Vuelve poder al bate de Hanley Ramírez

El dominicano Hanley Ramírez saluda a los aficionados tras conectar un jonrón contra los Filis, en Miami.

El dominicano Hanley Ramírez saluda a los aficionados tras conectar un jonrón contra los Filis, en Miami.

LUIS E. RANGEL

Hanley Ramírez escarbó en un closet del Sun Life Stadium hasta que finalmente encontró lo que tanto buscaba. Con una sonrisa, el dominicano apareció en el clubhouse de los Marlins de Florida portando sendos bates en cada brazo, sujetándolos como si fueran tesoros.

El torpedero había hallado un par de maderos sobrevivientes de la temporada del 2009 cuando se alzó con la corona de bateo de la Liga Nacional.

Nada sugiere que sean unos bastones mágicos, pero ciertamente Ramírez ha elevado poco a poco su promedio.

“Me siento mejor. Creo que ya pronto saldré de esto”, aseveró Ramírez.

Luego de experimentar uno de los peores meses de su carrera –cuando promedió .200 en abril pasado-, el tercer bate del equipo exhibe .250 en mayo, un número tampoco muy llamativo. Sin embargo, lo que sí ha sido destacado es su actuación en los últimos desafíos.

Desde el último partido ante los Nacionales y en la serie de tres encuentros ante los Filis de Filadelfia, que poseen la segunda mejor efectividad colectiva en el Viejo Circuito, Ramírez acumuló seis imparables en 16 turnos, además de incluir su segundo jonrón de la campaña.

“Está claro que en los últimos juegos lo he visto bateando mejor. Poco a poco está recuperando su ritmo, y lo mejor de todo es que, nos hemos mantenido ganando con regularidad pese a no contar mucho con su aporte ofensivo”, sentenció el manager Edwin Rodríguez. “Creo que de aquí en adelante va a seguir mejorando”.

Estadísticas concuerdan con el pronóstico de Rodríguez, es decir, que su principal pilar ofensivo continuará mejorando. Y en ese sentido avalan lo que Ramírez ha venido diciendo repetidamente, que los batazos están saliendo de frente.

“Le pego fuerte, pero de frente”, admitió Ramírez, cuyo promedio de bateo cada vez que conecta la pelota es de .250, cifra que históricamente tiene la tendencia de aproximarse a los .300.

Ramírez, entretanto, tiene confianza en que este éxito se trasladará en su actuación general, y realizó un pronóstico arriesgado.

“Para el 30 de mayo, voy a tener siete jonrones, y voy a estar bateando .290. Escríbelo así mismo”, dijo en declaraciones recogidas por el Palm Beach Post.

lrangel@miamiherald.com

 
Top