diría con mayor eficiencia que antes. Si ustedes estudian lo que es el comienzo de la Venezuela moderna, se darán cuenta que eran muy escasos los recursos, tanto materiales como humanos con que se contaban. Ahora no, Venezuela es un país rico, no por su petróleo, sino por los venezolanos que no solo han adquirido experiencia para su desarrollo profesional, sino que han adquirido algo muy importante que es la conciencia democrática, como no existe en ningún otro pueblo de América Latina.

 

¿Cómo historiador, que importancia le confiere al conocimiento de nuestra propia historia?

 

– Todo régimen de carácter totalitario, como es este régimen militar-militarista establecido en Venezuela, necesita no ya confundir, sino incluso borrar la conciencia histórica para darle a la gente la impresión de que ellos están haciendo la historia. De allí todo ese esfuerzo por borrar lo que ellos llaman la IV República y crearse su propia visión. Igual hicieron los nazis, igual hicieron los soviéticos, igual hicieron los chinos… y ¿Qué queda de ellos? ¿Quién se acuerda de un historiador del nazismo? … ¿y en Cuba?, ¿dónde está la historiografía cubana?… en las universidades norteamericanas. Este es un hecho real. Esos regímenes totalitarios, que intentan sustituir la conciencia histórica de un pueblo como el nuestro, están condenados al fracaso.

 

¿Qué opina del llamado Socialismo del siglo XXI?

– Yo no me ocupo de mitología.

“Venezuela es fundamentalmente un pueblo que quiere construir una sociedad democrática, ese es el valor que tiene para mí el venezolano”.

 

“TODAVIA EN VENEZUELA HAY MUCHOS RESABIOS”

 

¿En qué se diferenciaría el sistema monárquico del sistema de gobierno actual en Venezuela? ¿Habría alguna similitud?

– Es más grave la situación, nosotros estamos todavía como pueblo en una fase de liquidación de la conciencia monárquica, hemos avanzado mucho y la prueba es que la mayoría del pueblo venezolano es democrático, vota, quiere tener libertad, etc… Pero todavía una parte de la sociedad venezolana, perdura a ciertos hábitos que son directamente heredados de la sociedad monárquica. ¿No se han fijado en cuántas personas serias, honorables y respetables dicen: “es que el Presidente no sabe lo que está pasando, si el Presidente supiera… que venga el Presidente a ver lo que está sucediendo” .¿Qué pasaría, por ejemplo, si a un granjero norteamericano, al que se le inunda la finca, dice: “el presidente Obama debe venir a ver lo que me está pasando a mí”?, lo considerarían loco. Sin embargo, todavía en Venezuela hay mucho resabio, como es resabio la idea de que el Jefe del Estado es una especie de soberano omnipotente, que está por encima de toda consideración, no solo social sino incluso legal. Yo diría que estos regímenes militar-militarista están más cerca de la monarquía absoluta, que de la República, a pesar de tener una Constitución, pero que la ignora olímpicamente. También Fernando VII anuló la constitución de 1812.

 

¿Si tuviera que recomendar algunos de sus libros al venezolano de a pie, cuál sería y por qué?

 

Esa es la pregunta más difícil, porque casi estoy a punto de decirle ¡el próximo! (risas). Pero, para ser justos, hace casi medio siglo yo publiqué un libro que se tituló “El culto a Bolívar”, de ese libro ya se han hecho 8 ediciones y yo no he cambiado ni una letra de esa primera edición. Pero ese libro no fue simplemente un ejercicio intelectual, ni siquiera académico (aunque fue mi tesis doctoral), era algo más. Yo pretendía prevenir a los que estaban reinstaurando la democracia en Venezuela en el año 59, y pretendía advertirles que era necesaria una nueva lectura de este bolivarianismo que había servido de una manera tan eficaz para todos los gobiernos dictatoriales, incluso el que acababa de terminar con Marcos Pérez Jiménez, mostrándole cómo en el pensamiento atribuido y en el uso del respeto que el pueblo de Venezuela tiene a Bolívar, que es genuino y es auténtico, había un instrumento poderosísimo que iba a servir para manejar y manipular al pueblo, llevándolo por caminos que podrían ser tan nefastos como el que estamos viviendo. Fíjense que este régimen nació bajo la égida del “bolivarianismo-militarismo”. Lamentablemente aquel libro (bueno… fue ilusión mía), pensé que podía ser leído por quienes dirigían la política… Yo no pretendo darle direcciones a los políticos, pero tengo la impresión de que no fue leído, no porque el libro valiera mucho, sino por el asunto de lo que trata, que merecía una reflexión muy seria como creo que ahora sí lo tiene un buen número de hombres que han desarrollado esas ideas en una forma que me hace a mí sentir muy orgulloso, no de lo que hice sino de lo que han hecho. Estoy hablando de Manuel Caballero, Elías Pino Iturrieta y de todos aquellos que han desarrollado, en una forma creativa, que a mí me produce la satisfacción de haber estimulado un poco eso. Pero sí lamento que no haya habido una reflexión política de lo peligroso que puede llegar a ser el culto a Bolívar.

¿En una palabra, cómo definiría a Venezuela?

Venezuela para mí, primero, no requiere definición, en el sentido que yo he sido un absoluto venezolano. He vivido más de la mitad de mi vida en el exterior, estuve 10 años exilado por Pérez Jiménez, he trabajado en universidades en muchos sitios, pero siempre, siempre, mi objetivo estuvo claro: Estar en Venezuela y trabajar en Venezuela, tratando de contribuir aunque fuera modestamente como profesor, a que los venezolanos empeñados por su esfuerzo en construir un gran país, pudieran hacerlo quizás con más fuerza. Venezuela es fundamentalmente un pueblo que quiere construir una sociedad democrática, ese es el valor que tiene para mí el venezolano.

 

“CREO EN LOS JOVENES CUANDO DICEN DEMOCRACIA Y LIBERTAD”

 

En su reciente ponencia indicó lo siguiente: Los pueblos no se mueven por las ideas, sino por las creencias. ¿Podría explicarnos un poco esa afirmación?

 

No pretendo decir que las ideas no tengan significación, lo que pasa es que vistas en un nivel de los intelectuales y los investigadores, las ideas son proposiciones que requieren explicación, ya esta se escriba en libros para justificar una idea, pero cuando la idea entra ya en lo que llamaríamos la conciencia común, la conciencia social, pierde ese carácter de proposición por demostrar y se convierte en una creencia. ¿Qué quiere decir esto? Es algo que se admite y se asume sin necesidad de comprobación, este es el principio de todas las religiones. ¿Cómo se llama la oración básica del cristianismo católico? El credo. Efectivamente eso tiene una razón de ser y una razón de ser muy profunda. Nosotros creemos que los hombres luchan por las ideas y sí, es posible. Hay hombres que han sido mártires por sus ideas, pero la masa de la sociedad cuando defiende alguno de estos valores que han sido formulados con ideas, lo hace dentro de una diversidad de interpretaciones, que pueden resultar hasta contradictorias, es decir, de 10 personas, 10 tienen una idea diferente o propia de lo que es la democracia y de lo que es la libertad. Pero lo sienten igual.

 

¿Confía en la juventud venezolana?

 

Yo les puedo decir que con todo los años de historiador que tengo, me he puesto a estudiar a los jóvenes, y he encontrado que el más claro, el más fecundo y el más comprensivo de los programas políticos que se han presentado en esta Venezuela en lucha contra el totalitarismo, es el que han formulado los jóvenes cuando dicen “democracia y libertad”.

 
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