¿CONDONÍZATE?


María Denisse Fanianos De Capriles
mariadenissecapriles@gmail.com
@VzlaEntrelineas

 

La semana pasada vino a mi casa una amiga quien asistió con sus hijas a un concierto de una famosa cantante juvenil. Ella se sintió estafada porque había comprado unas entradas (muy costosas) para ver un concierto de música y se encontró metida, junto con cientos de niños (en su mayoría de 7 a 12 años), en una campaña que atentó contra la educación que muchos padres han venido dando a sus hijos. Me contó que desde que pisaron el lugar del concierto decenas de jóvenes les pegaban a los niños calcomanías que promueven el uso del preservativo. Esto lo hacían repitiendo frases como: “Piensa en tu futuro” ¡Condonízate!, “Salva el mundo” ¡Condonízate! Antes del concierto reprodujeron un video, sin sonido, donde salían parejas (de todas las combinaciones posibles) con una gran sonrisa en la ca

ra. Ahí también se asomó la imagen de una cruz y mostraban un cambur al que le ponían un condón. Al terminar el concierto, les lanzaron cientos de preservativos a los niños quienes preguntaban ¿Qué es esto, mami?

 

Yo hoy no me voy a extender mucho escribiendo sobre lo que pretende esta campaña ni los intereses económicos que están detrás. Sólo diré que estas iniciativas que se han realizado en otros países, desde hace años, no han logrado solucionar el problema del SIDA ni las enfermedades de transmisión sexual porque está comprobado científicamente que el uso del condón no es 100% seguro. Lo que sí han logrado es promover aún más la promiscuidad y el uso del sexo desde muy temprana edad, como si fuera una diversión más. Ya en muchos de esos países se han dado cuenta del daño que esto ha significado y entonces ahora otras organizaciones promueven (con el apoyo de los gobiernos) campañas de abstención que han dado muy buenos resultados, y que enseñan a los niños y jóvenes la dignidad de su cuerpo y el respeto a la dignidad de los demás; y que lo único seguro para acabar con el SIDA, y las enfermedades de transmisión sexual, es usar el sexo siendo fiel a su cónyuge.

 

A quienes propician y financian estas campañas del condón les respondo ¿En qué pensamos los padres cuando soñamos el futuro de nuestros hijos venezolanos? Ante todo tenemos bien claro que su futuro no depende de un preservativo. Afortunadamente esos temas candentes de sexo (que tocan nuestros hijos desde temprana edad por lo que ven en TV, internet, etc.,) los hemos hablado con ellos claramente sin “pelos en la lengua” (algo que no pasaba con nuestros padres). En muchos colegios, escuelas de padres y parroquias dan las herramientas a los padres interesados para que puedan aprender y transmitir lo qué es la persona humana, su cuerpo y su dignidad; y que el sexo no es un mero instrumento de placer sino que se usa, y se disfruta, dentro de un compromiso de amor, como lo es el matrimonio.

Muchos padres venezolanos han dicho y dirán claramente las cosas a sus hijos porque lo que más desean es que conozcan la Verdad y que aprendan a reconocer lo que está Bien y lo que está Mal, en TODOS los temas. Después nuestros hijos adolescentes, quienes han demostrado ser más inteligentes de lo que pensábamos, escogerán qué hacer con la dignidad de su cuerpo y con su vida.

 

Y les recuerdo que lo único que puede salvar al mundo son personas íntegras que puedan formar una nación con bases firmes en valores. Una sociedad donde se respete la dignidad del hombre y de la mujer en todos los aspectos (y no se consideren como simple objeto de placer). El futuro de los hijos venezolanos no está en un condón sino en sus estudios, en su trabajo; en los valores, respeto y solidaridad que desarrollen y demuestren a los demás. ¡En que sean ciudadanos de Bien! Los padres venezolanos no queremos que atenten contra la inteligencia y la moral de la familia venezolana. ¡Ya bastantes problemas tenemos!

 

Se acuerdan aquella frase “Con mis hijos no te metas”. Los padres venezolanos no queremos campañas inmorales de “primer mundo” en Venezuela. Yo les digo a quienes están detrás de esto que vean a sus hijos a la cara y piensen por un momento: ¿El futuro de mi hijo depende de un condón?

 
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