UN FUTURO NEGRO

JESÚS HERAS –

Barack Obama anunció el pasado 4 de abril su intención de postularse para un segundo periodo constitucional. Veintisiete días más tarde, se produjo la muerte de Osama bin Laden.

Quienes habíamos percibido que, a 20 meses de los comicios, su anuncio había sido precipitado, hoy tenemos la respuesta. El Presidente norteamericano conocía en detalle los preparativos que se venían realizando para dar el jaque mate al jefe de Al Qaeda, y juzgó que un anuncio posterior luciría oportunista  o, cuando menos, inadecuado.

A lo largo de su corta, pero extremadamente exitosa vida pública, este abogado norteamericano, graduado de una de las más prestigiosas universidades del mundo, pero curtido en las luchas sociales de Chicago, ha demostrado un dominio extraordinario del “timing”, algo que en política, y particularmente en materia electoral es determinante.

Con la economía norteamericana dando señales sostenidas de recuperación, y el triunfo que supuso entregarle al pueblo norteamericano el trofeo de bin Laden, podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que la presidencia de EE.UU. tiene a un negro, al mismo negro, en su futuro.

Walid Makled ha sido objeto de forcejeos entre EE.UU. y Venezuela. Para él, el futuro también es negro.

En Venezuela es distinto. No se trata de la negrura de la piel, sino del futuro de nuestro Presidente, quien también anunció, aunque mucho antes que Obama, su intención de reelegirse.

Que la gente comience a percibir que su líder miente es suficiente para acabar con cualquier oferta electoral, mucho más con algo tan altisonante como una Revolución. Y eso es precisamente lo que le está ocurriendo a Hugo Chávez. No se trata de una especulación temeraria, es lo que comienzan a reflejar las encuestas. Todo tiene su lógica. ¿Cómo creérsele a quien hace un año culpó al fenómeno de El Niño por los apagones, cuando éstos continúan – y con mayor frecuencia- cuando hay agua en abundancia? ¿Cómo creer que quien por negligencia dejó podrir 130 millones de kilos de alimentos, pueda ejercer a futuro una mejor gestión? ¿Cómo  creerle a quien en doce años no ha podido construir ciento cincuenta mil viviendas, que en los próximos siete construirá dos millones?

Bien lo sentenció Lincoln: «Se puede engañar a todo el mundo alguna vez, se puede engañar a algunas personas todo el tiempo… pero no se puede engañar a todos todo el tiempo.»

No nos atrevemos a decir aún quién ganará la elección presidencial de 2012, pero sí que la mentira es negra y los apagones también.

 
Jesús HerasNo photo
Top