EL CASO STRAUSS KAHN

Elizabeth Burgos

Elizabeth Burgos
eburgos@orange.fr

Ante la increíble situación de su principal candidato presidencial, el Partido Socialista francés se encuentra entre el poder y la caída.

Tras las graves acusaciones de agresión y de violación de una mucama en el hotel Sofitel de Nueva York en donde se encontraba alojado, Dominique Strauss Kahn ha hecho saber mediante una carta dada a publicidad, su renuncia a la dirección del Fondo Monetario Internacional.

François Hollande

El desmoronamiento repentino de una personalidad que ostentaba un poder de gran envergadura, tanto internacional como nacional, ha repercutido en casi todos los ámbitos institucionales del poder.  Como de máximo dirigente del FMI, sus cualidades de un gran economista permitieron sortear las consecuencias de la crisis que golpeó a países como Grecia y Portugal.  También se le reconoce el haber logrado doblegar el famoso consenso de Washington que consistía en la imposición unilateral de normas económicas y financieras a los países miembros, haciéndole ganar la consideración entre los países llamados emergentes.

 

Pero es en Francia, en las filas del Partido Socialista, que la caída de DSK ha significado una verdadera conmoción pues era la figura que se perfilaba como el candidato que según las encuestas, estaba en condiciones de ganarle la batalla electoral a Nicolás Sarkozy en las elecciones del 2012.  En el ámbito de la derecha, su caída significa para Nicolás Sarkozy, la desaparición de un contrincante que hacía peligrar su permanencia en el poder.

 

El escenario que el PS había comenzado a elaborar preparando las elecciones primarias a las que debía someterse DSK como un paso previo a su candidatura, en las que de antemano las encuestas lo daban ganador, se ha visto contrariado y obliga al PS a remodelar su estrategia con el agravante de que entre los candidatos que ambicionan llegar a detentar la primera magistratura del país, ninguno posee el peso de DSK, ninguno está rodeado como él, de la aureola que coronaba al patrón del FMI como profesional y como personalidad con una proyección internacional.  Como economista le veía como el que vendría a sacar a Francia de la crisis que la atenaza y del desempleo endémico.  Ahora, el PS se ve obligado a revisar el andamiaje que ya había puesto en marcha.

Martine Aubry

El PS había comenzado su campaña conmemorando el treinta aniversario de la elección de François Mitterrand, porque según la actual Secretaria General del PS, “ese recuerdo nos muestra el camino al 2012”. Y para François Hollande, “Mitterrand es el hombre de la conquista, el único socialista a ocupar la presidencia de la República durante la V-ta”.  Es decir, el ejemplo de Mitterrand debía poner en la órbita mental de la corriente socialista, la victoria electoral.

 

En una encuesta realizada hoy, tras la caída de DSK, aparece François Hollande como el favorito dejando muy atrás a la actual Secretaria General, Martine Aubry y al resto de los candidatos entre los cuales se cuenta Ségolène Royal, antigua compañera de François Hollande, quien es el padre de sus cuatro hijos.  Sin embargo, los analistas consideran que un guerrero de la política como Nicolás Sarkozy, que utiliza todas las armas a su alcance en su lucha por el poder, no tiene equivalencia en el seno de la izquierda y la personalidad discreta, equilibrada y sosegada de François Hollande, a simple vista, no parecería ser capaz de doblegar el deseo de poder que anima al actual presidente de la República.  Es difícil vaticinar en un caso como este, sobre todo, si se tiene en cuenta que el mayor reproche que le hace la sociedad francesa hacia Nicolás Sarkozy es su talante, su poca formalidad y su manera de ejercer la primera magistratura del país: tal vez por ello, los electores se inclinen por una figura opaca y sin brillo.

 

Desde que estalló el caso DSK, Francia, gracias a los medios, vive inmersa en un gran escenario en el que es imposible obviar ese hecho; al punto de que el Festival de Cannes que siempre ha acaparado el espacio mediático, ha pasado a un segundo y hasta un tercer plano.  Tuvo el realizador danés Lars von Trier que hacer unas declaraciones provocadoras manifestando simpatías por Hitler, para que por un momento el Festival de Cannes se convirtiera en la noticia del día.

Dominique Strauss Kahn

La impresión que deja la avalancha de información sobre el caso DSK, es paradójicamente la falta de información acerca del enigma que significa la conducta suicida de un hombre que en el pináculo del poder, incurre en un país anglosajón, sobre todo en EEUU, en semejante violación de las normas, además con una mujer de origen africano.  Independientemente de su fama bien ganada de seductor o de acosador de mujeres, lo que más intriga es cómo a sabiendas de las consecuencias que podía acarrearle en EEUU una relación extramarital, pese a ser consentida como su defensa lo deja entrever, (la presunta víctima, al contrario lo acusa de violación), el hombre incurriera en semejante acto suicida.  Parecería más bien una jugarreta de su inconsciente, un acto fallido que le permitía eludir el reto que significaba acceder a la carrera de la presidencia de la República.

 

En una reunión que sostuvo en París una semana antes, predijo que estaba consciente que de al presentar su candidatura, iba a ser el blanco de todo tipo de ataques que incluso enumeró: por su condición de judío, por la fortuna de su mujer, y porque no dudaba que hasta podrían tenderle una trampa para hacerlo aparecer culpable de haber violado a alguna mujer en un estacionamiento.

 

Es cierto que desde que se planteó la idea de su posible candidatura, no se percibía en él un deseo manifiesto de lazarse a la batalla, más bien se le notaba un sentimiento de duda que incluso comenzaba a molestar: ¿se presenta o no se presenta?, solían exclamar los analistas de la política en os programas de televisión.  A los venezolanos, nos recuerda el caso de Diógenes Escalante.

 

Mientras tanto, Nicolás Sarkozy, libre de los dos contrincantes que constituían para él un peligro – DSK en una cárcel de Nueva York y Dominique de Villepin, enredado en un proceso jurídico – el caso Clearstream en el que Sarkozy es el demandante-, ha observado un silencio locuaz y ha sido su padre quien en declaraciones a un medio alemán –no francés, nótese el matiz- ha anunciado el embarazo de Carla Bruni Sarkozy.  Tendremos campaña electoral con pañales y biberones: último elemento que faltaba a la inmensa escena mediática en que se ha convertido la política francesa.

 
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