La reelección de Obama, dependerá de la economía y no del golpe a Al Qaeda

 

Ana Baron
Washington

 

“Osama Bin Laden ha muerto. Este es el día más feliz de mi vida. Lo hemos logrado”, exclamó esta semana Geraldo Rivera, el famoso presentador de Fox News, uno de los canales de la televisión estadounidense más conservadores. Pese a que Rivera ha sido muy crítico del presidente Obama, esa noche su “patriotismo” fue más fuerte.

De hecho, el entusiasmo de Rivera fue una mera muestra de cómo los republicanos se unieron a los demócratas para celebrar el operativo ordenado por Obama para liquidar a Osama Bin Laden. “Creo que el gobierno merece crédito por el éxito de la operación y me parece que todos le debemos a Obama el mismo tipo de satisfacción que yo siento”, dijo el ex vicepresidente de EE.UU., Dick Cheney.

La pregunta ahora es ¿cuánto durará esta euforia bipartidaria? y ¿cuál será su impacto sobre el esfuerzo que está haciendo Obama por ser reelegido? A juzgar por la experiencia histórica, la economía es siempre el tema que decide una elección en EE.UU. ¿Será ésta una excepción? ¿Es suficiente haber matado a Bin Laden para que a la gente deje de importarle el alto desempleo o el déficit fiscal? Pese a que el operativo que terminó con la vida del líder máximo de Al Qaeda ha sido muy criticado y muchos lo califican de ilegal, el entusiasmo inicial de Rivera fue compartido por millones de estadounidenses.

La reacción más fuerte tuvo lugar en la América Profunda, allí donde todos tienen una bandera estadounidense flameando en sus jardines y hay iglesias en cada barrio. Allí, donde existe la mística de que EE.UU. siempre está en el buen lado y que, cuando hay voluntad y determinación, todo es posible. “Hoy debemos recordar una vez más que EE.UU. puede hacer lo que quiera cuando se lo propone”, dijo Obama al anunciar la muerte de Bin Laden.

Sólo 48 horas después, su popularidad había aumentado 11 puntos, del 46% al 57%. Pero esa cifra no le asegura su reelección.

Tras el éxito que obtuvo en la Guerra del Golfo, la popularidad del ex presidente George Bush (padre) alcanzó el 90%. Sin embargo, en 1992 no logró ser reelegido debido a su gestión económica. “Los asesores políticos de Obama conocen esta historia. Por eso, en cuanto se calme el polvorín post–muerte de Bin Laden, verán cómo Obama se concentra en la economía,” predijo el columnista político de USA Today Richard Benedetto.

Todos los expertos están de acuerdo en que la muerte de Bin Laden reforzó la imagen de Obama y que lo favorecerá a nivel de la política exterior. Los republicanos ya no podrán decir que es un presidente débil, que le falta determinación en la lucha contra el terrorismo. No está tan claro, sin embargo, si la gente verá con mejores ojos su capacidad para manejar la economía. De hecho, si bien los sondeos de opinión muestran que la aprobación aumentó 11 puntos tras la muerte de Osama, el 55% rechaza su gestión económica.

En ese contexto, si bien la muerte de Osama favorece la reelección, lo que puede ser más importante para él es el hecho de que hasta ahora no hay un candidato republicano fuerte. Con Donald Trump de candidato, los republicanos no pueden ir muy lejos, aún si el desempleo sigue siendo muy alto.

 

Fuente: Clarín

 
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