Elecciones en Perú:
Brasil 3 – Venezuela 1

 

JESÚS HERAS –

“Cuando entrevisté al canciller de Brasil, Celso Amorín, en su inmenso despacho en Itamaraty, el ministerio de relaciones exteriores en Brasilia, lo que más me llamó la atención no fue nada de lo que escuche, sino algo que vi. … el enorme tapiz… era un mapa que mostraba el mundo al revés. Brasil estaba en el centro ocupando gran parte del mapa.” Andrés Oppenheimer. Cuentos Chinos.

 

El tapiz no tendría importancia alguna salvo por el sitio en que se exhibe. Colocado allí, denota la vocación internacional de Brasil, algo que –por nuestra afición por el jogo bonito y nuestra simpatía por las cadencias de la música brasileña- casi siempre pasa desapercibido

De dimensión similar a la francesa, la economía brasileña es hoy la novena del mundo,  con tendencia – cuidado- a ser la cuarta potencia económica mundial hacia mediados de siglo, cuando sería superada solo por China, la India y EE.UU.

 

En el escenario suramericano, la relación de la economía brasileña con las demás es monstruosamente desigual. Sin embargo, atrapada entre la Selva Amazónica y el océano Atlántico, Brasil estaba demasiado lejos de las naciones andinas y a distancia galáctica de los 2.500 millones de seres que viven del otro lado del Pacífico.

 

De allí seguramente MERCOSUR a inicios de los ‘90 y ciertamente su vigoroso rol, procurando el acuerdo de paz de Itamaraty, suscrito por Perú (Fujimori) y Ecuador (Mahuad) en 1998.  También el proyecto de mayor significación continental: la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Suramericana (IIRSA), también suscrita en Brasilia, durante la reunión de Presidentes del año 2000.

 

Los vínculos de Brasil y Perú son de singular significación. En el marco de la referida iniciativa, “en noviembre de 2005… Brasil culminó la construcción de un puente sobre el Rio Acre… uniendo su localidad fronteriza de Assis, con el pueblo de Iñapari en el Perú… La apertura de este paso… simbolizó el inicio de la construcción de la carretera interoceánica en el Perú, pues Brasil ya había culminado años antes la parte correspondiente a su territorio.” Wikipedia.

 

Como hemos podido observar, Brasil ha sido bujía de todo este largo proceso, lo que solo se explica como expresión de su esfuerzo por insertarse tanto en la realidad geopolítica del arco andino como en la realidad geoeconómica de Asia y el Pacífico.

 

Es en este contexto que interpretamos la presencia de Lula en el proceso electoral peruano. Al prestarle sus asesores a Humala y servir de mampara para eclipsar a Hugo Chávez, evitando que el rechazo que éste despierta en Perú pudiera afectar sus posibilidades de triunfo, Lula conquistó el corazón del Presidente electo y garantizó para su país un acceso privilegiado al futuro gobierno de Perú.

 

Mucho se ha especulado desde la óptica venezolana sobre el peligro que supone la configuración con Humala de un eje radical bolivariano. Sin embargo, para Brasil -cuya influencia será determinante- más que los vínculos ideológicos, sin duda útiles para proyectarse como nación independiente, su Destino Manifiesto viene primero.

De manera que lejos de contribuir a hacer realidad la media luna selvática que soñó el Che Guevara, o la revolución bolivariana que ha promovido Hugo Chávez, el triunfo de Humala fue, a nuestro juicio, un triunfo contundente de Brasil.

 
Jesús HerasNo photo
Top