Evasión

Laureano Marquez

Laureano Márquez

 

Algo me llamó la atención esta semana: Obama halló el escondite de Bin Laden ­al que todo el mundo, curiosamente confunde con él­ porque no tenía ni celular, ni teléfono, ni facebook, ni cuenta de twitter, ni correo electrónico. Es la “aldea global” de la que hablaba McLuhan, que llegó para quedarse, al punto de que quien se mantiene al margen es sospechoso, ubicable, predecible. Las noticias se saben ya antes de que sucedan. Las guerras se transmiten en directo. Las comunicaciones se aceleraron tanto que no hay nada ya que comunicar. Los teléfonos nos permiten retratar crepúsculos que nunca contemplamos y ya tenemos tantas fotografías que no las vemos. Reducimos nuestro pensamiento a 140 caracteres y nos acostumbramos a pensar poquito. Publicamos en la red nuestra vida privada, mientras le ponemos rejas a las casas y blindamos los carros.

Chateamos con el que está al otro lado del planeta y no saludamos al vecino. Hasta el amor se ha vuelto virtual. Ya la gente no se enamora en la vida real, sino en la red. El romance se globalizó: Una muchacha de Guasdualito puede enamorarse de un tipo de Chicago, se casan a través de Internet y obviamente la de Guasdualito se va a vivir a Chicago, porque ni de vaina que el de Chicago se va a venir para acá. Viene el sexo virtual con cables conectados a la computadora. En un ipod tenemos todas las canciones que vamos a escuchar en el resto de la vida, pero preferimos la radio, porque nos sorprende.

Hablamos con el que no está y eso nos impide mirar al que está, que luego, cuando deja de estar, ocupa nuestra atención. Los pulgares adolescentes van a mutar: El metacarpiano del pulgar se separará con el tiempo del trapecio y quedará flotante para poder desplazarse por el Blackberry en un ángulo de 360 grados. La pareja tiende a la fidelidad conyugal, no por convicción, sino porque ya no hay excusa para estar inubicable.

Una dama londinense descubre la traición de su marido a través de Google Earth. Todo puede ser visto, todo fotografiado y enviado en directo. Cada hombre es una agencia de noticias. Las redes sociales nos conectan y violan las barreras autoritarias impuestas en las legislaciones. Creo que lo que viene es la conexión directa al cerebro vía puerto USB, ese día la USB y también la UCV no tendrán sentido: la gente comprará la carrera universitaria de su preferencia en un CD pirata y la grabará en su cerebro y le hará “delete” si no le va bien.

En este mundo que nos ha tocado vivir, lo real y lo virtual se confunden, todo se ha vuelto ficción, ya nada es creíble o todo se cree. Hay gente que dice que Bin Laden nunca existió y las torres tampoco, que lo que vimos aquel 11 de septiembre fue una animación hecha por computadora. En este mundo virtual, sólo la miseria es real.

 

(¡Dios mío!, lo que se inventa uno para evadir).

 

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