EL PODER OBJETIVO DE CHÁVEZ

“El discurso oficial también está colapsado, salvo para los que religiosamente creen en él. Pero, no hay renovación, no hay nuevas ideas...”

Heinz Dieterich

 

En el último artículo, “Santos y Hugo Chávez restablecen la hegemonía estadounidense en América Latina”, hicimos lo que hace toda ciencia. Analizamos la evidencia empírica de la política de Chávez para identificar su línea de evolución: hacer concesiones al imperialismo para sobrevivir políticamente. Ahora explicaremos las causas de esa política proimperialista, pasando por alto la subjetividad del Presidente:

 

1. El deterioro:

En los últimos tiempos, la balanza de poder internacional se ha inclinado sustancialmente en contra del presidente venezolano. Venezuela no ha logrado hacerse miembro pleno del Mercosur. En consecuencia, Venezuela se queda fuera del más poderoso Bloque de Poder latinoamericano. El cambio presidencial en Brasil le quita a Chávez el apoyo antiimperialista directo del país más poderoso del hemisferio. No se sabe qué posición asumirá finalmente la ex guerrillera Rousseff, pero, por ahora ejerce una política muy cautelosa frente a Washington.

 

Cuba, a su vez, está sumergida en una crisis económica y de transición política por el retiro de Fidel, como Hombre de Estado, de la política internacional.  Ambos factores han neutralizado a Cuba como factor de poder en el tablero mundial. No puede servir más como sostén de la política de Chávez. Mientras tanto, la configuración formal del Eje del Mal del Pacífico, dinamizada por Santos, avanza.

 

En el campo militar el panorama no es mejor. La reactivación de la 4a Flota; la instalación de bases estratégicas militares en Colombia; el debilitamiento de la guerrilla colombiana y la negación de Rusia y China de venderle a Venezuela sistemas de defensa aérea de última generación, han cambiado sustancialmente la correlación de poder bélico en la región. Rusia es demasiado débil para enfrentarse a Washington y China sigue la sabiduría confuciana de “esperar el momento adecuado.”

 

Finalmente, la brutal destrucción del aliado y “amigo” Gaddafi, sin que ningún gobierno mundial acuda en su defensa; y la impunidad de los cuatro golpes de Estado que Washington ha ejecutado en América Latina en apenas ocho años (¡!) —Venezuela, Bolivia, Honduras, Ecuador— le muestran al Presidente venezolano el futuro que Washington tiene preparado para él.

 

En lo interno, la falta de un triunfo electoral contundente en las elecciones pasadas; la incapacidad de controlar la inflación, los mercados negros y la corrupción; el agotamiento del discurso bolivariano y “socialista” de Chávez; el rotundo fracaso de la V Internacional Socialista y su ruptura con la Izquierda mundial por la inmoral extradición de Joaquín Becerra, erosionan la base de poder del Presidente.

 

2. La conclusión estratégica equivocada

 

Ante el deterioro de la situación venezolana en el tablero mundial de poder, Chávez ha llegado a la conclusión que su única posibilidad de sobrevivencia política radica en una reconciliación con Washington. Y le pareció que el cambio electoral de Bush a Obama y de Uribe a Santos ofrecía la coyuntura histórica para sustituir la confrontación antiimperialista por la cooperación con la Doctrina Monroe.

 

A esa misma conclusión había llegado Gaddafi en 2003, cuando ofreció combatir el “terrorismo”, colaborar con Israel y Washington y ofrecer el petróleo a las corporaciones transnacionales. Con gran habilidad táctica el imperialismo aceptó la “reconciliación” con el coronel rebelde. Hasta que cambió la correlación de fuerzas. Al debilitarse Gaddafi por el levantamiento en Trípoli —en parte endógena, en parte imperialista— y reaccionar ante él de manera brutal y equivocada, el imperialismo lo liquidó.

 

No cabe duda, que el destino final de Chávez será semejante al de Gaddafi, si sigue por la vía del appeasement (reconciliación) con Santos y Obama. La pregunta ante este sombrío panorama es, si a Chávez le queda alguna opción de sobrevivencia.

3. Las opciones de Chávez

 

Las alternativas de Chávez para hacer fracasar el plan Obama-Santos son limitadas. La política del appeasement es una trampa. El modelo de Irán para defenderse no es aplicable, porque el poder demográfico y militar de Irán es muy superior. Tampoco puede emular el modelo de Corea del Norte, que tiene armas nucleares y una frontera común con China. Ni la experiencia de Cuba puede repetirse en Venezuela. Si ninguna de esas experiencias es aplicable en Venezuela y si el camino actual de ceder a las presiones imperialistas es suicida, ¿qué opción le queda a Hugo Chávez?

 

4. La única salida posible

 

La única forma de qué el Presidente salve a sí mismo y a su proyecto es configurar un proyecto de sobrevivencia que sea aceptable y de interés para Brasil y Argentina en la Patria Grande, y a China y Rusia en la esfera global. Un Bloque de Poder latinoamericano entre Brasil, Argentina y Venezuela, tendría posiblemente la fuerza para detener la destrucción del proyecto venezolano, siempre que cuente con el apoyo de China y Rusia.

 

Desde el 2005, Chávez construía su modelo de gobernación sobre dos ejes discursivos: el desarrollismo burgués latinoamericano, que bautizó “bolivarianismo”, y el Socialismo del Siglo XXI. En el eje del Socialismo del Siglo XXI nunca hizo nada serio y los resultados de su gestión son prácticamente nulos. Ahora, en su fase de ocaso y debilidad, ya no hay posibilidad alguna para avanzar un proyecto anticapitalista. Debería dejar, entonces, su demagogia socialista y quedarse con el desarrollismo progresista, mientras que la construcción del S21 vuelve a ser tarea de los pueblos y de la ciencia crítica.

 

La estrategia del desarrollismo progresista no parará la agresión imperialista, porque contradice a la Doctrina Monroe. Sin embargo, es la única política que —respaldada por el petróleo y gas venezolano— permite construir una línea de defensa con los países mencionados, que no fuera de appeasement pro-imperialista, como la actual.

 

5. La verticalidad: enemigo del pueblo y de la nación

 

 

La responsabilidad para el destino de la nación reside en los cuadros que ocupan las estructuras del poder, y en los movimientos sociales. Si la verticalidad de esas estructuras impide las reformas que son vitales ante el drástico cambio en las condiciones mundiales de poder —como sucedió en el coronelismo árabe (Gaddafi, Assad, Mubarak) y, en parte, en Cuba— el imperialismo destruirá a Chávez y su proyecto político.

 

La esperanza de que la acobardada Nueva Clase Política —que es cada vez más santanderista que bolivariana— tome finalmente la iniciativa para instalar una dirección colectiva en el poder venezolano, es escasa. Es, nuevamente, la hora de los pueblos, para rectificar el rumbo de un barco que ha quedado a la deriva, y va yéndose hacia el abismo.

 

Fuente: http://www.kaosenlared.net/noticia/el-poder-objetivo-de-chavez

Versión editada por razones de espacio

 
Heinz DieterichHeinz Dieterich

Un Comentario;

  1. Enrique said:

    Este es otro de los asesores chulos que olfateo de como todo esta mostruosidad de regimen que se hace llamar socialista, revolucionario, progresista, anti imperialista y pare de contar aunque lo que si tiene de cierto es un tufo de nazi facismo, se ha venido cayendo a pedazos de una forma inexorable, y muy astutamente ya monto tienda aparte desligandoce completamente de toda esta farza. Lo criticable es como pretende seguir engañando con una verborrea izquierdoza esta patraña de regimen corrupto, destructivo y desquiciado. Lo de estrategia de desarrollismo progresista da risa, es que no ve la clase de escoria que tiene el poder

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