¿Por qué Chávez se alió con la guerrilla?

Francisco Olivares

Francisco Olivares
@folivares10

 

Ni tan basura, como dice Nicolás Maduro, son los documentos extraídos de las tres Computadoras del jefes de las FARC, Raúl Reyes y analizados por el Instituto de Estudios Estratégicos con sede en Londres (IISS). Hay que recordar que el informe que emitió Interpol, en el cual señaló que ninguna de las tres computadores y memorias USB había sido alteradas. También hay que resaltar que el equipo de Interpol fue integrado por reconocidos expertos de distintas nacionalidades, por lo cual difícilmente pueda sospecharse que el informe emitido pudo haber sido manipulado.

La reacción del Gobierno ante informes de organismos internacionales siempre responde al mismo principio: si los favorece, lo exaltan, lo promueven y lo muestran como prueba de los éxitos de la revolución. Si por el contrario los condenan, son rechazados.

Pero en el caso de las FARC no entendemos de qué se queja el canciller Maduro cuando ha sido el propio presidente Chávez, el PSUV y la Asamblea Nacional quienes públicamente han declarado su alianza ideológica con las FARC y han reconocido a esa organización como una fuerza política beligerante.

Al analizar los más de 800 documentos hechos públicos por el IISS lo que encontramos es una ratificación de lo que ni siquiera el presidente Chávez se molestaba en ocultar.

Que le diera dinero a las FARC, apoyo logístico, zonas de alivio y los involucrara en negocios que les permitieran operar financieramente, era una consecuencia lógica de objetivos comunes que se fueron fortaleciendo a lo largo de 12 años. Los documentos lo que permiten es encontrar detalles de cómo se hizo y quiénes lo hicieron.

Más allá de los detalles de la conveniente alianza, hay que detenerse en el objetivo que perseguía cada quien.

Chávez se vislumbraba asimismo como un líder mundial, como una figura de la talla de Fidel, o el legendario Vo Nguyen Giao y por ello, en complicidad con Raúl Reyes, Manuel Marulanda y Piedad Córdova, intentó liderar la entrega de rehenes por parte de las FARC y trató de promover lo que él mismo llamó un grupo “Contadora II” para darle reconocimiento a las FARC como fuerza política y conseguir una zona de despeje para los diálogos entre guerrilla y Gobierno, convirtiendo su nombre en la figura central de los acuerdos de paz.

A mi manera de ver, no era una ambición política descabellada. Tenía su lógica y estuvo muy cerca de lograrla. Pero Chávez se encontró con un enemigo muy hábil, Álvaro Uribe, quien le cerró el camino. La situación actual es muy diferente, pero lo contenido en los documentos permite entender el pensamiento que privaba en cada uno de los actores.

 

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