El dulce regreso a Wembley

Los de Guardiola disputarán la final en el mítico estadio que encumbró hace diecinueve años a los héroes de su primera Copa de Europa, frente al poderoso Manchester United.

J. M. SÁNCHEZ

 

El Barcelona regresa al lugar donde comenzó su andadura triunfal en Europa. Donde se puso la primera piedra del estilo que enmarca en la actualidad. Sí, en Wembley, donde en 1992 levantaron su primera Copa de Europa. Su estadio talismán, donde vio nacer la leyenda azulgrana, antes de que el histórico campo fuera reconstruido. Borrado del mapa su máximo rival en medio de la polémica, disputará el próximo 28 de mayo su séptima final de la Liga de Campeones, su tercera desde 2006, frente al poderoso Manchester United que viene de pulverizar al Shalke.

Veintiséis años después desde que el Real Madrid tocara la gloria por sexta vez en su historia, el Barça estampaba el sello de triunfadores continentales, siendo el segundo equipo español en hacerlo. Pero no fue llegar y besar el Santo, porque en dos ocasiones perecieron en la final. A la tercera fue la vencida. Enfrente se encontraba un Sampdoria que se lo puso difícil. Los italianos, acostumbrados a jugar al hombre, a presionar, fueron unos dignos oponentes.

Fue una final intensa y emocionante, que no se resolvió hasta la prórroga. Y no fue hasta el minuto 112 cuando un lanzamiento de falta de un experto en la materia como Ronald Koeman desembocó en el interior de la portería de Pagliuca, que no pudo evitar el zambombazo del holandés. El ‘Dream Team’ a pleno rendimiento. Jugada ensayada digna de estudio. Stoichkov tocó suavemente el balón, Baquero la paró hasta que Koeman soltó un trallazo a media altura.

El ‘rubio’ se volvió loco de alegría porque el Barça había enterrado los fracasos de Berna (Benfica, campeón en 1961) y Sevilla (Steaua Bucarest, campeón en los penaltis en 1986), sus dos anteriores finales. Nombres como Zubizarreta, Ferrer, Eusebio, Laudrup, Salinas o el propio Guardiola como jugador, todos ellos envueltos en aquella atípica camiseta naranja, entraron en la historia por la puerta grande.

El Barça se convirtió en verdugo de la Sampdoria, que tres años antes habían derrotado a los genoveses en una final europea, la de la Recopa de Europa. Ahora el fútbol del toque regresa al lugar donde dio comienzo su nueva era, donde comenzó a tejerse el estilo y filosofía del que hoy en día ha heredado Guardiola e inculcado a sus jugadores. ¿Habrá cuarta? ¿Podrá con el Manchester United?

 
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