Los gazapos de María Ángela

Beatriz de Majo

Beatriz De Majo
bdemajo@cantv.net

 

No es posible calificar la histórica frase pronunciada por la canciller de Colombia la semana pasada sino como un gazapo del lenguaje… lo que puede ocurrirle a cualquiera. Porque no es fácil creer que la señora María Ángela Holguín considere cuerdo que su país “pase la página” sobre la presencia guerrillera colombiana en Venezuela.

Si la diplomática colombiana considera que ignorar, desestimar o simplemente dejar en el pasado los ataques perpetrados contra el pueblo de Colombia por sus alzados en armas desde este lado del Arauca, ese es su más sagrado derecho. No es infrecuente que los gobiernos echen tierrita sobre agresiones que consideran superadas. A los ciudadanos comunes nos cuesta, sin embargo, entender que la denuncia oficial colombiana ante la OEA sobre la presunta connivencia del Gobierno de Venezuela con el terrorismo de la FARC, que data de apenas un año, ya sea cosa superada.

Tampoco parece sensato que el Gobierno neogranadino resuelva hacerse el inocente sobre los hallazgos encontrados en las computadoras de Raúl Reyes, los que son de un peso superlativo tanto para colombianos como para venezolanos. Pero, repito, Colombia es libre de tirar en el basurero del olvido todos los episodios del accionar guerrillero de las FARC, si ello es estratégicamente válido para sus intereses.

Lo que no es aceptable es el colosal irrespeto de la funcionaria para con la sociedad venezolana de a pie, la que no quiere que este sagrado país se convierta en un centro de entrenamiento terrorista ni en un reducto de colaboración con el narcotráfico mundial.

Es que mientras Colombia ha venido lentamente eyectando y derrotando esos dos flagelos, Venezuela apenas ha comenzado a adentrarse en el drama que representa, para las generaciones que vienen, la contaminación guerrillera y sus desafueros instrumentados desde nuestra geografía. Para los ciudadanos que no militan con fervor ciego en la revolución bolivariana, el terrorismo que ha actuado por medio siglo en Colombia es un cáncer indeseable, una metástasis que no queremos.

La frase de la señora Holguín no pudo ser más infeliz, pero insisto en que hasta al mejor cazador se le va la liebre. Y preferimos verlo de esa manera: como un lapsus; en el peor de los casos, como una ligereza.

Venezuela libra una importante batalla intestina que puede derivar en importantes cambios en la conducción y en la política del país en apenas 18 meses.

Y frente a esta nueva realidad, a la actual canciller le va a tocar representar a su país. Es prudente, por ello, tener presente que frases como esas las recoge la historia y las graba con cincel en la boca de sus protagonistas.

 

 
Top