El recurso de la paciencia *

Eli Bravo

Eli Bravo

El meollo del asunto. ¿Estaré haciendo bien mi trabajo como padre?

 

Si tienes hijos, lo que sigue no te resultará novedoso. Hoy vengo con una divagación sobre la paciencia como recurso humano renovable. Ya imaginarás a lo que me refiero: esa capacidad que necesitamos los padres para amar, educar, disfrutar y crecer con nuestros hijos sin enloquecer en el intento. Cuando tenemos paciencia bajo la manga esto resulta fácil. Pero cuando las reservas están bajas…

Estoy sensible ante el tema pues mi esposa tiene semana y media de viaje. Sí, estoy solo con las dos niñas (4 y 6). Aunque la verdad, decir que estoy solo es injusto: tengo ayuda doméstica, amigos, escuela y dos perritas. Aún así han habido momentos cuando respirar no ha sido suficiente y me pongo “bravo” más allá del apellido. Y aquí viene el meollo del asunto. ¿Estaré haciendo bien mi trabajo como padre?

Por supuesto, no soy el único que se ha hecho la pregunta. Y no existe una sola respuesta. Hay que tener paciencia, especialmente ante nuestras propias incertidumbres.

Esta semana he leído sobre la comunicación sin coerción, la importancia de saber decir no y mantener la autoridad, el valor de entender que los niños son nuestros verdaderos maestros y el impacto de los recuerdos infantiles en el desarrollo de la personalidad. Además un amigo me contó su conflicto ante la actitud rapera de su adolescente (no quiere limitar su creatividad, pero teme que lo expulsen del colegio) y a una amiga divorciada y muy trabajadora que hace malabarismos con sus dos chicos, uno de ellos con trastornos de autismo.

De todos he podido sacar algunos recursos y aprendizajes. Pero cuando son las nueve de la noche, hay conato de pelea, una llora y la otra se queja y las cosas no salen como yo quisiera… la teoría se va de paseo. Es entonces cuando le pido a la almohada dos camiones de paciencia. Uno para cada hija.

Y duermo pensando que este juego se mueve entre la ternura y la firmeza. En que debo ser coherente con el mensaje y enseñar con el ejemplo. En que sólo yo puedo saber si lo estoy haciendo bien y que todo empieza por alinear mi corazón con mis valores.

Afortunadamente a la mañana siguiente abro los ojos y descubro que llegó el despacho. La paciencia es un recurso renovable que debo usar con ellas, pero también, conmigo mismo.

 

www.elibravo.com

 

 

 


* Título original: Paciencia para todos

 
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