El CORONEL APONTE

Manuel Felipe Sierra

FABULA COTIDIANA

MANUEL FELIPE SIERRA
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Twitter: @manuelfsierra

 

Mientras estudiaba en la Academia Militar de Guerra, Carlos Aponte Hernández, nacido en Caracas en 1900, fue seducido por las rebeliones antigomecistas. Decide sumarse a la insurrección del general Marcial Azuaje cuando éste invade por la frontera colombiana. Fracasada la intentona con la derrota en la hacienda guariqueña de “Las Hermanas”, el joven militar junto a su hermano Elías, se incorpora a las tropas del legendario guerrillero Emilio Arévalo Cedeño en el campamento “Las Agüitas” , límite entre San José de Guaribe y Valle de Guanape. Arévalo solía permanecer un buen tiempo en los lugares bajo su control para sumar fuerzas y preparar operaciones; mientras que Aponte se inclinaba por avanzar, tomar pueblos y dar rápidas batallas.

 

Coronel Carlos Aponte Hernández

Un día los hermanos Aponte deciden actuar por su cuenta. Acompañados por cuatro voluntarios asaltan las poblaciones de Valle de Guanape, Guanape y Guaribe Tenepe. La ocupación sólo duró tres días y el hecho se conoce  como “La Revolución de Mocezuelo”, porque duró el tiempo que solían sobrevivir los recién nacidos afectados por una curiosa enfermedad. Derrotados, evadieron al pueblo “remontándose por las faldas de Guamachito, con la tristeza de no haber podido tumbar el gobierno con doce hombres, cuatro máuseres, un revólver y cinco machetes”.

 

Víctima de una delación, Aponte es detenido y luego de permanecer seis meses en prisión, es deportado a Cuba. Allí comenzará  su vida como combatiente trotamundo. La Habana era el punto de encuentro de los refugiados y conspiradores venezolanos y latinoamericanos. Establece amistad con Salvador De La Plaza y Gustavo Machado, quienes promueven la “Liga Antiimperialista”, que reúne a luchadores latinoamericanos en el exilio y, luego, la fundación del PRV, el primer antecedente organizativo del comunismo venezolano. A los días protagoniza un escandaloso episodio. El Ministro del Interior de Gómez, Laureano Vallenilla Lanz, es invitado a La Habana y de manera sorpresiva Aponte se presenta al hotel y arremete físicamente contra él, lo cual provoca su expulsión del país.

 

En México se suma al movimiento  de apoyo a la insurgencia de César Augusto Sandino en Nicaragua. Llega al país centroamericano y se incorpora al comando de las tropas rebeldes hasta ocupar el cargo del Jefe del Estado Mayor del “General de hombres libres”. Gustavo Machado va a la montaña y en cartas posteriores relata cómo Aponte organiza la defensa sandinista contra los ataques de las fuerzas estadounidenses.

 

A comienzos de 1929 el PRV prepara la ocupación del Fuerte Ámsterdam de Curazao, como el inicio de una incursión a territorio venezolano, entrando por la Vela de Coro. La operación sería encabezada por Rafael Simón Urbina y Gustavo Machado. Aponte es llamado a la isla para entrenar al grupo de expedicionarios. Antes de la incursión, es requerido por un grupo de desterrados en Trinidad comandados por Eduardo Machado y el general Bartolomé Ferrer, que organizan otra invasión por las costas orientales.

 

Ante el fracaso de las intentonas, Aponte viaja a Panamá y trabaja en la organización de nuevas acciones contra el gomecismo. Tiene informaciones que en Cuba se avanza en la insurrección contra la dictadura de Gerardo Machado. Llega a La Habana y se vincula con el “Movimiento Joven Cuba”, que encabeza Antonio Guiteras, prestigioso líder estudiantil. En esos días, Aponte es noticia por otro incidente: Rafael Simón Urbina, después de deambular por Centroamérica tras el fracaso de la invasión de Curazao es requerido por un grupo de exiliados en la capital cubana. En unas declaraciones a la prensa culpa “a Machado y a los comunistas” del fracaso de la incursión. Aponte indignado lo busca en el hotel y lo cita a un duelo en La Manzana de Gómez, el lugar más céntrico de La Habana Vieja. Se cruzan disparos y Urbina resulta herido con dos balazos y Aponte recibe una herida menor en un pie. Se intensifica la lucha contra el régimen dictatorial y el venezolano cobra protagonismo al lado de Guiteras, ya convertido en figura fundamental del movimiento democrático.

 

Aponte era ampliamente reconocido por su arrojo  y su temeridad. Eugenio Soler, su amigo de aquellos años, radicado en Venezuela por largo tiempo, y uno de los pioneros de las encuestas políticas en el país, refería que en una reunión clandestina se trazaban planes contra el dictador. Aponte abandonó el encuentro y su ausencia resultó desconcertante. Pasado unos minutos, se presentó con un fusil que había arrebatado a un soldado en la garita del Campamento “Columbia”, lo colocó sobre la mesa y exclamó: “con esto se tumba a Machado”.

 

Luego de la caída de Machado, Guiteras es nombrado gobernador de la provincia de Oriente, en la cual tenía un impresionante prestigio como jefe militar y revolucionario. Pasa a ocupar el cargo de Ministro de Gobernación en el llamado “Gobierno de los Cien Días”, desde el cual toma medidas populares que afectaban los intereses norteamericanos. A su lado estuvo siempre el caraqueño Carlos Aponte.

 

Opuesto al rumbo que siguió el proceso cubano y ante el riesgo de que pudieran revertirse los logros obtenidos en la primera etapa de la transición post-Machado, Guiteras y Aponte se disponen a salir del país para preparar una expedición contra el gobierno del triunvirato Mendieta-Caffery-Batista. El 8 de mayo de 1935 son sorprendidos por las tropas y brutalmente asesinados en El Morrillo de Matanzas.

En ese lugar desde hace unos años se rinde homenaje anualmente a la memoria de ambos líderes, que ya pertenecen a la iconografía revolucionaria cubana. El historiador Manuel Soto Arbeláez, en recientes crónicas rescata las aventuras de Aponte en los escenarios  latinoamericanos. No en vano, el “Ché” Guevara en su Diario invoca su ejemplo: “a Carlos Aponte, el gran demócrata venezolano, ese precursor y gran luchador antiimperialista compañero de Antonio Guiteras, le pedimos que nos acompañe en esta lucha que ya no tiene fronteras”.

 
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